.
Una revista para todo cristiano · Nº 28 · Julio - Agosto 2004
PORTADA
.

Preguntas y respuestas

En el salmo 22, un salmo profético sobre el sufrimiento de Cristo, él se describió a sí mismo como un gusano (v. 6). ¿No es esto muy extraño? ¿Tenemos aquí un engaño o un error de imprenta?

El gusano citado en este pasaje es un tipo de gusano especial de color escarlata, que produce un tipo de secreción especial, preciosa y cara. Esta secreción es recogida para formar una tinta roja.

Cuando la hembra de este gusano quiere reproducirse, ella se adhiere firmemente del tronco de un árbol al punto de no separarse más de él. Así, el huevo que está debajo de su cuerpo recibe protección, hasta transformarse en una larva. Cuando la hembra muere, el líquido rojo se esparce por todo su cuerpo y tiñe también el tronco del árbol que está a su alrededor. Por lo tanto, la preciosa tinta se extrae del cadáver de la hembra.

Esta es una figura conmovedora. Cristo Jesús derramó su sangre por nosotros. Fue colgado y clavado en el madero, y su sangre fue derramada en la cruz (el árbol); pero, como leemos en Hebreos 2:10, fue para «llevar muchos hijos a la gloria». ¡Oh, él murió por mí!


Generalmente se cree que el fruto prohibido que Adán comió fue una manzana. ¿Fue esto así o es sólo una fábula?

Hace años atrás, la Research Science Bureau (Agencia de Investigación Científica), ofreció una cierta suma de dinero como premio a la persona que mostrase pasajes de la Biblia que estuviesen en conflicto con la ciencia, principalmente conflictos evidentes.
Una señora de Detroit (USA), formada en la Universidad de Michigan, afirmó que ella podía ganar el premio en dólares. Su prueba era esta: «En la Biblia, dijo ella, el Huerto de Edén queda en Mesopotamia, y la ciencia ha probado recientemente que el clima de aquella región no es apto para producir manzanas. Sin embargo, según la Biblia, Adán y Eva comieron manzanas en Edén, y eso entra en conflicto con lo que la ciencia dice».
El comité escribió, entonces, a aquella señora que les citara los versículos de la Biblia que comprobaban que Adán y Eva habían comido manzanas. Después de algún tiempo, llegó la respuesta: «En el libro de Génesis no encontré referencia a la manzana, pero sé que fue una manzana, pues mi profesor de la Escuela Dominical así me lo enseñó». Ciertamente el Research Science Bureau no estuvo dispuesto a pagar el premio sólo porque un profesor de Escuela Dominical había enseñado tal cosa a una alumna.
Este malentendido puede deberse a una anécdota muy divulgada, que dice más o menos así: Cuando Adán estaba comiendo la manzana, vio al Señor viniendo hacia él, y engulló la fruta tan de prisa que ésta se atascó en su garganta. No subía, ni bajaba. Por esta razón los hombres tienen en la garganta una protuberancia llamada manzana de Adán. Pero esto no pasa de ser un cuento. En verdad, la Biblia jamás ha dicho que el fruto comido por Adán fuese una manzana.

***