.Una revista para todo cristiano · Nº 24 · Noviembre - Diciembre 2003
PORTADA
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"Bocetos" · Suplemento Juvenil
Para jóvenes dispuestos a servir

Queriendo dejar todo por nada

David Contreras

Más de alguna vez hemos pensado dejar el TODO por NADA, tomar una decisión locamente (1ª Crónicas 21:8), dejar al Señor Jesucristo de lado, y seguir nuestro propio camino que nos conduce al mundo. Esto puede ser a causa de nuestras pasiones o debilidades, o en momentos de prueba.

Como jóvenes, somos más propensos a la tentación y a la influencia del mundo que es dominado por el enemigo. A veces, nos encontramos en un medio inhóspito, donde nos sentimos incómodos. No tenemos a un hermano cerca que nos ayude. Pero el Señor tiene un especial interés en nosotros y permite que estemos en esa clase de ambiente. Jesús dijo en Mateo 18:7: “¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos”. Así llega el día de la prueba y del desaliento en que queremos dejarlo todo. Dejar el amor de Cristo, su cobertura y el servicio al Señor, cambiándolo por nada. Pareciera simple y sencillo. Pero no es tan así. Hay un fuego dentro de cada uno de nosotros, que es el Espíritu Santo. Si dejamos al Señor, tarde o temprano, volveremos como el hijo pródigo arrepentido y humillado.

Por eso debemos meditar y consultar al Señor (1ª Crónicas 14:10). ¿Valdrá la pena dejar al Señor con toda su gracia, bendiciones, dones, amor y misericordia, por el mundo, con todas sus pasiones, entretenciones, lujurias, dolores y nuestro YO, que son como nada?

Es preferible un día en la casa del Señor, que muchos años lejos de Él. Lo más triste y lamentable de todo, es que es un gran tiempo perdido. Es como volver a empezar de cero. Es todo de nuevo. Es como volver al colegio y repetirse todos esos años de estudio.

¡Cuánto pudo haberse hecho en ese tiempo valioso! El Señor y los demás esperaban algo de ti. Una oración, unas palabras de aliento, la compañía en un momento difícil. El Señor quiso probar tu paciencia, quiso prepararte.

Luego te das cuenta que perdiste un tiempo muy valioso, en el cual pudiste haber avanzado mucho más, haber colaborado y servido en su obra, y haber alcanzado todas las bendiciones que el Señor tenía preparadas para ti. Al final, te diste cuenta que habías dejado todo por nada.


De Inglaterra a Chile

Chris Nicholson

Sólo he estado en Chile durante dos semanas, y el Señor ya me ha mostrado cosas maravillosas. Ha estado revelándome más de él. Puedo recordar a alguien en Inglaterra que decía que se puede encontrar a Cristo en toda la Biblia, pero sólo aquí empecé a entender que la Biblia entera, desde Génesis a Apocalipsis, habla de Cristo. ¡Aleluya! Nunca había entendido que la Biblia tiene un solo mensaje: Cristo. Esto ha aumentado mi entusiasmo por leer las Escrituras. Me parecía que los libros como Levítico tenían poco sentido, pero ahora sé la respuesta, porque Cristo está allí.

Desde que llegué a Temuco he podido experimentar a Cristo a través de Su Cuerpo (la iglesia), de una forma que pocas veces disfruté en Inglaterra. He sido literalmente saturado por el amor de los hermanos. Sólo puede ser el amor de Cristo que se expresa a través de su Cuerpo.

Dos hermanos de mi iglesia en Inglaterra, vinieron a quedarse hace unos días en Temuco y resumieron lo vivido de esta forma: “¡Hemos estado hablando acerca de cómo la Iglesia debe funcionar como el Cuerpo de Cristo, pero ahora hemos venido hasta aquí y lo hemos experimentado por nosotros mismos!”. Ellos sólo estuvieron aquí un día y medio, pero durante ese tiempo vieron y experimentaron lo asombroso que el Señor está haciendo aquí, congregando a su Cuerpo en la unidad genuina del amor de Cristo. Agradezco al Señor por poder quedarme aquí más tiempo y experimentarlo más profundamente.

