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La
familia y amigos de Jessica Lynch son un real testimonio de que donde
hay oración hay esperanza. Y de la esperanza nace la alabanza.
JESSICA
LYNCH:
SU VERDADERA HISTORIA
Jessica
Lynch, ¡somos soldados de Estados Unidos y estamos aquí para
protegerte y llevarte a casa, gritó un miembro de la Unidad
de Fuerzas Especiales.
Yo soy soldado americano, también, contestó
débilmente Jessica.
Este diálogo entre un pelotón de soldados y una malherida
integrante del equipo de mantenimiento del Ejército fue el punto
de partida para la historia más conmovedora de la Operación
Libertad Iraquí. El drama real que se desplegó allí
tiene todos los elementos necesarios para convertirse en un film hollywoodense;
pero es el tema subyacente de esperanza y alabanza que permite que esta
prueba aguda para Jessica Lynch llene de verdad nuestros corazones.
La historia empieza en Palestina, un sencillo poblado de 1.000 habitantes,
en Virginia del Este. Jessica se alistó en el Ejército el
mismo día que Greg, su hermano mayor, como un medio para cumplir
su sueño de ser profesora de escuela. Sus próximos 21 meses
fueron los de un típico soldado recluta: semanas de entrenamiento
básico y especializado y luego su destinación a la 507ª
Compañía de Mantenimiento, en Fuerte Bliss, Texas.
El día 19 de marzo, Jessica y su compañía fueron
enviadas a Irak. Cuatro días después, en las primeras acciones,
la unidad fue atacada en Nasiriyah, por guerrilleros iraquíes.
Jessica vio cómo varios de sus compañeros cayeron en la
emboscada. Otros cinco fueron capturados y hechos prisioneros de guerra.
A pesar de varias heridas de bala, Jessica continuó disparando
su arma contra los soldados iraquíes hasta quedar sin munición.
«Estaba luchando a muerte. No quería ser tomada viva»,
declaró al Washington Post un oficial americano.
Pero fue capturada y llevada a un hospital iraquí donde probablemente
fue abandonada para morir. Sin embargo, ahí empieza el milagro
de su rescate.
Una comunidad de familia y amigos de Jessica empezó a orar fervorosamente
por su rescate. Sus padres, Greg y Dee, sostenían sesiones de oración
nocturna en su casa. Muchas iglesias en el área se recogieron para
orar.
En esos días de prueba, la madre de la joven habló al Washington
Post de la fe de su hija. Tiempo atrás, Jessica había escrito
en su diario de vida las siguientes palabras: «Si yo pudiera vivir
mi vida de nuevo, probablemente viviría exactamente lo mismo. Creo
que todo sucede con un propósito, si Dios paraliza a una persona
o si le da un millón de dólares».
Una
intervención providencial
Esta esperanza que estaba inundando un pueblo diminuto en Virginia Oriental
estaba tocando al mismo tiempo el corazón de un hombre al otro
lado del mundo, en Irak. Según los informes publicados, se atribuye
a un abogado iraquí sólo conocido como Mohammed ser el instrumento
para la salvación de Jessica.
Mohammed había ido al hospital donde estaba Jessica, para visitar
a su esposa que trabaja allí como enfermera. Al entrar, notó
un nivel elevado de seguridad alrededor del edificio. Cuando le preguntó
a un doctor qué sucedía, supo que una mujer americana estaba
allí prisionera.
Por curiosidad, buscó a la mujer. A través de una ventana
vio a una mujer malherida que estaba siendo golpeada por un oficial iraquí.
Se conmovió cuando vio las atrocidades que se cometían con
la indefensa joven, y decidió allí hacer todo cuanto estuviese
en su poder para intentar salvarla de una muerte segura.
Caminó seis millas hasta un puesto de control de la Marina americana
para informar a los soldados de lo que había sido testigo. Fue
instruido por los marines para volver al hospital y tomar
nota del lugar donde Jessica estaba localizada, y las rutinas de sus vigilantes.
Mohammed no sólo volvió al hospital para llevar a cabo esta
tarea sino también proporcionó a Jessica una pequeña
luz de esperanza hablándole en inglés y diciéndole
en un momento dado: «No te preocupes».
