Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Filipenses 4:13.

En Cristo Jesús, el creyente encuentra fuerza para todas las cosas. Cristo está entre él y toda debilidad; y puede decir en verdad: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Cuando Pablo confrontó aquel aguijón en su carne y rogó al Señor tres veces que lo librara de él, aprendió la gran lección de que Su gracia era suficiente para él; Su poder se perfecciona en la debilidad – nótese, “se perfecciona”, no sólo se manifiesta.

Si Dios le hubiera dicho: “Revelaré mi poder en tu debilidad”, habría sido una gran seguridad; pero, mucho mejor que esto, solo en la debilidad del hombre puede Dios mostrar la perfección de su fuerza.

Cuanto más débiles somos y nos sentimos, tanto más fuerte puede mostrarse Él; de modo que solo cuando nos volvemos perfectamente desesperados e impotentes en nosotros mismos y nos abandonamos absolutamente a Él, puede glorificar plena y perfectamente su propia gracia. La omnipotencia necesita la impotencia para su esfera de trabajo.

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