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Una revista para todo cristiano · Nº 30 · Noviembre - Diciembre 2004
PORTADA
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"Tesoros" · Suplemento Infantil
Para niños que aman a Jesús

Mis muy queridos amiguitos:

Casi sin darnos cuenta, ha terminado el año. He estado muy feliz de poder acompañarlos, y creo que juntos debemos darle gracias a Dios por su cariño y su cuidado, que no nos ha faltado en ningún momento. Así es que los invito a que nos arrodillemos al lado de nuestra camita, y hagamos esta oración:

«Padre querido, te bendecimos porque has sido muy bueno con todos nosotros, con nuestros papás, con nuestros hermanos, y con todos los que creen en ti. Te agradecemos porque desde los cielos nos has guardado y no has permitido que nada nos pase. Queremos decirte que te amamos, y también amamos a tu Hijo el Señor Jesucristo que dio su vida por nosotros. Amén».
Amiguitos, durante parte de este año hemos estado conociendo la vida de Abram, y aún nos queda muuucho más. Esta vez, les contaré una historia muy linda, que titularé:


Abram y Sarai tienen un bebé

Ya sabes que Abram y Sarai ya eran muy viejitos y no tenían hijos.

Ellos deseaban de todo corazón tener un hijo, y pensaban cómo se cumpliría la promesa de Dios de que su descendencia sería una gran nación.

Entonces, Dios dijo a Abram: «Yo estoy contigo. Mira los cielos y cuenta las estrellas, si es que las puedes contar. Así será de numerosa tu descendencia».

Abram le creyó a Dios, y por esto fue declarado justo. Yo creo, amiguitos, que cuando creemos lo que Dios dice, su corazón se pone muy contento.

Pasó mucho tiempo. Abram tenía 99 años, y aún seguía esperando. Dios le habló de nuevo, y le dijo que su promesa se cumpliría. También le dijo que desde ahora su nombre ya no sería Abram, sino Abraham, que significa ‘Padre de naciones’, y su esposa ya no se llamaría Sarai, sino Sara, que quiere decir ‘Princesa’.

Al oír esto, Sara se rió, porque ella tenía 90 años y creía que ya no podía ser mamá. Pero Dios, que todo lo puede, porque para él no hay nada difícil, supo que ella se había reído, y le dijo que su hijo se llamaría Isaac, que quiere decir ‘Risa’.

Amiguito, ¡qué linda historia! ¿Te imaginas cómo estaría Sara de contenta cuando tuvo en sus brazos a su bebé Isaac? Es cierto que esperó mucho tiempo, pero la promesa de Dios se cumplió.

Yo he oído a los hermanos de la iglesia que una vez oraron por una hermana que no podía tener hijitos, pero el Señor, que es tan generoso y bueno, no le dio uno, ¡sino tres! ¡Viva Dios! ¡Qué bueno es él!


El Suplemento "TESOROS" contiene enseñanzas, juegos, entretenciones y manualidades.
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