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Perfiles Un pañuelo blanco en la ventana En
cierta población se le pidió a D. L. Moody que visitara
a un carpintero incrédulo, que era considerado como el peor sujeto
del lugar. Al entrar, Moody le dijo: Remecido Martín
Lutero, el reformador del siglo XVI, narra cómo consiguió
superar ciertas dudas que lo estaban deprimiendo. En cierta ocasión,
un amigo le dijo: «Dios, mirándolo a usted desde el cielo,
tal vez esté pensando: No sé qué voy a hacer
con ese Lutero. Derramé mi misericordia en la vida de él,
le di muchos talentos y gracia abundante. Pero él todavía
no confía en mi benignidad». La intercesión del viejo Simpson Un hombre que se hallaba hospedado en casa de A. B. Simpson quiso hacer una caminata antes de que amaneciese. Cuando atravesaba el corredor procurando no hacer ruido, pasó frente a la puerta de la oficina de Simpson. Para su sorpresa, vio al viejo misionero ya vestido y sentado en su escritorio, trabajando. Cuando iba a saludarlo con un «buenos días», se dio cuenta que estaba profundamente absorto leyendo su Biblia. Entonces el huésped, que aún no había sido visto, decidió proseguir su camino. Pero antes, vio algo que lo hizo detenerse, admirado. Simpson dejó de lado su Biblia y comenzó a orar. Pero en vez de arrodillarse o inclinar la cabeza y cerrar los ojos, tomó un pequeño globo terráqueo que estaba sobre el escritorio y lo acercó hacia sí. Luego se puso a girarlo lentamente, orando en voz alta, intercediendo por las multitudes de perdidos, a medida que cada país pasaba delante de sus ojos. «Comprendí que pisaba tierra santa» testificó aquel huésped. Pero
su admiración y espanto aumentaron aún más con lo
que vio en seguida. Simpson terminó de orar, con su voz solemne
que revelaba una profunda y creciente emoción. De repente, el venerable
anciano pasó los brazos alrededor del globo, e inclinando la cabeza,
lloró. El huésped, atónito, vio que las lágrimas
corrían sobre su rostro, caían sobre el globo, y se desparramaban,
fluyendo para un lado y otro, hasta quedar toda la tierra mojada con sus
lágrimas. *** |