.
Una revista para todo cristiano · Nº 31 · Enero - Febrero 2005
PORTADA
.

Un examen atento de las Escrituras permite establecer una estrecha conexión entre las profecías y los tres grandes pactos de Dios.

Las profecías y los pactos

Christian Chen

Las profecías de la Biblia

En la Biblia hay aproximadamente 31.124 versículos. De ellos, 8.352 hacen referencia a predicciones. En otras palabras, 27% de la Palabra de Dios es profética. En la Biblia, se encuentran 1.817 profecías. Existen muchas repeticiones entre esas profecías, por esa razón es necesario agrupar esos versículos de acuerdo con los eventos a los cuales ellos hacen referencia. Al hacer eso, resultan 737 eventos independientes, y de ellos, 590 son principales. Para constatar si la palabra profética es realmente segura y precisa, es necesario examinar cuántas de esas profecías ya fueron cumplidas.

De esos 590 acontecimientos principales, aproximadamente 570, ya se cumplieron. Restan solamente veinte acontecimientos por cumplirse. ¡Cuán firme y segura es la palabra profética! En los próximos artículos quiero mostrar cómo esas profecías se cumplieron maravillosamente en la historia, pues, es por esa razón que podemos tener la certeza de que en el futuro las otras profecías también se van a cumplir. De esa forma, podemos ver nuestro futuro, podemos percibir que somos un pueblo realmente lleno de esperanza.

Cuando el agricultor siembra su simiente en el campo, él sufre el calor del sol, sin embargo el sufrimiento no es el propósito de su trabajo. El propósito del agricultor es la cosecha. Somos un pueblo que tiene futuro, por eso queremos descubrir cómo las profecías en la Biblia ya se han cumplido y también cómo otras se cumplirán.

Las predicciones en los libros de la Biblia

Veamos los libros que tienen más predicciones en la Biblia. El primero es el libro de Ezequiel: 65% de ese libro son predicciones. Después viene Jeremías, con cerca del 60%. Después Isaías, con el 59%. En el Nuevo Testamento, el Evangelio de Mateo es el que tiene más profecías; Apocalipsis es el número 2; Lucas, el número 3. Es por eso que el hermano Watch-man Nee decía: «Mateo es diez veces más difícil que el Apocalipsis». El libro de Mateo está repleto de predicciones.

Entre los libros proféticos, Sofonías tiene 89% de profecías. Eso significa que 47 de los 53 versículos son proféticos. Abdías es el segundo; Nahum es el tercero, con 74%. En el Nuevo Testamento, Apocalipsis aparece en primer lugar, con 63%, Hebreos, con 45%; 2 Pedro con 41%.

Veamos qué libros tienen el mayor número de predicciones separadas, libros en los cuales encontramos profecías respecto de acontecimientos principales. En Isaías hay 111 predicciones. Ese es el número 1. Jeremías tiene 90. Mateo, 81. Zacarías, 78. Génesis, 77. Lucas, 75. Éxodo, 69. Ezequiel, 66. Hechos tiene 63. Salmos, 59. Deuteronomio, 58. Daniel también tiene 58. Esos son los doce principales de la Biblia, los que presentan mayor número de predicciones separadas.

Profecías relacionadas con los Pactos de Dios

De acuerdo con 1 Corintios es posible clasificar la humanidad en tres grandes grupos: los gentiles, los judíos y la iglesia. Si usted lee toda la Biblia descubrirá que hay tres series de profecías. Una serie tiene conexión con los gentiles o se relaciona con la humanidad de un modo general. Un segundo grupo se relaciona con el pueblo judío. Un tercer grupo se relaciona con la iglesia.

Si usted estudia la Biblia cuidadosamente, verá que las profecías se basan en los tres pactos del Señor con su pueblo y que comienzan con la bendición de Dios. Cuando Dios bendijo, esa palabra se tornó en una profecía. Cuando Dios habla, él cumple su palabra. Si él bendice, esa palabra de bendición se torna en una profecía. Pero, por causa del fracaso humano, nos tornamos inconstantes. No sabemos si el Señor va a cumplir Su palabra o no. Así, a fin de alentarnos, para mostrarnos que la palabra del Señor está establecida en el cielo, toda vez que él habla, él cumple. No importa cuánto usted falle, no importa cuál sea su debilidad, jamás podrá cambiar la Palabra de Dios. Su palabra profética es muy segura porque es Su palabra. Dios no puede mudarse, su palabra no cambia. Nosotros cambiamos, nosotros fallamos, pero Dios nunca cambia.

Dios, de alguna manera compromete su palabra. En realidad, él es libre. Él no necesita comprometerse de ninguna forma. Pero, como Dios sabe que no somos nada más que polvo, él entonces compromete su palabra a través de un pacto. De esa forma, después de su bendición, tenemos un pacto, una alianza. Todas las principales profecías de la Biblia, especialmente en relación con los judíos, los gentiles y la iglesia, están relacionadas con los pactos, las alianzas de Dios. Eso es extremadamente importante, pues ese es nuestro gran aliento.