El Señor también está obrando en Inglaterra. En febrero de este año, el líder de los jóvenes en mi iglesia, mientras oraba recibió un mensaje del Señor: “Quiero que vayas a las calles de Fulham (nuestro distrito en Londres) y hables a los jóvenes, y yo voy a mostrarte algo del dolor en sus vidas”. Esa tarde él estuvo en las calles y se acercó a algunos jóvenes para hablarles de Jesús. Algunos jóvenes le pidieron que orara por ellos. Cuando lo hizo, el Señor le mostró cosas específicas de sus vidas, asuntos que Dios quería resolver. Como resultado, los jóvenes se asombraron, y muchos más pidieron oración. El Espíritu Santo tocó a muchos. Algunos de ellos le han entregado sus vidas a Jesús. ¡Bendito es el Señor!

¡El Señor está trabajando en todo el mundo! ¡Qué él levante una generación de jóvenes que le amen con todo su corazón!

(Chris es un joven londinense que se encuentra visitando la Iglesia en Temuco, Chile).

 

Por la tierra de Israel

Mixsy Neira

Hace algunos días, por la gracia del Señor visité Israel y pude ver con mis ojos la tierra que fluye leche y miel. Israel estuvo disperso por la tierra, perseguido, esclavizado, recluido en campos de concentración y casi exterminado por el régimen nazi. Este último hecho es recordado en Yad Vashem, Jerusalén, lugar dedicado a los casi 6 millones de víctimas del Holocausto. A pesar de ello, me alegra saber que Israel sobrevive.

Tuve oportunidad de conversar con judíos y entender el anhelo que sentían por Sion, sinónimo de Jerusalén. “Yeretz Israel”, es la expresión hebrea que refleja en cada Pascua el deseo de los judíos en todo el mundo: “El año que viene en Jerusalén”. Están retornando a su tierra, y las profecías acerca del pueblo terrenal se están cumpliendo, como señales para los creyentes.

Jerusalén es un mosaico de religiones, culturas y tradiciones, que se refleja en diferentes estilos de vida, vestimentas, idiomas, comidas, aromas y música. La ciudad antigua es un lugar sagrado para los cristianos, los judíos y los musulmanes. Está rodeada de murallas; sus calles son muy estrechas. En su arquitectura destacan templos, mezquitas y sinagogas. En el este se encuentra el monte de los Olivos o Getsemaní, lugar donde Jesús fue apresado. Allí crecen aún viejos olivos que nos recuerdan tan doloroso suceso.

En el sector judío está el monte de Sion y la tumba de David. La cúpula o Mezquita de la Roca, se levanta en el monte Moriah. En su interior está la roca donde según los judíos Abraham ofreció a su hijo Isaac en sacrificio. Allí, según las profecías, será reconstruido el tercer templo. El Muro de las Lamentaciones es un resto del templo de Herodes el Grande. Tiene sectores de oración separados para hombres y mujeres. Las personas deben cubrirse la cabeza con los tradicionales gorritos llamados Kipá.

Rodeando la ciudad antigua está la nueva, que se extiende por las colinas, con infraestructura moderna, amplias avenidas y muchos jardines.
Es curioso también observar en cada vivienda, una tablilla en un costado de la puerta principal, que algunos judíos tocan o besan al entrar. Esta tradición despertó mi curiosidad. Las tablillas contienen en su interior un texto bíblico. Los judíos creen en Dios, y la religión rige todos los aspectos de su vida; pero, sin duda, el misterio escondido en el corazón del Padre no les ha sido revelado.

Retengo en mi mente y guardo en mi corazón aquella tierra de la que hablan las Escrituras, que será restaurada. Les cuento esto con alegría en mi corazón ya que por medio de este pueblo, los gentiles hemos sido bendecidos. Así como Dios dio a su pueblo la tierra prometida, así también a nosotros nos ha dado una preciosa herencia que es Cristo. Nosotros en otro tiempo éramos incircuncisos, estábamos sin Cristo, sin esperanza y sin Dios en el mundo, y ahora por la sangre de Jesucristo, hemos sido reconciliados.


Herido y sin luz

Rolly Hermosilla

“No acabará de romper la caña quebrada ni apagará la mecha que apenas arde” (Mateo 12:20, NVI)

¿Existe algo más frágil que una caña quebrada, algo más debilitado que una mecha que apenas arde? La caña creció junto al río, se levantó fuerte y vigorosa, era hermosa y esbelta. Pero vino una sequía que la debilitó, luego azotaron vientos que la fueron haciendo frágil, hasta que lo que un día fue un tallo alto y fuerte de río, está ahora inclinado y doblado.

