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Una revista para todo cristiano · Nº 28 · Julio - Agosto 2004
PORTADA
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"Tesoros" · Suplemento Infantil
Para niños que aman a Jesús

Queridos amiguitos:

Les saludo con mucho cariño, deseando que ninguno de ustedes esté enfermo. He oído en las noticias que el virus de la influenza (aquí en Chile) está atacando principalmente a los más chiquititos, así que les pido que se cuiden, que no se mojen y anden bien abrigaditos para que no se enfermen.
Ahora, quiero contarles la segunda parte de la historia de Abram.


Una promesa maravillosa

Tú ya sabes que Abram era rico, y su sobrino Lot también. Tenían muchos animales. Los criados de ambos empezaron a pelear, porque querían llevar el ganado a los mejores pastos y a las mejores fuentes de aguas.
Cuando Abram lo supo, dijo a Lot: “Esta tierra es grande, no tenemos necesidad de vivir tan cerca. Así nuestros criados no pelearán por el campo y por el agua. Dividiré la tierra contigo. Escoge tú”.
Abram podría haber elegido, puesto que la tierra se la había dado Dios a él, pero fue generoso con Lot.
Por supuesto, Lot eligió la mejor parte, cerca del río Jordán, para que no le faltara agua. También decidió vivir en una ciudad llamada Sodoma, donde vivía gente mala.
Pero Dios, que ve todas las cosas, le hizo a Abram una promesa maravillosa. Le dijo que le daría toda la tierra que pudieran ver sus ojos, y que además le daría la tierra que Lot había escogido. También le dijo que tendría muchísimos hijos, nietos y bisnietos. Abram tendría tanta descendencia como las estrellas del cielo, serían una gran nación y los bendeciría.
Abram se fue a Hebrón y allí construyó un altar para adorar a Dios. Y cada vez que se iba a vivir a otro lugar, construía nuevos altares.


Queridos amiguitos, todavía me quedan muchas más historias que contarles de Abram, así es que nos encontraremos en la próxima revista. Adiós.


El Suplemento "TESOROS" contiene enseñanzas, juegos, entretenciones y manualidades.
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