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Una revista para todo cristiano · Nº 40 · Julio - Agosto 2006
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Preguntas y respuestas

¿Cuál es el pecado imperdonable?
¿Es verdad que el que comete este pecado no puede ser salvado?
¿Qué significa este pecado?

El pecado imperdonable es pecar contra el Espíritu Santo. Allí donde obra el Espíritu Santo, allí está obrando también el diablo; el diablo nunca está inactivo. Algunas veces el diablo toma de la verdad de la Biblia y la extiende, con miras a atormentar a las personas. Cuando el Espíritu Santo ha redargüido a una persona de sus pecados, el diablo va y le dice: «Tú eres un pecador, el peor de los pecadores, que ha cometido el pecado de blasfemar contra el Espíritu Santo; por lo cual no puedes ser perdonado nunca».

Muchas personas temen haber cometido el pecado de blasfemar contra el Espíritu Santo, Así que expliquemos primero el significado de este pecado, y luego podremos sacar la conclusió de que nadie puede hoy haber cometido el pecado de blasfemar contra el Espíritu Santo.

«En verdad os digo que todo será perdonado a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, cualesquiera que sean» (Mr. 3:28). ¡Esto suena como música! ¡Son palabras muy agradables! Todos los pecados y blasfemias del mundo pueden ser perdonados. Esta es una declaración magnífica. Todos los pecados incluye los pecados grandes, los pequeños, los refinados y los burdos, pecados que la humanidad considera imperdonables así como los que considera perdonables, y pecados de ayer, hoy aun mañana. ¡Aleluya! Todos los pecados son perdonados. Los pecados de blasfemia contra Dios son perdonados, y las calumnias contra el Señor son también perdonadas. Todos los pecados, esto es, todos nuestros actos de conducta y todas las palabras pronunciadas contra Dios mientras éramos pecadores, todo ello es perdonado.

No te imagines que hayas cometido el pecado imperdonable. Las palabras contra Dios y contra el Cristo no son consideradas como blasfemia contra el Espíritu Santo. El único pecado imperdonable es blasfemar contra el Espíritu Santo, no contra Cristo. El apagar el Espíritu Santo no es lo mismo que blasfemar contra él, ni tampoco el resistir al Espíritu Santo es blasfemar contra él.

«Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá jamás perdón» (Mr. 3:29). Por tanto, es evidente que este pecado es una clase especial y extraordinaria.

¿Qué es la basfemia contra el Espíritu Santo? Es decir, abiertamente palabras en que se blasfeme contra el Espíritu Santo. ¿Cómo sabemos cuándo es pronunciado este pecado? Leamos el versículo 30, que dice: «Porque decían: Tiene un espíritu inmundo». De ahí que este pecado no se puede cometer fácilmente hoy, en nuestros días. Para que una persona haya cometido este pecado es necesario que: 1) Vea al Señor Jesús con sus propios ojos, 2) Sea testigo de que el Señor está haciendo las maravillas allí en medio, 3) Sepa con seguridad que esto lo hace el Espíritu Santo, y 4) a pesar de esta convicción interna diga que esto es obra del demonio.

¿Cómo es, pues, posible cometer este pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo si no tenemos al Señor a la vista, ni hemos presenciado que él haga maravillas delante de nosotros, ni hemos sabido que esto era del Espíritu Santo? De ahí que podemos llegar a la conclusión de que no hemos tenido la posibilidad de cometer este pecado. En caso de que alguno, o incluso un demonio, te diga que no puedes ser perdonado jamás porque has comerido el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo, puedes contestar al instante que no es así, porque no has visto al Señor haciendo milagros, ni has pronunciado palabras de modo involuntario diciendo que esta obra es hecha por demonios a pesar de que sabes que es obra del Espíritu Santo.

Una vez, un hermano recién salvado preguntó a un hermano más antiguo en la fe: «¿He cometido el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo?». La respuesta fue excelente: «Si todavía puedes sentir pesar por tus pecados, esto es una prueba de que no has cometido el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo». Esta respuesta está llena de verdad. Podemos añadir una palabra más, diciendo que incluso uno que no es consciente de sus pecados, éste tampoco puede haber cometido el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo.

Veamos cómo presenta Mateo la discusión de esta cuestión: «A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero» (12:32). Estas son palabras dichas por el Señor Jesús a los judíos que cometieron este pecado según se consigna en el capítulo.

Estos vieron claramente que el Señor estaba echando demonios por medio del Espíritu Santo, y, con todo, obstinadamente, insistieron en que él los echaba por medio de Beelzebú, el príncipe de los demonios. ¿En qué forma describe la Biblia a estos judíos? «De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos» (Mt. 13:14-15 a). Aquí se nos muestra que si una persona ha cometido el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo, en modo alguno será sensible al pecado; ni tampoco será salvo, puesto que su corazón se habrá engrosado, y con los oídos oirá pesadamente, es decir, estarán cerrados.

Hay palabras en otros dos pasajes de la Escritura que son significativas sobre este tema. Uno de los pasajes se halla en Lucas 8: «Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven». (v. 12). No sólo el Señor, sino también el diablo sabe que tan pronto como un hombre cree es salvo; y por ello teme que todo el que cree será salvo. El otro pasaje se halla en Mateo 13: «Él respondió y les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado ... Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden ... y con el corazón entiendan, y se conviertan y yo los sane» (versículos 11-15).

Con respecto a los que han blasfemado contra el Espíritu Santo, Dios teme que puedan llegar a ser salvos.Por esta razón, el Señor habla en parábolas, para que ellos no puedan en realidad volverse y ser sanados ¡Aleluya! ¡Qué maravillosa es la palabra «cree y serás salvo»!

A cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no le será perdonado, porque «es reo de juicio eterno» (Mr. 3:29).

Según la opinión de algunos entendidos de la Biblia, esto puede traducirse así: «está al alcance de una transgresión eterna». Con todo, alguien puede preguntar por qué dice que no puede ser perdonado ni en esta época ni la venidera (Mt. 12:32). Simplemente porque pecará para siempre. Pero cómo puede pecar en el infierno, porque lo que más le atormentará en el infierno serán los gusanos y el fuego. Hemos de ver que en el infierno no sólo hay sufrimiento a causa de la falta de agua, ni aun suficiente para mojar la punta de un dedo para humedecer la lengua, sino que hay también el ardor del fuego de los deseos carnales. El infierno es el lugar en que el pecado y la concupiscencia no son satisfecho nunca. Es un lugar desgraciado. Pero podemos dar gracias y alabanza a Dios que sólo con que estemos dispuestos a creer, no hay pecado que pueda impedirnos el ser salvados. Porque el mismo Señor ha dicho: «De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean» (Mr. 3:28). Como resultado, podemos estar en paz.

Aunque hoy sea imposible para nosotros cometer el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo, sin embargo, deberíamos tener cuidado cuando decimos que cierta obra es del Espíritu Santo, y que otra obra, la que sea, es de un espíritu maligno.

(Preguntas vitales sobre el Evangelio, Watchman Nee).

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