Una revista para todo cristiano · Nº 57 · Mayo - Junio 2009

En esto conocerán

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35).

En días como los que vivimos, en los cuales se reemplaza al amor por la conveniencia, el éxito y la fuerza, las palabras del Señor vuelven a resonar, perentorias. El amor de Cristo en su ministerio y en la cruz fue algo tan palpable, tan visible y práctico, que resulta evidente aun para el más ciego. No consiste en palabras, ni en buenas intenciones, sino en la real expresión del amor de Dios para con el hombre. 

En este versículo –que forma parte del último discurso del Señor a sus discípulos– se trata del amor fraternal, del cual hablarán insistentemente también Pablo, Pedro y Juan. “Amaos los unos a los otros con amor fraternal”. “Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba...”. “Permanezca el amor fraternal”. “…el amor fraternal no fingido”. “...sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables...”. “añadid... a la piedad, afecto fraternal”. “El que no ama a su hermano, permanece en muerte”.

Es el ‘filadelfos’ griego – la característica básica de aquella iglesia aprobada por el Señor en Apocalipsis capítulo 3. Es el vínculo perfecto, el pegamento que une las piedras vivas del edificio, es el lubricante que suaviza las relaciones entre los hijos de Dios. Sin este amor fraternal, la iglesia es un lugar oscuro, desabrido y sin atractivo.

El amor fraterno acoge al hermano de la misma manera como Dios ha recibido a sus hijos – llenos de imperfecciones, heridas y complejos. Es un amor que se compromete con el otro, no simplemente dando recetas para que otros lo hagan. “Hermanos y hermanas, no tengan miedo a expresar sus afectos;  no tengan miedo a necesitar del otro. Los afectos  han sido puestos por Dios para vivir amplia y generosamente su voluntad. Están para el servicio del corazón del Padre”, nos alienta Marcelo Díaz en el artículo que encabeza esta edición.

Que el Señor nos ayude para vivir su mandamiento, y para hacerlo sin dejar heridas.

Secciones Fijas
JOYAS DE INSPIRACION
BOCADILLOS DE LA MESA DEL REY

MARAVILLAS DE DIOS
PAGINA DEL LECTOR

EQUIPO REDACTOR:
Eliseo Apablaza, Roberto Sáez, Gonzalo Sepúlveda
Rodrigo Abarca, Rubén Chacón, Marcelo Díaz
COLABORADORES INVITADOS:
Stephen Kaung, Dana Congdon, Gino Iafrancesco

 

ENFOQUE DE ACTUALIDAD
Panorama mundial
Una mirada a los principales temas que ocupan al mundo en los días que corren.

TEMA DE PORTADA
Creciendo en el amor fraternal
Los afectos han sido puestos por Dios para vivir amplia y generosamente su voluntad.
Marcelo Díaz.
Los vencedores y la herencia (2)
Cómo Dios cumplirá su propósito de llevar muchos hijos a la gloria.
Rodrigo Abarca.
Acerca de las cosas opinables
Asuntos en los cuales no necesitamos pensar igual para ser hermanos y para seguir juntos.
Rubén Chacón.
El Huésped ignorado
¿Estamos hoy nosotros reconociendo el tiempo de nuestra visitación?
Gonzalo Sepúlveda.
Viviendo a Cristo
Hacia un conocimiento más profundo y más real de Cristo.
César Albino.
Muéstrame tu camino (3)
Las obras, los caminos y el propósito de Dios.
Dana Congdon.
El buen depósito (3)
Lo que Dios le ha confiado a la Iglesia.
Gino Iafrancesco.

LEGADO
El desafío del amor
El amor como base del crecimiento espiritual de la iglesia.
T. Austin-Sparks.
El amor a los hermanos
No podemos decir que amamos a Dios sin tener un sentimiento de amor hacia los hermanos.
Watchman Nee.
Amor fraternal

Un afecto que descansa en la unión de los creyentes con Cristo. Autor anónimo.

ESPIGANDO EN LA HISTORIA DE
Traductor de la Verdad
Semblanza de Casiodoro de Reina, principal traductor de la Biblia conocida como Reina-Valera.

ESTUDIO BÍBLICO
Bosquejo de Amós A. T. Pierson.
Viendo a Cristo en su reino eterno (2)
Estudio de la Epístola 2ª de Pedro. Stephen Kaung.
Símbolos y tipos del Antiguo Testamento (12) A. B. Simpson.

APOLOGETICA
Breve introducción al discernimiento del conflicto de paradigmas (5) Gino Iafrancesco.

REPORTAJE
Nunca me gustó mi abuelo
Él nunca pareció preocuparse de mí. Pero, por una razón, tenía que verlo una vez más. Steven James.