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Una revista para todo cristiano · Nº 37 · Enero - Febrero 2006
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Preguntas y respuestas

La Biblia declara que el Señor Jesús murió por todos.
Si una persona no cree en el Señor Jesús, ¿va a perecer?

«El amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que si uno murió por todos, luego todos murieron» (2 Co. 5:14). Este ‘uno’ aquí es Cristo. El ‘todos’, para los cuales Él murió, somos todos los hombres. De esto podemos sacar la impresión de que aunque una persona no crea en el Señor Jesús, no morirá. Sin embargo, en Juan leemos que «el que no cree, ya ha sido juzgado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios» (3:18). ¿Qué podemos decir sobre la justicia de Dios y sus métodos de operación? Examinemos más de cerca la cuestión.

«El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino a servir, y dar su vida en rescate por muchos» (Mt. 20:28). «El cual se dio a sí mismo en rescate por todos» (1 Ti. 2:6). ¿Cuál es la diferencia entre ‘muchos’ y ‘todos’? Los ‘muchos’ en el primer pasaje incluye a todos los que creen en Él. El ‘todos’ en el segundo pasaje se refiere a todos los hombres, para los cuales el Señor Jesús ha preparado un rescate. El ‘para’ en Mateo lleva la idea de sustituir, en tanto que el ‘por’ en 1 Timoteo lleva la idea de proveer. Con respecto a los creyentes, el Señor Jesús ha muerto para reemplazar con Su muerte la de ellos, así como para procurarles un rescate. Con respecto a los pecadores, sin embargo, Su muerte ha provisto para ellos un rescate, aunque no sirve como sustituto de su muerte. De ahí que el objetivo de la sustitución delante de Dios es limitado.

Las palabras ‘uno murió por todos’ en 2 Corintios 5:14 significan que uno murió en lugar de todos. Significa que la muerte del Señor Jesús ha provisto de modo suficiente para todos los hombres. Hasta aquí la provisión se refiere a que la muerte del Señor Jesús es para todos los hombres, a fin de que todos tengan la oportunidad de salvarse. La palabra ‘sustituto’ sólo puede usarse para los creyentes.

«Él es la propiciación de nuestros pecados; y no solamente los nuestros, sino los de todo el mundo» (1 Juan 2:2). Cristo es la propiciación de los no creyentes así como de los creyentes. Por una vez más, el significado, aquí, no es el de sustitución, sino el de provisión. La salvación de Dios ya ha sido preparada. Cuando tú la recibes eres considerado por Dios como uno entre los ‘muchos’. Cristo murió en favor de todos los hombres, puesto que Su muerte hizo provisión para todos los hombres; pero no puede entenderse que indica una sustitución en la muerte de todos los hombres. Si uno no cree, perecerá. Es su responsabilidad delante de Dios.

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(«Preguntas vitales sobre el Evangelio», W. Nee).