|
Restaurando
para Dios
---Al
iniciar un nuevo año, damos gracias a Dios por habernos sostenido
hasta aquí. Han sido siete años de bendición, al
poder tocar a tantos hermanos con la palabra y el testimonio, y compartir
lo que hemos recibido de nuestro Señor Jesucristo.
---Sentimos
que Dios está haciendo una preciosa obra en toda América
y el mundo. Cada vez se forman más lazos de fraternidad y comunión
con hermanos de diversos países y lenguas, venciendo las diferencias
propias de nuestros contextos de origen. Todos unidos, simple y gloriosamente,
por la vida de Cristo y la comunión del cuerpo en el Espíritu.
---Pareciera
que, gracias al avance de las comunicaciones y del transporte, las fronteras
pierden relevancia. Alabamos al Señor por su obra en países
tan disímiles como Eritrea y Bolivia, España y Brasil,
Colombia y Rumania. Gracias al Señor por nuestros hermanos en
México, Cuba, Estados Unidos, Inglaterra, Holanda, Argentina,
Paraguay y Aruba; en todos ellos, unidos por lazos de amor y revelación
de Jesucristo, vemos el avance del propósito de Dios para la
iglesia en este tiempo.
---No
hay un cerebro humano, ni un equipo de creativos, dirigiendo esta obra
mundial; es el propio Señor, quien dijo: Yo edificaré
mi iglesia. Esta es la Mente superior que dirige todo, y que armoniosamente
coordina este trabajo de amor como una hermosa sinfonía.
---Nosotros
sólo somos testigos. Vamos de sorpresa en sorpresa al ver la
impronta de Dios en nuestros hermanos en todo el mundo. Todos teniendo
el sello del Espíritu, y predicando la suficiencia de Cristo
y la centralidad de la cruz. Todos esperando por la restauración
de la iglesia antes de la venida de nuestro Señor Jesucristo.
---Continuamos
aquí el tema La Restauración del Testimonio de Dios, comenzado
en la revista N° 40 y continuado en la N° 42. Rogamos que el
Señor bendiga el contenido de estas páginas en el corazón
de nuestros apreciados lectores.
SECCIONES FIJAS
BOCADILLOS
DE LA MESA DEL REY
MARAVILLAS DE DIOS
CITAS ESCOGIDAS
PÁGINA DEL LECTOR
JOYAS DE INSPIRACIÓN
EQUIPO REDACTOR
Eliseo Apablaza, Roberto Sáez, Gonzalo Sepúlveda.
COLABORADORES INVITADOS
Stephen Kaung, Christian Chen, Hoseah Wu, Gino
Iafrancesco, Celso Machado, Rodrigo Abarca, Rubén Chacón.
TRADUCCIONES
Andrew Webb & Mario Contreras.
DISEÑO WEB
Mario & Andrés Contreras.
|
|
.
TEMA
DE PORTADA
Luminares
en el mundo (2)
¿Cuál es el testimonio de los cristianos en el mundo?
Christian Chen.
De
la cruz a la gloria (2)
El caminar
del cristiano ejemplificado en los patriarcas del Antiguo Testamento.
Hoseah Wu.
Una casa para Dios (2)
La obra del tabernáculo en el desierto como alegoría
de la edificación de la iglesia. Gino Iafrancesco.
Cristo, la Roca inconmovible
La sabiduría de edificar la casa sobre la roca. Celso Machado.
Abraham
Reflexiones en torno a la promesa, la gracia, la fe, la justicia y
la herencia. Eliseo Apablaza.
LEGADO
¿Qué es la obra de
Dios?
«Nosotros no podemos hacer la obra de Dios», dice el autor.
Watchman Nee.
El camino de la restauración
El camino de la restauración es el camino de la fortaleza espiritual.
T. Austin-Sparks.
Uno con Dios
Meditaciones de Oswald Chambers.
ESPIGANDO EN LA HISTORIA DE LA IGLESIA
El
príncipe de los predicadores (1a
Parte)
Charles H. Spurgeon, un hombre que hizo brillar hermosamente el evangelio
en la penumbra de la Inglaterra decimonónica.
Los cátaros y albigenses
Testigos en la hora más oscura de la fe. Rodrigo Abarca.
ESTUDIO BÍBLICO
Bosquejo
de Esdras y Nehemías
A.
T. Pierson.
Viendo a Cristo en su Venida
Estudio de la 1a. Epístola a los Tesalonicenses. Stephen
Kaung.
El tesoro de David (VIII)
Estudiando los Salmos con C. H. Spurgeon.
Los nombres de Cristo
Emanuel. Harry Foster.
BIBLIA
¿Cuánto
sabe de la Biblia?
Cosas viejas y cosas nuevas
FAMILIA
La
vida hogareña de Charles H. Spurgeon
¿Cómo
fueron los hogares de los grandes hombres y mujeres de Dios del pasado?
D. Kenaston.
JOVENES
Una
fe no fingida
Los
jóvenes que aman lo original, lo genuino, ¿deberán
conformarse con una fe falsa?
REPORTAJE
Corriendo
a través de la lluvia
Ellas
corrieron a través de la lluvia creyendo que Dios las libraría.
Bob Perks.
|