Con la información proporcionada, esa noche, las fuerzas especiales
pasaron detrás de las líneas enemigas y cumplieron su cometido.¡Jessica
Lynch había sido rescatada!
Esperanza
y alabanza
Entretanto, la noticia llegó a los padres de Jessica a través
de una llamada telefónica. Pensando primeramente ser víctima
de una broma de mal gusto, Greg Lynch se convenció después
que efectivamente su hija se había salvado en forma milagrosa.
La esperanza que había alentado su comunidad durante nueve días
se había convertido en milagrosa bendición. A lo largo de
Palestina y el área circundante, cientos de personas dieron gracias
al Señor por su misericordia.
Dice en Jeremías 29:11: «Porque yo sé los pensamientos
que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz
y no de mal, para daros el fin que esperáis».
Chris
Carpenter · www.CBN.com
Ha
vuelto para compartir el evangelio en Corea del Norte, el país
más ateo del mundo.
PREPARADO
PARA EL MARTIRIO
Un
hombre que escapó de la opresión y el hambre en Corea del
Norte ha vuelto a su patria y a la muerte casi cierta a compartir
el evangelio con otros que están en esclavitud espiritual en el
país más ateo del mundo.
La notable historia de fe de Cho Bung-il demuestra cómo la iglesia
en Corea del Norte está creciendo a pesar de la brutal persecución.
«Mi oración es que yo no sea ejecutado en el lugar, sino
enviado a un campo de concentración. Allí puedo testificar»,
dijo Cho antes de volver a pie a Corea del Norte desde China, donde huyó
hace dos años.
Pese a tener sólo un «uno por ciento de posibilidades de
sobrevivencia», Cho decidió regresar porque «en Corea
del Norte es virtualmente imposible oír acerca de Jesucristo».
Se cree que 3 millones de personas han muerto de hambre en los últimos
años en Norcorea, donde a pesar del rechazo de la religión,
el líder Kim Il Sung tiene un status divino. Los cristianos mueren
en los campos de exterminio, donde les está prohibido aun mirar
al cielo. Sin embargo, se estima que la iglesia subterránea reúne
muchos miles de creyentes.
«Siempre pensé que mi país era el mejor de todos mundos
posibles», dijo Cho, que en 10 años al servicio de ejército
sólo pidió licencia dos veces para ir a casa. Trasladado
a un nuevo puesto en 2000, se conmovió al descubrir la magnitud
del hambre.
«Por todas partes las personas caían muertas en el camino»,
dijo. « Hubo casos de padres que comieron a sus abuelos para sobrevivir».
Siguiendo órdenes, Cho disparó a varios paisanos que subían
a los trenes buscando comida.
Regresando a casa para asistir al funeral de su madre, se impresionó
al saber que su esposa y su hijo habían muerto de hambre dos años
antes, pero él no había sido informado.
En el funeral de su madre, oyó a su padre susurrar: «Que
ella descanse al amparo de Jesús». Sus padres nunca le habían
confesado que eran cristianos porque temían que él les traicionara.
Cuando Cho averiguó que las autoridades investigaban a su padre,
huyó a la vecina China, como uno de los miles de norcoreanos que
han escapado por la frontera. Allí fue ayudado por algunos cristianos.
En una primera instancia, pensó que ellos lo matarían. «Eso
es lo que me dijeron que los cristianos hacían.» Pero ellos
lo cuidaron y lo sanaron, y Cho entregó su vida a Cristo por ese
testimonio. Fue entrenado en una de las iglesias subterráneas por
las casas y decidió volver voluntariamente a Corea del Norte.
Cho dijo que su esperanza era que él quizás fuera «la
piedra sin cortar,» aludiendo al pasaje de la Biblia en que Daniel
describe cómo Dios toma una piedra pequeña y destruye una
gran estatua.
«El reino idólatra de Corea del Norte caerá»,
dijo. «Dios enviará una piedra a quebrar sus pies, y yo haré
mi parte. ¿Quién sabe? Quizás el tiempo de quebrarlo
ha venido ya.»
Charisma News Service, 2002.
Veterano
soldado israelita y ex-militante palestino revelan la verdadera esperanza
de paz en el Medio Oriente.
