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Una revista para todo cristiano · Nº 29 · Septiembre - Octubre 2004
PORTADA

Preguntas y respuestas

«Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según el precio puesto por los hijos de Israel; y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor» (Mt. 27:9-10). Parece evidente que Mateo cometió un error y atribuyó a Jeremías una profecía que realmente fue hecha por Zacarías.

Los mejores críticos textuales aceptan la palabra «Jeremías» en el pasaje, y nos parece que esta es probablemente la lectura correcta. Tenemos bastante seguridad en afirmar que el error aparente en este punto no fue debido a engaño de un copista. Pero entonces, si el evangelio de Mateo, conforme está escrito originalmente, usó la palabra «Jeremías» aquí, ¿no se trata de un error?
¡De ningún modo! No hay registro en el libro de Jeremías, conforme lo tenemos ahora en el Antiguo Testamento, de que él haya proferido esta profecía, pero no hay razón para pensar que en el libro de Jeremías tenemos todas las profecías pronunciadas por él. Zacarías puede muy bien haber tenido acceso a profecías de Jeremías no registradas en el libro de Jeremías.

Es un hecho muy conocido que los últimos profetas del Antiguo Testamento siempre citaban las profecías de los primeros profetas. Por ejemplo, el propio Zacarías en 1:4 citó una profecía conocida como siendo de Jeremías (Vea Jeremías 18:11), y en el pasaje que estamos considerando puede haber citado también la profecía de Jeremías. Además de eso, debe notarse que el propio Zacarías dice en 7:7: «¿No son estas las palabras que proclamó Jehová por medio de los profetas primeros?». De manera que es evidente que Zacarías consideraba como parte de su misión recordar las profecías de los profetas anteriores a él. Él podía estar inclinado especialmente a recordar las profecías de Jeremías, pues había un dicho entre los judíos que decía: «El espíritu de Jeremías estaba sobre Zacarías».

Vamos a repetir: Mateo no dice: «Así se cumplió lo que fue escrito por Jeremías…» Si el Espíritu Santo, a través de Mateo dice que Jeremías habló estas palabras, ¿quién se atreve a decir que eso nunca sucedió? Por ejemplo, en Judas 14 tenemos una profecía de Enoc: «He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares». Sin embargo, en el Antiguo Testamento, nadie ha podido encontrar el registro de tal profecía. ¿Insinuaríamos que Judas cometió un error aquí? ¡No existe ninguna sombra de duda de que el Espíritu Santo tiene el derecho de anunciar por primera vez en el Nuevo testamento las cosas sucedidas en el Antiguo Testamento!

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À Maturidade.