La profecía en relación con los gentiles

Examinemos la profecía con relación a los gentiles o, en otras palabras, las profecías con relación a la humanidad de un modo general. En Génesis 1:26 leemos: «Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…». Entonces Dios creó a Adán y Eva. Aquel fue el comienzo de la humanidad. Adán y Eva vivieron por la palabra de bendición del Señor. Es así que Adán y Eva tienen su historia y su futuro. «Y los bendijo Dios, y les dijo: «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra» (Gn. 1:28).

Aquí está la palabra de bendición de Dios: «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla». Esa es la palabra de bendición. Esa es una profecía y, por esa razón, tiene que cumplirse. Independientemente de la condición del hombre, esa profecía será cumplida. Mire al mundo a su alrededor: este planeta está lleno de gente. Frecuentemente oímos hablar de la explosión demográfica, de un aumento espantoso de la población mundial. Por causa de esa explosión demográfica las personas están hablando sobre el fin del mundo. Pero ese aumento nos muestra la bendición de Dios.

«…Señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra». Hoy podemos ver el dominio de los hombres sobre la tierra. Los hombres ya consiguieron poner en el zoológico los más diversos tipos de animales; también tienen dominio sobre los mares. En los restaurantes usted encuentra todo tipo de comida proveniente de los mares. Esa es la Palabra de Dios, es su bendición tornándose realidad. Recuerde, entonces, que la profecía con relación a la humanidad de modo general está directamente relacionada con la bendición de Dios. Pero, lamentablemente, el hombre cayó.

Vino, entonces, el diluvio. Y en el capítulo 9 de Génesis, después del diluvio, Dios bendice al hombre nuevamente. Ahora es un nuevo mundo. Ahora Noé, su esposa y sus hijos vivieron una nueva vida. Nuevamente ellos necesitan de la bendición de Dios. Y el Señor respeta lo que había dicho antes porque Dios nunca anula Su Palabra: «Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra. El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados» (Gn. 9:1-2). La misma bendición dada a Adán y Eva es repetida aquí, pero, aún después de que el Señor la repite, una duda permanece en el corazón del hombre.

Dios había enviado el juicio del diluvio. Toda carne había sido destruida, con excepción de Noé y su familia. Después de tan gran tempestad, ¿cómo ellos podían saber que Dios mantendría su palabra? Por esta razón, la Biblia dice que Dios hizo un pacto con Noé y también con todos los seres vivientes. Si estudia Jeremías, usted verá que Dios también hizo un pacto con el sol y con la luna. En aquel momento, Dios hizo un pacto con toda la creación. (Gn. 9:9-11).

Más adelante Dios llama a este pacto ‘pacto perpetuo’ (Gn. 9:16). Por causa del gran amor de Dios, él no solamente hace un pacto: él también da una señal de ese pacto. Esa es la firma de nuestro Dios y, con esa firma, en realidad, él comprueba que nunca va a permitir que su palabra falle. Siempre que usted ve el arco iris en el cielo después de una tempestad, usted puede recordar que cada gota de lluvia, cada gota de agua es como una lágrima de todos los que pasaron por aquella tormenta. El arco iris nos recuerda la firma de Dios. Él rubricó, él firmó aquel pacto. Él dice: «Me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente». Él nunca más va a destruir la tierra con diluvio. Es por eso que todas las veces que vemos el arco iris vemos la gloria. Y siempre que miramos el arco iris nos acordamos del amor de Dios. Este pacto es llamado «pacto de Noé».

Dios hizo un pacto con su creación. Dios hizo un pacto con el sistema solar hasta la consumación de los siglos. Entonces toda la naturaleza está siguiendo una ley. Los cristianos deberían saber de eso muy bien. Debemos conocer la Biblia y saber que Dios hizo un pacto con la creación.

Nuestro objetivo, cuando estudiamos las profecías con relación a la humanidad de modo general, es descubrir el propósito eterno de Dios. Si usted conoce ese propósito, no va a entrar en pánico. Las grandes tendencias mundiales están caminando en la dirección que la Biblia está indicando, están de acuerdo con la Palabra de Dios. Si estudia la Biblia cuidadosamente, usted descubre que lo que ha sucedido en el último tiempo está alineado con el pensamiento bíblico. Y ese pensamiento está relacionado con ese pacto, y este pacto está relacionado con su bendición, y esta bendición está relacionada con su Palabra. Y su Palabra nunca puede cambiar. Es por eso que todas esas cosas deberán suceder.

No sabemos lo que va a suceder el próximo mes, pero una cosa sabemos: según la Palabra de Dios, lo que está sucediendo hoy sigue las grandes tendencias, las cuales apuntan a nuestro futuro. Por estar plantados en esta tierra, nuestra historia está, de alguna forma, entrelazada con la historia de este mundo. Por esta razón, estudiamos la Palabra de Dios y también leemos los periódicos, porque todo lo que está sucediendo hoy tiene algo que ver con nosotros, no directamente, sino indirectamente. Si usted conoce las profecías de la Biblia, sabrá cómo interpretar las noticias mundiales.

