|
|
|
Testimonios Yo
debo orar antes de que haya visto a alguien. A menudo, cuando duermo mucho,
o me reúno con otros temprano, es a las once o doce que yo principio
mi oración secreta. Este es un perverso sistema. No es conforme
a las Sagradas Escrituras. Cristo se levantó antes que amaneciera
y se fue a un lugar solitario. David dice: «De mañana me
presentaré a ti ... de mañana oirás mi voz».
La oración de familia pierde mucho de su poder y dulzura, y yo
no puedo hacer bien a los que vienen a buscarlo de mí. La conciencia
se siente culpable, el alma sin alimento, la lámpara no está
arreglada. Entonces, cuando estoy en la oración secreta, el alma,
a menudo, está fuera de tono. Siento que es mucho mejor principiar
con Dios ver su faz primero, dejar a mi alma acercársele
antes de acercarme a otro. Tan
pronto como aprendí de las Sagradas Escrituras cuán terrible
y peligroso asunto era predicar públicamente en la iglesia de Dios
... no hay nada que yo desee tanto como el silencio ... No sigo ahora
en el ministerio de la Palabra, sino por una obediencia sujeta a una voluntad
que está por encima de la mía, a saber, la voluntad divina;
porque por lo que a mi voluntad respecta, siempre se retiró del
ministerio, ni está completamente reconciliada a él en esta
hora.
Cuando
pienso en los millones de lectores que en 28 idiomas diferentes han leído
«La cruz y el puñal», el temor de Dios me hace temblar.
Si fallara, qué oportunidad daría a los enemigos de Dios
para mofarse de él y de su obra. Sólo puedo alabarle por
la gracia que me sostiene en todo momento. *** |