CUANDO
ÁRABES Y JUDÍOS
SE ABRAZAN
Taysir
Abu Saada («Tass») era un combatiente palestino entrenado
para matar judíos. Soñaba envenenar a los judíos
que frecuentaban el restaurante donde trabajaba. Moran Rosenblit era un
soldado israelí amargado después que un bombardero suicida
palestino mató a siete de sus amigos. Sorprendentemente, estos
antiguos enemigos ahora comparten una profunda amistad y amor sólo
posibles gracias a Jesucristo.
Tú
debes amar a un judío
Tass creció en Arabia Saudita bajo las enseñanzas musulmanas.
Entrenado como tirador escogido por el movimiento de Al-Fatah, a menudo
instruyó a niños para matar israelíes. Llegado a
los EE. UU., trabajó en hoteles y restaurantes en Kansas, donde
conoció a un americano llamado Charlie Sharpe.
Un día Sharpe le habló de temas espirituales, y Tass experimentó
una profunda paz. Durante semanas, él reflexionó sobre este
sentimiento, y un día pidió a Sharpe que le diera el secreto
Tass, para tener esta paz tú debes amar a un judío
le dijo su amigo.
Odio a esa gente, tú sabes cómo siento acerca de ellos,
dijo Tass.
¿Qué sabes tú acerca de Cristo?, preguntó
Sharpe.
Sé que es un profeta.
Él es más que eso: es el Hijo de Dios. Él es
Dios. Permíteme leerte lo que la Palabra de Dios dice acerca de
Jesucristo dijo Sharpe, y comenzó a leer el primer capítulo
del evangelio de Juan.
«Cuando empezó a leer», dice Tass, «empecé
a agitarme; luego caí de rodi-llas, con mis manos alzadas, invitando
a Cristo a ser mi Señor y Salvador. Una alegría y una paz
que nunca experimenté antes vinieron a mi corazón».
Al día siguiente, Tass anunció a Benali, su hijo de 18 años,
que había aceptado a Jesús como su Señor y Salvador.
Benali, gozoso, abrazó a su padre.
¿Por qué te alegras así?, preguntó
Tass, sabiendo que su hijo era musulmán.
¡Papá, yo acepté a Cristo hace tres meses, también,
y no lo dije a nadie!
Benali le contó cómo él había preguntado a
su pastor lo que debía hacer, sabiendo que su padre le mataría
si lo averiguaba. El pastor le dijo, «Vuelve a casa de tu padre
y ámalo más». En la iglesia hubo una cadena de oración
por la familia de Benali. «Meses antes de que yo fuese salvo»,
dice Tass, «ellos oraron hasta que mi vida fuera tan miserable que
tuviese que buscar respuestas».
Encendiendo la
luz
Al mismo tiempo, Dios estaba obrando en el corazón de Moran Rosenblit.
Su perspectiva acerca de la vida había cambiado dramáticamente
después que un bombardero suicida demolió su unidad en Netanya,
Israel. «Fue una noche que nunca olvidaría», dice Moran.
«Siete amigos míos murieron allí. Éramos como
hermanos. Dos semanas después otro amigo murió en Líbano,
y no fui al funeral porque había tenido ya tanto dolor»,
dice Moran.
Su depresión se agudizó, y trataba de ahogar sus penas con
alcohol. Alguien lo indujo a salir de Israel. Voló hacia California,
alojándose con una familia cristiana. Cuando él los vio
ejercitar su fe, sus propias preguntas acerca de Dios comenzaron a bullir.
«Les vi enseñar a sus hijos acerca de Dios y me pregunté,
Hay un Dios?»
Cuando invitaron a Moran a la iglesia, el pastor enseñaba en el
libro de Hebreos acerca de la ceguera del pueblo judío. Moran estaba
enojado, y su amigo le sugirió hablar con el pastor. Éste
le explicó que no estaba hablando contra la gente judía,
y lo alentó a leer la Biblia.
Una noche, mientras leía, algo excepcional aconteció. «El
Espíritu Santo cayó sobre mí, y me llenó»,
dice Moran. «Se apagó el interruptor y en la oscuridad vi
la luz, y acepté a Jesús en mi vida.» Fue bautizado
dos meses más tarde.
