Edificación espiritual

Quiero expresar mi agradecimiento a nuestro Padre eterno por haberme permitido conocerlos por Internet desde hace más de 15 años. Desde entonces, he estado recibiendo la revista. Ha sido un medio de edificación espiritual que me alienta a escudriñar la Biblia y a buscar la presencia constante de nuestro Señor Jesucristo. Que el Espíritu Santo continúe inspirando al equipo de redacción en la selección de su contenido, manteniendo como faro los ideales que dieron origen a su lanzamiento.

José Meijomil (Argentina).

Melquisedec

Nuevamente recibimos el número de la revista Aguas Vivas. Es una gran bendición poder contar con ella en nuestro hogar, que sirve para edificarnos y que nos facilita el acceso a literatura cristiana fuera de la Biblia, pero que la tiene como base. Qué bueno que mantienen temas actuales y de vital importancia para el pueblo de Dios. Damos gracias a Dios siempre por ustedes y por lo que él ha puesto en sus manos. Que no les falten las fuerzas ni el ánimo para seguir adelante con este ministerio que bendice tantas vidas. Ahora llegó un tema interesante sobre Melquisedec, justo cuando lo estábamos estudiando. El Señor los bendiga mucho.

Enrique Maestri (Cuba).

Manantial de aguas vivas

He sido ricamente edificado por este medio de gracia, junto a los hermanos. Ha sido un manantial de aguas vivas; somos perfeccionados, sostenidos y fortalecidos. Valoro la multiforme gracia de Dios a través de sus muchos vasos. Les agradezco mucho por su trabajo, y oraremos para que sigan edificando el cuerpo de Cristo.

Hugo Arratia (Cañete, Chile).

Riquezas de Cristo

Con mucha alegría y acción de gracias recibí la revista, a través de la cual obtenemos sabiduría y revelación espiritual del amado. Gracias al Señor porque porciones de la palabra que hemos compartido anteriormente, nos han sido reveladas más ampliamente, dándonos más vida y anhelos de profundizar en las insondables riquezas de Cristo para edificación, funcionamiento y expresión del Cuerpo.

Rafael Gómez (Colombia).

Toda bendición procede de Dios; por tanto, toda la gloria es para Dios.