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Preguntas y respuestas ¿Cómo puede alguien reconciliar las órdenes de Dios sobre la matanza de los cananeos (Dt. 20:16-17; Dt. 20:10-15) con la verdad enseñada tan claramente en el Nuevo Testamento de que «Dios es amor»? Es mucho más fácil responder a esta pregunta hoy que hace cincuenta años atrás, debido a las notables contribuciones recientes de la arqueología en cuanto al conocimiento del carácter y la religión de los cananeos. Los registros confirman plenamente las afirmaciones bíblicas de su depravación y demuestran toda la culpa de ese antiguo pueblo, y al mismo tiempo justifican la justicia divina al ordenar su ejecución y el mérito humano en exterminarlos. ¿Qué clase de pueblo eran esos cananeos a la luz de la arqueología? Ellos tenían una de las culturas más avanzadas del mundo antiguo. Situados en una encrucijada de las grandes rutas del comercio, en un espacio de tierra entre Asia y África, ellos fueron los intermediarios de la historia, controlando su comercio. Eran también grandes marineros entre los antiguos. Usted puede acordarse de ellos por la historia de los fenicios, pues era ese el nombre que los griegos les daban. Como resultado de su comercio y contacto con muchas culturas, ellos fueron enriquecidos con toda la magnificencia del mundo conocido. Los cananeos eran también un pueblo educado y culto. Una de sus grandes contribuciones a la humanidad fue el desarrollo de la escritura. Ellos eran ciertamente más cultos que los hebreos nómades que los conquistaron. Una comparación de los restos arqueológicos de sus grandes ciudades amuralladas (Dt. 1:28;6:10), con las toscas aldeas de la primera generación de israelitas, prueba esto. El Antiguo Testamento nos dice que ellos ya tenían dentro de sí las semillas de su propia destrucción (Gn.15:16; Lv. 18:25-28; Dt. 9:4-5). Levítico 18, que registra los pecados de ellos en detalle, no siendo una lectura agradable, debería convencer a cualquier persona que tenga al menos un poco de fe, de que su destrucción no fue un asunto de injusticia o de capricho de Jehová, ni un simple favoritismo en beneficio de su pueblo escogido. Algunos de los antiguos historiadores griegos también describen la corrupción de ellos, en su adoración de los dioses y diosas de la fertilidad. Pero fue el caballo de un labrador, al caer en un hoyo, que descubrió para nosotros las primeras pistas que trajeron luz a la luz los elementos de la vida diaria y las actividades de los antiguos cananeos. Si usted nunca leyó la historia de las excavaciones ugaríticas en Ras Shamra, haría bien en hacerlo. El carácter de la religión cananea como es descrito en la religión ugarítica provee bases amplias para ilustrar la verdad de las afirmaciones bíblicas sobre el asunto en su caracterización de la completa degeneración moral y religiosa de los habitantes de Canaán. Su religión se concentraba en el sexo, sus dioses se asemejaban a lo peor que hay en el hombre. Sus diosas representaban el sexo y la guerra el primero, principalmente en su aspecto sensual, lujurioso: y la guerra en sus aspectos de violencia y muerte. Lo que nos sorprende es que una de sus diosas hubiese recibido el nombre de «virgen» y de «santa» en su papel de prostituta sagrada otra ilustración de la completa aberración e indignidad moral de la religión cananea. Prostitutos profesionales, tanto hombres como mujeres, eran siempre parte de los templos. Muchas de sus orgías eran realizadas como actos de adoración de los dioses y diosas. Fuimos consultados muchas veces por qué en medio de una lista de pecados sexuales, como en Levítico 18, fue insertada la prohibición de quemar niños en sacrificio a Moloc (v. 21). La respuesta se vuelve clara cuando vemos que el elemento de unión de todos esos pecados es el hecho de que eran realizados como parte del ritual de adoración a los dioses cananeos. El culto cananeo era bárbaro y extremadamente licencioso, por tratarse de un politeísmo de un tipo excesivamente bajo. Él tuvo inevitablemente un efecto grave y debilitante en todas las fases de la vida cultural y comunitaria de los cananeos. Era también inevitable que las personas descendiesen hasta el nivel moral de los dioses sórdidos a quienes servían. «Tales dioses, tales sacerdotes; tales sacerdotes, tal pueblo». Es lo que expresa una ley que opera inevitablemente. Debemos recordar ahora que los cananeos se hallaban en la encrucijada del mundo antiguo y que sus enseñanzas y manera de vivir se esparcían a través de las caravanas. ¿Por cuánto tiempo un Dios de amor debería soportar que tal corrupción se extendiese por la tierra, contaminando toda la humanidad? Ese cáncer debía ser extirpado por completo si el cuerpo debía ser salvo. La extirpación de un área cancerosa es una operación terrible, que todo médico de buen corazón quisiera evitar, pero gran parte de las veces la remoción del cáncer es la cosa más bondadosa que el cirujano puede hacer en vista de las circunstancias. La cosa más bondadosa que Dios podía hacer por la raza humana era extirpar aquel cáncer, con todas sus raíces y fibras. En el caso de los cananeos, en lugar de hacer uso de las fuerzas de la naturaleza para realizar su justicia punitiva, Dios empleó a los israelitas como instrumentos de ella. (Jos. 5:13-14). A la luz de todo este cuadro, el exterminio de los cananeos por los israelitas fue justo y el uso de éstos con ese propósito fue correcto. Era una cuestión de destruir o ser destruido, de separarse o ser contaminado y consumido. *** À Maturidade. |