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Una pregunta que ayuda a definir el rol de la mujer en el contexto familiar. ¿Obstaculizadora o facilitadora? Miriam Ferrando Es común en las grandes ciudades, mientras uno se dirige al trabajo o regresa de éste, encontrarse con atochamientos en las carreteras y avenidas. En estas situaciones no se puede retroceder, porque hay vehículos detrás. Simplemente hay que esperar, aunque uno quisiera que el auto tuviera alas para superar el obstáculo y poder seguir el camino. Si no se puede tomar otra dirección, lo único que nos queda es esperar. Estas situaciones, vividas a diario, me hacían pensar en qué sucede cuando nosotras somos un obstáculo para el accionar del Señor ¿Qué hace el Señor cuando somos un obstáculo en su camino, en el cumplimiento del propósito de Dios. Ezequiel capítulo 1, versículos 9,12,17 y 20 nos indica que tanto los querubines como «las ruedas» andaban hacia delante, no se volvían. El principio que podemos extraer de esta lectura es que el Señor va siempre hacia delante; no puede esperar, ni tampoco desiste ¿Qué pasa cuando Dios no encuentra el vaso adecuado? Viene el juicio de Dios, lo que significa que él busca otro vaso. Hermanas, el Señor nunca se desvía. Tal vez toma una nueva dirección, pero continúa siempre hacia adelante. Si somos estorbo, Dios sigue en una nueva dirección, pero avanza siempre. Somos un obstáculo (Fil. 2:21) cuando buscamos lo «nuestro». Somos facilitadoras cuando nos acomodamos al pensamiento de Dios. Como mujeres, muchas veces creemos que nuestras decisiones y acciones no traspasan los límites de nuestra casa; que sólo quedan en el terreno de lo doméstico y que no van a afectar a nadie más que a nosotras. Pero lo que hacemos o no hacemos puede ser un obstáculo o un medio para que la gloria de Dios se manifieste. Las consecuencias de una u otra decisión pueden afectar no sólo a nuestra familia, sino también a la iglesia. Veamos en las Escrituras cómo algunas mujeres fueron «obstaculizadoras», o bien, facilitadoras», con respecto a: 1.
EL ESPOSO Como esposas podemos interferir en el servicio al Señor de nuestro esposo, en las decisiones que hay que tomar respecto al servicio, en las apreciaciones respecto de una situación. Nuestros comentarios no quedan en nuestras cuatro paredes, tienen una consecuencia eterna. Abigail
(1 Samuel 25) 2.
LOS HIJOS La
madre de Moisés (Éxodo 2, Hebreos 11:23). 3.
TRADICIÓN María
(Mateo 12:47). Hermanas,
las invito a leer varias veces Romanos 14. Allí se nos presenta
otro gran obstáculo (v. 13) que consiste en «juzgarnos entre
nosotras». Se nos insta a no destruir la obra de Dios (v. 20) y
a facilitar la edificación de Su cuerpo. De nada nos serviría
por ejemplo, ser facilitadoras en el propósito de Dios si usamos
eso como medida para las demás hermanas y las juzgamos por no imitar
nuestras acciones. *** |