¿Eres tú una caña quebrada? ¿Cuánto tiempo hace que estabas fuerte? Algo pasó, quizás palabras ásperas, enojos o discusiones con tus padres, alguna traición, tus propios fracasos, alguien te hirió y hoy estás tal como ese tallo con la cabeza baja, ya no puedes mirar al cielo. Estás cansado.

O tal vez fuiste como esa vela que entregaba una hermosa luz, que iluminaba hasta el rincón más oscuro. Tenía una llama alta que parecía que nunca se apagaría, pero por algún lugar entró un viento, sopló con fuerza, y aunque la llama luchó por no extinguirse, no pudo contra el viento. O quizás fue una persona quien sopló y quiso apagar la llama que hoy no es más que el recuerdo de esa luz. Hoy es sólo una mecha que apenas arde.

Nuestras desilusiones nos van cansando y apagando esa luz que teníamos. Pensamos que nuestros errores y pecados son causa suficiente para que el Señor nos deseche y aparte su vista de nosotros. Nos sentimos solos, aunque estemos rodeados de hermanos. No vemos la salida, ni siquiera somos capaces de mirar al cielo y pedir socorro. Nos espera la muerte espiritual.

Pero, gloria al Padre, que nos dio en Jesús a un poderoso Salvador, lleno de amor, de un amor que no podemos comprender. Ese amor tan grande que cuando estamos apunto de expirar, tiende su mano, nos atrae a Él, nos abraza, nos perdona, nos vuelve al camino, y comienza a restaurarnos.

Con su amor y misericordia, el Señor levanta la caña quebrada y le devuelve la luz a la mecha que humea. ¡Gracias Señor!


El nuevo campo de batalla de la tentación sexual no es el dormitorio sino nuestra mente

La nueva tentación sexual

Alvaro Soto

Creo que nadie puede negar que los jóvenes del siglo XXI vivimos inmersos en una cultura sobre-sexualizada. Basta con ver la televisión. El sexo aparece en la mayoría de los programas y en casi todos los comerciales. Desde un yogurt diet hasta un bombón helado, pasando por agua mineral, cosméticos, etc.

Parecería obvio suponer que si le preguntamos a un grupo de jóvenes cristianos cuál es el mayor problema de un cristiano soltero, la respuesta sería, sin duda, la tentación sexual. Sin embargo, me llevé una sorpresa muy grande cuando al leer un artículo en una página web cristiana, descubrí algo distinto. La revista Christianity Today realizó una encuesta acerca de la mayor preocupación de los jóvenes solteros. La tentación sexual ocupó el tercer lugar (15%), detrás de la soledad (32%) y de tratar de sentirse satisfecho en la condición de soltero (24%). ¿Cómo pueden explicarse estos resultados? ¿No es el sexo la tentación más fuerte de la juventud? Por supuesto que sí. Lo que hace que no le demos tanta importancia es un proceso continuo de desensibilización. Somos tan bombardeados por estímulos eróticos que al final nos acostumbramos y los consideramos normales.

Existe una forma muy sutil de tentación sexual. Los solteros en particular necesitamos estar prevenidos. En la cultura actual del entretenimiento es fácil desensibilizarse ante la ética sexual y las prácticas que son contrarias a nuestra fe. En otras palabras, el nuevo campo de batalla de la tentación sexual no es el dormitorio sino nuestras mentes. Tenemos que estar alerta. Una escena “subida de tono” en la televisión, en una película o en un libro, puede generar pensamientos dañinos difíciles de ser eliminados. Lo peor es que pueden producir sentimientos de culpa y deteriorar nuestra relación con Dios.

Por esto, necesitamos de Dios cada día. Estar atentos a la voz del Espíritu Santo y así ver el peligro que nos rodea. Debemos orar al Padre, como nos enseñó el Señor Jesús, “Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal”. También debemos abrirnos a los que comparten esta fe preciosa. Es más fácil ser tentados cuando estamos solos. No dudemos en pedir ayuda. El Señor nos enviará un hermano para aconsejarnos, acompañarnos y alentarnos. Si estamos aferrados del Señor, y en comunión con los hermanos, no debemos temer, Él es poderoso para salvarnos cada día.


EQUIPO DE REDACCIÓN: Alvaro Soto V. · Andrew Webb · Bernardo Hermosilla M. · Rodrigo Calderón U.
DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN: Dámaris Apablaza A. · Rocío Soto V. · Andrés Contreras L.

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