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Una revista para todo cristiano · Nº 27 · Mayo - Junio 2004
PORTADA
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"Tesoros" · Suplemento Infantil
Para niños que aman a Jesús

Queridos amiguitos:

Les estoy escribiendo desde mi pieza, mirando a través de mi ventana. Veo las hojas de los árboles poniéndose cada vez más amarillas, y caer suavecitas formando en el suelo un colchón blandito. Y es que aquí en Chile comenzó el otoño. ¡Ah, me gusta esta estación del año, me gusta el viento que despeina mi cabello, me gusta la lluvia que empapa la tierra reseca; me gusta todo, todo!
Y también me gusta conversar con ustedes, y contarles la historia del Señor.

Esta vez les empezaré a relatar la vida de Abram.


El hombre que le creyó a Dios

Abram vivía en una ciudad grande llamada Ur, su esposa se llamaba Sarai, y tenía un sobrino llamado Lot. Abram y su familia no eran diferentes de otras personas, porque adoraban a ídolos hechos de madera o piedra.

Un día Dios le dijo que abandonara su tierra y su parentela, y se fuera a una tierra que el le daría, y si Abram le obedecía, lo haría padre de una gran nación y su nombre sería recordado siempre.

Así que Abram le creyó a Dios y se fue con Sarai y su sobrino Lot. Abram tenía en ese tiempo 75 años y era muy rico.

Cuando llegaron a Canaán (así se llamaba la tierra que Dios le había prometido), Dios visitó a Abram y le dijo que esa era la tierra que le daría a su descendencia. Entonces Abram edificó un altar para conmemorar la visita de Dios.

En aquel tiempo hubo una terrible hambre y entonces Abram se fue a vivir a Egipto, porque allí habia alimento para él, su esposa, su sobrino, sus criados y su ganado.

Cuando el hambre pasó, ellos regresaron a la tierra prometida para vivir allí.


Las promesas de Dios

En toda la Biblia hay muchas, pero muchas promesas de Dios para sus hijos. Yo busqué algunas para compartirlas con ustedes...

«Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas» (Isaías 40:29).
«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones» (Salmo 46:1).
«El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas» (Salmos 147:3).
«Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, (Jesús) os lo dará» (Juan 16:23).
«Cree en el Señor Jesucristo , y serás salvo, tú y tu casa» (Hechos 16:31).

RECUERDA:
Cuando Dios hace una promesa, SIEMPRE LA CUMPLE.
Sólo debemos creerla y esperar.


El Suplemento "TESOROS" contiene enseñanzas, juegos, entretenciones y manualidades.
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