|
.
Hacia
el varón perfecto
Hay
dos niveles de plenitud o perfección que Dios quiere que alcancemos:
la perfección como creyentes, y la perfección como Iglesia.
En
un primer nivel, está aquello por lo cual Pablo luchaba: presentar
perfecto en Cristo Jesús a todo hombre (Col.1:28). Es el
Cristo formado en vosotros (Gál.4:19) que reclamaba
a los gálatas. Esto apunta al plano personal.
Luego
hay un segundo plano de perfección o madurez: la de la Iglesia.
Los místicos y en general, los grandes hombres de Dios
del pasado veían sólo la madurez del creyente individual.
Pero esta perfección no tiene la misma gloria que la perfección
de la Iglesia, como la hermosura de la piedra no es la del edificio
ni la del miembro la del cuerpo completo. Efesios nos llama a ser un
varón perfecto, y este varón es Cristo (la Cabeza)
y la Iglesia (su cuerpo).
Es
necesaria y es de desear la perfección del creyente individual,
pero es más deseable la perfección del cuerpo completo.
Sin duda, es más difícil, porque requiere que los creyentes
dejen de lado la individualidad y acepten la interdependencia y la mutualidad;
requiere que estén conscientes, tanto de su valor en el cuerpo
como de sus carencias; en definitiva, exige de ellos que acepten seguir
el camino de la cruz.
No olvidemos que es la hermosura de la Iglesia lo que llena el corazón
del Amado. Es la amada la que ocupa el lugar central en los últimos
capítulos del Apocalipsis, y cuya gloria se describe con caracteres
tan excepcionales.
Esperamos
en este número de Aguas Vivas tocar aunque sea tangencialmente
estas dos líneas de edificación para que el propósito
de Dios avance un poco más en Su pueblo en este tiempo.
Que
el Señor, en su gracia, así lo permita.
|
|
.
ENFOQUE
DE ACTUALIDAD
¿Qué
estamos haciendo con nuestros niños?
Algunos síntomas de una sociedad que acelera su loca carrera
hacia el despeñadero.
MIRANDO AL FUTURO
La
tendencia de los eventos mundiales
Una visión profética de los últimos eventos mundiales.
Christian Chen.
TEMA DE PORTADA
La
carrera hacia la madurez
La madurez se alcanza mediante la adquisición experimental
de la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús.
Roberto Sáez.
José
en la escuela de Dios
La vida de José estuvo marcada por valiosas experiencias de
aprendizaje, representadas por sus vestiduras. Eliseo Apablaza.
El
huerto de Dios
Una doble escena del huerto de Dios Edén primero, la
Iglesia después y una misma expectativa de Dios: hallar
en él suaves aromas y dulces frutos. Rubén Chacón.
Los
que siguen al Cordero
¿Quiénes son los que siguen al Cordero? Aquellos y
aquellas que no se han contaminado con otro amor. Los que han
pasado largas vigilias de la noche suspirando por el Novio. Ellos
son los que tienen el corazón de la novia. Rodrigo Abarca.
La
tristeza de Dios
El propósito eterno de Dios
no consiste meramente en salvar al hombre, sino en que la vida de
Cristo sea expresada en los creyentes. Andrew Webb.
Disciplina
Cuando oímos la palabra disciplina solemos reaccionar
en contra de ella; pero si realmente entendemos lo que significa cambiaremos
de actitud. Stephen Kaung.
LEGADO
Crecimiento
espiritual
Algunos principios del progreso espiritual. A.B. Simpson.
Adiestrados
en la casa de Dios
Hay muchas bendiciones en la Casa de Dios, muchos servicios que son
para nuestro consuelo y protección. Pero no debemos olvidar
que este es también el lugar para nuestra educación
espiritual. T. Austin-Sparks.
La
disciplina de Dios
Detrás de cada hecho que nos sucede,
y detrás de cada circunstancia que nos rodea, está la
mano de Dios que, amorosamente, nos disciplina para que alcancemos
la madurez. Watchman Nee.
Un
aguilucho perturbado
Los aguiluchos están seguros y cómodos
en su nido hasta que el águila madre perturba su paz. W.Y.
Fullerton.
BIBLIA
Desde
el griego
Tres palabras para tres clases de hombres. Rubén Chacón.
Los
números en la Biblia
El valor numérico de Génesis 1:1. Christian Chen.
¿Cuánto
sabe de la Biblia?
Ponga a prueba sus conocimientos bíblicos.
ESPIGANDO EN LA HISTORIA DE LA IGLESIA
Apóstol
de los desheredados
A. B. Simpson, uno de los más dotados siervos de Dios del siglo
XIX, ejemplar en su pasión por Cristo y en su celo misionero.
FAMILIA
Padres
creyentes, hijos creyentes
¿Es mucho pedir, esperar que los hijos de los creyentes sean
creyentes? Marcelo Díaz.
Mujeres
de Dios
Testimonios de fe de mujeres piadosas.
APOLOGÉTICA
¿Es
la Biblia exacta acerca de la destrucción de los muros de Jericó?
Un hallazgo de la arqueología que confirma la veracidad de
las Sagradas Escrituras. Bryant Wood.
|