Todos esos acontecimientos tienen un propósito: nuestra madurez. El objetivo de todo eso es hacernos morir más y más al mundo y vivir más y más para lo que es celestial. Si estuviera siempre dispuesto para ser arrebatado, usted no necesitaría preocuparse con el pre-tribulacionismo o pos-tribulacionismo. Usted será arrebatado de cualquier modo. Si ya está maduro, usted ya no tiene más raíces en este mundo. Cuanto más usted madura, más humilde se torna. Cuanto más descansa en Cristo, cuanto más sigue al Señor, más marcas de Jesús usted tendrá en su vida, en su cuerpo. Entonces, ser arrebatado será algo natural.

La profecía en relación con Israel

Cuando estudiamos las profecías, descubrimos cuál es la base de esta profecía y podemos aprender muchas lecciones. Al estudiar las profecías con relación a Israel, usted descubre que ellas están relacionadas con el pacto hecho con Abraham y también con el pacto hecho con David. Esos dos pactos son descritos como pactos eternos. Entonces, por esta razón, podemos entender todas las profecías con relación a Israel.

Algunas personas crean una tremenda polémica con respecto al Milenio. Algunos creen que Jesús va a volver antes del Milenio. Otros creen que él va a volver después del Milenio. Algunos creen que ya estamos en el Milenio. De esa forma, tenemos las corrientes de pensamiento pre-milenaristas, pos-milenaristas y a-milenaristas. Muchas personas pelean por causa de la Palabra, discuten por causa de las diferentes interpretaciones, pero se olvidan de un punto principal que resuelve todo el problema. Los pactos hechos con Abraham y con David fueron descritos en diferentes partes del Antiguo Testamento. Todas las profecías en relación a Israel están basadas en esos dos pactos. Aunque el pueblo de Israel haya fallado con Dios, esos pactos son eternos. Entonces no importa cuánto Israel haya fallado para con Dios. Gracias a Dios, una cosa es segura: el Señor va a descender en el monte de los Olivos. Él será como José. Él fue traído y negado por sus hermanos, pero un día José y sus hermanos se van a reconciliar. Entonces, en la casa de Jacob habrá lágrimas. Ellos descubrirán, entonces, que ese Mesías es aquel Jesús que rechazaron. Entonces, el Señor establecerá su reino mesiánico aquí en la tierra.

Todo eso se cumplirá, no por causa de la victoria por parte de Israel, sino porque Dios mantiene su palabra. ¡Su palabra es tan segura! Al final, una piedra cortada, no con mano, va a desmenuzar aquella imagen (vea Daniel 2). El reino de este mundo será de nuestro Señor y de su Cristo. De esta forma todas las profecías con respecto a Israel nos son abiertas. A través de esos pactos podemos entender todas esas profecías.

La profecía en relación con la Iglesia

El mismo principio existe respecto de las profecías relacionadas con la iglesia. A veces nos preguntamos qué está aconteciendo con la iglesia. Estamos divididos; estamos quebrados en centenas de pedazos. ¿Será que antes de la venida del Señor habrá una iglesia gloriosa para ser presentada a él? Cuando mira la situación de la iglesia hoy, ¿usted cree que la novia estará preparada? ¿Tendremos un futuro? La Iglesia ¿tendrá futuro?

Nuevamente, al estudiar las profecías en relación con la iglesia, usted ve que están firmadas en su pacto. Pero recuerde: el propio Señor se comprometió con ese nuevo pacto. Él puso su propia firma en ese pacto. Ahora la firma no está en las nubes. No está en el arco iris. Esa firma fue hecha con su preciosa sangre. Él estableció un pacto eterno con su pueblo celestial.

A veces nos preguntamos: ¿Será posible la restauración de su testimonio? ¿Habremos trabajado en vano? Después de ser testigos de tantos fracasos en medio del pueblo de Dios, muchas veces estamos dubitativos. Pero, si entendemos las profecías en relación con la iglesia, de una cosa podemos tener certeza: antes de su regreso, la novia estará preparada. ¿Cómo? No sé cómo, pero de una cosa estoy seguro: antes de su regreso, habrá una iglesia gloriosa. Por esta razón, entonces, somos animados y alentados. Las profecías están relacionadas con la voluntad eterna de Dios en relación con la iglesia.

Nuestro deseo es que el Espíritu Santo nos hable a través de estas profecías como un todo. En los próximos artículos, procuraremos descubrir qué mensaje nos es dado a través de esas principales profecías. Así, por la misericordia del Señor, entenderemos un poco mejor su voluntad eterna. Que el Señor nos muestre su misericordia.

***

Extractado de «Grandes Profecías da Bíblia». Vol.1.