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La
rosa, la espina
y la mariposa
Una
hermosa mariposa
volaba sobre un rosal,
buscando donde posar
sin hacerlo en una rosa.
Y por no ser caprichosa
se posó sobre una espina,
con gran asombro, no atina
la rosa, sin comprender
el extraño proceder
que todo lo desatina.
Un
celo justificado
hace decir a la rosa:
Escucha bien, mariposa,
¿qué cosa te ha trastornado?
¿Sabes? Te has equivocado
al posar por ignorancia
donde falta la fragancia,
posando en espina cruel,
mientras yo te ofrezco miel
ella te ofrece arrogancia.
La
mariposa escuchó
muy atenta el argumento,
y sin ningún miramiento
a la rosa respondió:
¿En qué soy culpable yo
cuando me poso en tu amiga?
No deben existir intrigas,
pues son las dos una cosa
cual es el tallo y la espiga.
Moraleja:
El fariseo creyó
ser la rosa preferida;
como muchos en la vida
él también se equivocó.
El publicano que oró
buscando gracia y perdón
recibe la salvación
aunque es visto cual espina;
mas es Dios quien determina,
porque mira el corazón.
Gilberto
Farfán
Sancti Spiritus, Cuba
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Cartas
de nuestros lectores
Divulgación
en Colombia
He ido conociendo la visión de la iglesia, leyendo a siervos
como Watchman Nee, y por intermedio de un amigo los conocí
a ustedes. Quisiera saber si a futuro algunos hermanos podríamos
imprimir las publicaciones sin alterar contenidos y respetando la
propiedad intelectual, para divulgación en nuestro medio.
Bueno, o si la dirección de Dios para ustedes en este sentido
es distinta, muy receptivo esperaré la respuesta.
Pablo
Andrés Moyano Tejada, Palmira, Colombia
Himnos
Quiero decirles (desde hace varios meses quería hacerlo)
que los himnos que encontré en su maravillosa y completa
página han sido de mucha bendición para mí.
He leído y descargado varios mensajes, además de muchos
himnos. Realmente estoy agradecido con Uds. al poner a nuestro alcance
tanto material de excelente calidad. Que Dios, a quien tan fielmente
sirven, bendiga sus vidas, familias y ministerio.
Guillermo
Pérez, El Salvador
En
biblioteca
Nuestra Iglesia ha sido muy bendecida por esta revista y en nuestro
boletín siempre sale alguna publicación de ustedes.
No hay palabras para describir el gozo de los hermanos cuando hemos
podido reproducir la revista para que la lean en nuestra Biblioteca.
Espero que un día Dios les pueda mostrar la profundidad de
la obra que están haciendo. Dios bendiga este ministerio,
que con toda seguridad es de Él y no de hombres.
Enrique
Maestri, Habana, Cuba
En
serio
Estaba buscando un libro en Internet y he encontrado vuestra Web.
Me gustaría felicitaros. Me ha parecido muy buena. Formo
parte de un grupo de jóvenes católicos de mi pueblo.
Mis compañeros del grupo («Renati sunt ex aqua et spiritu
sancto», nos llamamos así) han alucinado cuando les
he contado algunas cosas que miré de la revista. Es que por
aquí la gente no va tan en serio como vosotros (no sé
si me explico, pero no sé hacerlo mejor); sin embargo, a
nosotros nos gustan las cosas más auténticas.
Marta
Barquero, Barcelona, España
El
lugar del Señor
Les doy las gracias porque sus publicaciones han sido una bendición,
y damos gloria al Señor porque veo en sus libros un genuino
deseo de que el Señor tome el lugar que le corresponde en
su iglesia, porque el es el dueño de la misma.
Octavio
de los Reyes Trejo, Coatzacoalcos, Veracruz, MX
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