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Para meditar La
adoración (como una medida de autorreforma en la iglesia) no es
un horizonte más alto de comportamiento piadoso, ni tampoco es
una aguda convocatoria de la presencia de Dios. Seamos sinceros, ningún
ritual tiene poder intrínseco. Oh,
cuántos hombres han prometido mucho y Dios los ha usado, y luego
han pensado que eran una gran cosa y Él se vio obligado a echarlos
a un lado. Creo que los obreros más prometedores se han estrellado
contra las rocas más por su propia estima y autosuficiencia que
por cualquier otra causa. En estos últimos 40 años o más
puedo recordar muchos hombres que hoy están en la ruina y en la
miseria, hombres que en un tiempo se pensaba que iban a llegar a ser algo
grande. Pero han desaparecido por completo de la escena pública.
¿Por qué? Porque se sobreestimaban. ¡Cuántos
han sido dejados a un lado porque comenzaron a pensar que eran importantes
y Dios tuvo que ponerlos aparte! Muchos
libros científicos de hace unos setenta y cinco años parecen
libros de chistes. La mayoría de lo que se creía hace años,
estaba evidentemente equivocado. ¿Podrá ser que hoy vivimos
en el primer período de la historia humana cuando casi todas las
conclusiones a las que hemos llegado son correctas? En
su libro Por el valle del Kwai, Ernest Gordon habla acerca
de los soldados estadounidenses capturados por los japoneses en la península
de Malaca, que fueron torturados y sometidos a la pena del hambre. Se
convirtieron en un grupo de animales que arañaban, peleaban y se
robaban los alimentos unos a otros. Finalmente, las cosas se pusieron
tan malas que decidieron comenzar a leer el Nuevo Testamento. Conforme
Ernest Gordon, un graduado universitario, les leía las palabras
del Nuevo Testamento, esos hombres se fueron convirtiendo al Dios viviente
por medio de Jesucristo. Esa comunidad de animales quedó transformada
en una comunidad de amor. Los
falsificadores siempre tratan de que su dinero falso parezca exactamente
igual al legítimo. Así es como opera Satanás en el
día de hoy. Millares de personas han sido congregadas aun en la
iglesia sin tener una experiencia vital con Jesucristo. Han sustituido
la salvación personal por buenas obras, esfuerzos en la comunidad,
reformas sociales o algún rito religioso. *** |