Con todo, yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación”.

– Hab. 3:18.

¿Qué hizo Jesús con el pan que le entregó el niño galileo? Lo partió. Dios siempre partirá lo que se le ofrece. Él parte aquello que recibe, y lo utiliza para suplir las necesidades de los hombres.

¿No es esta nuestra experiencia? Nosotros nos entregamos al Señor, y las cosas comienzan a ir tan mal que somos tentados a dudar de sus caminos.

Persistir en tal actitud, es en verdad, estar partido. Pero, ¿con qué propósito? Hemos avanzado demasiado para que el mundo pueda utilizarnos, pero todavía no hemos ido suficientemente lejos para Dios. Esta es la tragedia de muchos creyentes.

¿Anhelamos que él nos utilice? Entonces, continuemos entregando nuestra vida a él, día tras día, sin criticar sus métodos, sino aceptando el modo en que él nos trata, con alabanza y expectativa.

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