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Queridos amiguitos: Quiero darle gracias a Dios, porque este año que ya termina, ha tenido misericordia de nosotros, nos ha acompañado, nos ha dado salud y nos ha cuidado de todo peligro. Esta es la última revista del año, y estoy muy contento de haberte podido acompañar, entretenerte, y lo más importante contarte algo más del Dios de nuestra salvación. A todos mis amiguitos les deseo que pasen unas felices vacaciones, que descansen mucho, y el próximo año, si Dios lo permite, nos volvamos a encontrar. Y ahora les contaré la primera parte de la historia de Noé, un hombre que le tocó vivir en medio de la maldad de los hombres. Palillo Noé Noé fue tataranieto de Enoc. ¿Te
acuerdas de Enoc? Fue el que desapareció del mundo porque Dios
se lo llevó con Él. Entonces Dios se arrepintió de haber creado al hombre y le dolió en su corazón. Y dijo Dios: Voy a hacer desaparecer de la tierra a hombres, animales, reptiles y aves del cielo, todo, todo lo que había creado. Mandaré un gran diluvio sobre la tierra. Pero había un hombre sobre la tierra llamado Noé que sí quería a Dios y lo servía. Dios lo veía del cielo y sabía que su corazón era recto delante de él. Así es que quiso salvar a Noé y a toda su familia. Dios
ordenó a Noé que construyera un arca muy, pero muy grande,
con una ventana y con tres pisos para que pudieran caber por lo menos
dos animales de cada especie, y también cuartos para él,
su esposa y sus tres hijos: Cam, Sem y Jafet y sus respectivas esposas. El
Suplemento "TESOROS" contiene enseñanzas, juegos, entretenciones
y manualidades. *** |