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Una revista para todo cristiano · Nº 32 · Marzo - Abril 2005
PORTADA
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Preguntas y respuestas

¿Jonás estuvo en el vientre de un gran pez?
¿Es esto verdad o es un mito?

Es extraordinariamente impresionante que este incidente sea registrado, de modo irrefutable, por una de las revistas seculares de mayor proyección en el mundo, sin ninguna intención de confirmar la fe cristiana.

De cualquier modo, la palabra de nuestro Señor es definitiva: «Estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches» (Mt.12:40), y «Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás» (Jon.1:17), puede significar algo puramente milagroso. Pero hay un moderno incidente muy similar.

«En el mes de febrero de 1891, un barco ballenero, «La Estrella del Este», cruzaba el Mar Mediterráneo, no muy lejos de la costa Palestina (ciertamente alguien podría decir que casi en las mismas aguas donde Jonás fue echado del navío), cuando el vigía avistó una ballena. Dos botes, con hombres y equipamientos, fueron lanzados al mar para perseguir la gigantesca ballena, que era observada a alguna distancia. La ballena fue arponeada y herida de muerte. Cuando se debatía en su última agonía, uno de los botes balleneros fue alcanzado por la cola de la ballena, despedazándose. Los marineros fueron lanzados al mar. Todos, excepto dos, fueron rescatados por la tripulación de otro bote. El cuerpo de uno de ellos fue recuperado, pero James Bartley, el otro hombre, no pudo ser hallado.

Suponiéndolo ahogado, la tripulación se entregó a la tarea de cortar la ballena. Trabajaron todo el día y parte de la noche. A la mañana siguiente, retornaron a su tarea. Cuando se preparaban para izar el inmenso estómago sobre la cubierta, observaron movimientos espasmódicos dentro del estómago. Lo cortaron para abrirlo, y dentro encontraron a James Bartley, el marinero desaparecido, que revivió.

Él contó la historia de su experiencia. Fue envuelto por la oscuridad y se sintió resbalando por un pasaje suave. En pocos instantes había más espacio y él podía respirar fácilmente. A medida que el horror de la situación se abatía sobre él, la excesiva quietud y la oscuridad de la medianoche lo vencieron y se desmayó. Bartley testificaba que podría haber vivido dentro de aquel compartimiento grande y espacioso hasta que muriese de hambre. Esto fue comprobado por M. de Parville, científico bastante conocido y editor del Jornal des Debats».

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À Maturidade.