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Una revista para todo cristiano · Nº 33 · Mayo - Junio 2005
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Preguntas y respuestas

¿Están nuestros pecados «cubiertos» (Rom. 4:7), o son «quitados de en medio» (Heb. 9:26)?
¿En qué consiste la diferencia?

Nuestros pecados son «quitados de en medio», no cubiertos. Porque Hebreos 9:26 afirma de modo claro que «en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio del pecado».

¿Por qué dice «cubiertos» en Romanos 4:7? Aparte de este punto en que se cita la palabra usada en los Salmos, no se halla en ningún otro lugar en todo el Nuevo Testamento. Por lo que «cubiertos» aquí ha de hacer referencia a los pecados del pueblo que eran cubiertos en tiempos del Antiguo Testamento. De hecho, todo pecado cometido durante el período del Antiguo Testamento sólo era cubierto hasta que fuera quitado de en medio por la muerte del Señor Jesús. Porque notemos este versículo del Nuevo Testamento: «Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna» (Hb. 9:15).

Recordemos, antes que nada, que la palabra hebrea que significa «expiación» (kaphar) en el Antiguo Testamento significa «cubrir». Excepto en Romanos 4:7 (que cita al Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento no usa nunca esa palabra. Y, segundo, la palabra «expiación» está relacionada principalmente con la ofrenda del pecado, esto es, un sacrificio ofrecido por causa del pecado. Jesucristo es nuestra propiciación, porque él se ha ofrecido a sí mismo por nuestro pecado. Él no se limita a cubrir nuestro pecado.

Reconozcamos, pues, que el Señor Jesús ha venido a quitar nuestro pecado de en medio, no simplemente a cubrirlo. «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29).

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«Preguntas vitales sobre el Evangelio», Watchman Nee