Descienden
por laderas,
Valientes de David:
Son treinta y siete flechas
Dispuestos a la lid.
Uno por uno suman
espadas; arcos; fe:
heroicos resplandecen
al grito de: «¡Venced!».
Se
asocian en la brega,
Con ellos está el rey;
despojan filisteos
y vuelven al cuartel.
En el registro anotan
La espada de Eleazar:
Su mano está pegada
Al frío del metal.
Inscribe
Dios sus nombres
En la inmortalidad.
¡Cuán diestros son los hombres
con gracia de verdad!
Le siguen treinta y siete,
Los fieles de David;
Son todos sus valientes,
Dispuestos a morir.
¡Pelead,
oh camaradas,
alzad vuestro pendón;
David va a la victoria
Y Cristo es el Campeón!
La historia queda escrita:
Es uno el vencedor;
La abnegación se premia:
¡Vencido está el dragón!