El
camino a la paz
Otro amigo lo invitó a una conferencia para creyentes árabes
y judíos. «Tenía amigos árabes, pero siempre
miraba a mi espalda para asegurarme que ellos no me apuñalarían
por detrás», dice. Él sonrió exteriormente,
«pero no había nada detrás de la sonrisa». Un
año después, fue invitado a otra reunión, y le pidieron
dar su testimonio.
«Era duro para mí compartir delante de gente árabe»,
dice, «porque algunos de ellos podrían haber sido los que
mataron a mis amigos».
Cuando terminó su testimonio, un hombre palestino se le acercó
y le dijo: «Yo era un combatiente de Al-Fatah». Era Taysir
Abu Saada.
Moran, impactado, dio medio paso hacia atrás y miró fijamente
a los ojos de Tass, tratando de leer su corazón. Pero éste
hizo algo más drástico. «Me pidió que lo perdonara
en el nombre de su pueblo por mis amigos muertos», dice Moran. «La
gracia de Dios me permitió perdonarlo. En mi fuerza, jamás
podría haberlo hecho».
Entonces Moran también pidió perdón. «Pedí
que me perdonara por no ser capaz de amarlo, por desconfiar de él
y por mi cólera», dice. «Y él lo hizo».
Pronto se formaron pequeños grupos de creyentes árabes y
judíos que oraban juntos. «Yo estaba orando con un ex enemigo
en el nombre de Jesús, el Dios único y verdadero»,
dice Moran.
Desde ese encuentro en marzo de 2001, ambos se comunican casi diariamente.
«Jesús tocó nuestros corazones», dice Tass.
«El mundo debe saber que hay esperanza en Jesús».
Con el Medio Oriente cogido en un torbellino de violencia, muchos han
perdido la esperanza. Pero la asombrosa amistad de Tass y Moran prueba
que esa conciliación es posible.
«No creo en una solución política», admite Moran.
«Allí se necesita un cambio de corazón para amar.
Los pueblos sólo pueden vivir juntos y en paz por Jesucristo, la
única vía de paz».
Mark
Ellis, Christian Reader, 2002
Algunos
dicen que Jesús se les ha aparecido en sueños
MUSULMANES
ENCUENTRAN A CRISTO
Aunque
Arabia Saudita trabaja duro para impedir que la Biblia cruce sus fronteras,
muchos están llegando a conocer a Cristo en el hermético
reino musulmán.
Un informe de Charisma News detalla cómo creyentes extranjeros
que trabajan allí han tomado contacto con musulmanes que quieren
saber más acerca de Jesús.
Entre ellos hay un musulmán celoso que tenía temor aun a
tocar una Biblia, a causa de su oposición al cristianismo. En su
desesperación, él oró a Jesús pidiendo ayuda
para enfrentar graves problemas, y tuvo una pronta respuesta a su situación.
Dice que Jesús se le apareció en un sueño, «y
yo comencé a desear leer la Biblia». «Después
de un año de leerla en una manera sencilla, encontré el
camino a Jesucristo el Señor, y comprendí cuánto
me ama Dios».
Arabia Saudita lidera la lista de países con legislaciones inflexibles
diseñadas para mantener su población musulmana libre de
influencias cristianas. Los oficiales de aduana registran minuciosamente
las maletas y confiscan desde símbolos de la cruz a tarjetas de
Navidad. Los sitios de Internet son bloqueados por las autoridades a causa
de su contenido religioso. «Jesús» es una palabra destacada
en el sofisticado sistema de vigilancia del país, que controla
todos los mensajes de teléfono y correo electrónico.
Aunque casi un millón de los 7 millones de trabajadores extranjeros
del país son cristianos, la ley les prohíbe reunirse para
el culto público. Se supone que el culto es permitido, pero se
sabe que la policía ofrece una recompensa a cualquiera que denuncia
a una iglesia en las casas. Muchos creyentes son maltratados severamente.
Sin embargo, ellos están en la vanguardia de la obra de Dios allí.
En una reunión de 120 filipinos que dirigen iglesias por las casas
en Arabia Saudita, sólo tres reconocieron que ellos habían
conocido a Cristo personalmente antes de entrar el país. «Tenían
apenas la Biblia, eso es todo», dijo un observador occidental. «Cuando
comprendieron el libro de Hechos, asumieron que las mismas cosas les acontecerían
a ellos: serían golpeados, quizás sufrirían y quizás
morirían, pero habría milagros, y el evangelio daría
frutos».
