Una revista para todo el Cuerpo de Cristo · Nº 61 · 2010 |
Pescadores de hombres El evangelio es la palabra de Dios para un mundo perdido. Un anuncio lleno de amor y compasión hacia todos los hombres, «por cuanto todos pecaron», como nos dice el apóstol de los gentiles. Y también, lleno de poder para salvar a todo aquel que cree; pues Dios se ha propuesto salvar a los hombres por medio de Jesucristo. En esto consiste la gloria del evangelio – Dios mismo se hace presente en la historia humana en Cristo, y nos salva, cuando ya no queda más esperanza. Porque Él se da a conocer a los hombres por el evangelio. Y se revela desde el centro de su mensaje como un Dios que ama, perdona y justifica sin otra demanda que la fe. Una fe que es, también, una dádiva de su gracia. Pues no debemos engañarnos. El mundo está perdido y enfermo. A pesar de todo su progreso material y tecnológico, los hombres carecen de vida verdadera. El deterioro moral de las naciones demuestra dramáticamente este hecho. Debajo de su aparente progreso se esconde la ruina moral y espiritual de quienes no conocen nada de Dios ni su vida. La condenación eterna les acecha a cada instante. Esta es la visión que la Biblia tiene de la humanidad caída. Por esto, Dios nos envía al mundo como pescadores de hombres. Pues con tales pescadores está la esperanza del mundo, el poderoso evangelio que nos ha sido encomendado. Este no es un día de condenación y castigo, sino de misericordia y esperanza. Dios quiere alcanzar a todo los hombres con el evangelio de su Hijo. Y para ello cuenta con nosotros, pues, ¿cómo oirán sin haber quien les predique? Por esta razón, en este nuevo número de Aguas Vivas hemos querido enfocarnos en esta, nuestra misión principal para el tiempo presente – la gran comisión que el Señor nos ha encomendado cumplir hasta que él venga. EQUIPO
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