Un profesor universitario que enseñó en Arabia Saudita por
varios años, dijo que a pesar de la campaña del gobierno
contra la cristiandad, muchos musulmanes anhelaban oír más.
«Mis estudiantes me preguntaban casi diariamente acerca de Jesús
y el cristianismo», dijo. «Ellos tenían temor de hablar
acerca de esto conmigo enfrente de alguien más, pero les asombraba
encontrarse con un creyente no musulmán».
©
Charisma News Service, 2002
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«Durante
un cuarto de siglo, he sido conocido en el mundo de la música clásica
como concertista en guitarra. Sin embargo, hubo un tiempo en mi vida cuando
detuve mis giras y grabaciones, e incluso dejé la guitarra completamente.
Esta es la historia de por qué decidí retomar mi carrera
de nuevo».
(Christopher Parkening, guitarrista clásico).
SÓLO
A DIOS LA GLORIA
Creciendo
en Los Angeles
Yo crecí en Los Angeles y empecé a tocar la guitarra a los
11 años, inspirado por mi primo, Jack Marshall que era guitarrista
en los estudios de MGM. Yo admiraba cómo él tocaba, y le
pregunté cómo estudiar el instrumento. Me recomendó
que aprendiera técnica clásica primero para establecer habilidades
técnicas sólidas. También me sugirió que comprara
las grabaciones de Andrés Segovia, el más grande guitarrista
en el mundo. Me impresionó la técnica clásica de
Segovia, y me la apropié.
Antes de mi afición por la guitarra, yo tenía un gran amor
por la vida al aire libre, en particular, por la pesca de trucha con mosca1
. Mi papá me enseñó ese arte cuando yo tenía
seis años. Los tiempos más agradables de mi vida los pasaba
en un arroyo de truchas en las Sierras Altas del norte de California.
Mi meta en la vida era tener algún día mi propio rancho
con mi propio arroyo de truchas privado.
A medida que crecía, me convencía de que mi objetivo debía
ser ganar mucho dinero, retirarme tempranamente y disfrutar de la buena
vida. Puesto que mi padre se había retirado a los 47, yo decidí
que 30 serían una edad jubilatoria buena por mí. Y cuando
adquirí mayor habilidad con la guitarra, me pregunté si
mi aptitud musical podría ayudarme de algún modo a lograr
esa meta.
Trabajando
en pos de un sueño
Crecí en un hogar que me enseñó el valor de la disciplina
y el trabajo duro. Con el estímulo de mi padre, me levantaba a
las 5:00 a.m. y practicaba una hora y media antes de la escuela y de nuevo
por la tarde. Usted puede imaginar el conflicto que creaba ello para un
joven con un gran interés por los deportes.
Sin embargo, con el apoyo de mis padres, el trabajo duro empezó
a dar frutos. Cuatro años después, a edad 15, fui invitado
a tocar en la primera clase magistral de Andrés Segovia en Estados
Unidos, en la Universidad de California. Era un gran honor tocar para
el hombre que me había inspirado durante tantos años. Él
me dijo que yo tenía el potencial para una carrera maravillosa
con la guitarra clásica y me animó a trabajar muy duro.
Fue mi buena fortuna continuar estudios privados con Segovia y después
estudiar interpretación musical con el renombrado violonchelista
Gregor Piatigorsky.
A edad de 19, firmé contrato con Capitol Records para una serie
de seis álbumes, y me pidieron crear una sección de guitarra
en la Universidad de California del sur. El año siguiente firmé
con Columbia Artists Management para una rigurosa agenda de conciertos
recorriendo los Estados Unidos, Canadá, Europa, y Asia, realizando
más de 90 conciertos en un año.
Cuando yo agregué ese agotador itinerario de conciertos a mis tareas
de enseñanza y de grabación, mi vida se volvió más
agobiante. Francamente, yo era un miserable en gira. Odié las piezas
de hotel, los aviones, la monotonía de un concierto después
de otro. Pero pensaba: Ya vendrá el día cuando estaré
contento. Tendré mi propio rancho con mi arroyo de truchas y podré
retirarme. Haré lo que yo quiera hacer, iré donde yo quiera
ir, y estaré satisfecho. Y seguía adelante.
A los 30, logré mi meta. Dejé de tocar, encontré
un rancho con un hermoso arroyo de truchas en Montana, y me trasladé
allí. Llamé a Capitol Records, a la Universidad, y a Columbia
Artists Management para agradecerles, y para comunicarles que no tocaría
más la guitarra. Había logrado el sueño de mi vida.
Durante los cuatro años siguientes, realicé todo lo que
había anhelado. Pescando feliz de la vida, recorriendo cada arroyo
de truchas en el área, y remontándome a California del sur
por el invierno para escapar de la nieve y el tiempo frío. Yo estaba
viviendo la buena vida, o así lo pensaba.
Buscando
la Verdad
Hay un viejo proverbio: Ten cuidado con lo que deseas, podrías
conseguirlo. Bueno, ese fue el caso conmigo. Poco después
de la jubilación, me aburrí con mi vida y empecé
a sentirme interiormente vacío. Sentía como Salomón
dijo en la Biblia, Vanidad de vanidades; todo es vanidad (Eclesiastés
1:1). Mi vida ideal estaba resultando no ser tan ideal después
de todo. Yo necesitaba algo más, algo que me proporcionara la plenitud
que mi éxito no estaba dándome.
Durante una de mis visitas de invierno a California del sur, un vecino
me invitó a la iglesia. Yo decidí ir. El pastor predicó
un sermón titulado Examínate a sí mismo si
tú estás en la Fe, y leyó este pasaje de la
Biblia: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará
en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que
está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día:
Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en
tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí,
hacedores de maldad (Mateo 7:21-23).
Ahora, cuando yo era niño mis padres me llevaban a la escuela dominical
todas las semanas e incluso había sido bautizado. Yo había
leído la Biblia de vez en cuando durante mi niñez y estaba
convencido de que yo era un cristiano, y que por conocer los hechos
acerca de Jesucristo, yo entraría un día en el cielo. Pero,
cuando oí las palabras que el pastor estaba leyendo sentí
algo cortando profundamente en mi corazón. ¡Ése
soy yo! Yo pensé: Yo era uno de aquéllos que
dirían, Señor, Señor, yo te conozco. Yo fui
a la escuela dominical. Mis padres me han bautizado! En mi
corazón, supe que Jesús me contestaría: Tú
nunca buscaste para glorificarme con tu vida o con tu música. Toda
tu preocupación fueron tus ranchos y tus arroyos de truchas. ¡Apártate
de mí, nunca te conocí!
En ese momento terrible, comprendí súbitamente que yo no
era un cristiano. Pensaba que tenía fe, y sin embargo mi estilo
de vida se había caracterizado por un total egoísmo y desobediencia.
(Yo suponía que había necesitado un Salvador para salvarme
del infierno, pero nunca había querido a un Señor de mi
vida, a quien seguir, en quien confiar, y a quien obedecer).
Esa noche no dormí, quebrantado por mis pecados. Comprendí
que mi vida era un fracaso total. Yo había vivido muy egoístamente
y ello no me había hecho feliz. Sabiéndome un pecador ante
Dios, oré y le pedí que me perdonara. Fue entonces que yo
le pedí a Jesucristo entrar en mi vida, ser mi Señor y Salvador.
Por primera vez, recuerdo diciéndole: Señor, estoy
dispuesto a todo lo que tú quieras hacer con mi vida.
Para
la gloria de Dios
Mi nuevo compromiso con Cristo me dio un gran deseo de leer la Biblia
y aprender más sobre la Palabra de Dios. Un día leí
el pasaje que dice: Hacedlo todo para la gloria de Dios (1
Corintios 10:31). Bien, sólo había dos cosas que yo sabía
hacer: una era la pesca de trucha con mosca, y la otra, tocar la guitarra.
Esta última me pareció la mejor opción a seguir.
El gran compositor J.S. Bach dijo, El objetivo y la razón
final de toda la música no es otro que la gloria de Dios.
Bach firmó muchas de sus composiciones con las iniciales S.D.G.
que son una sigla para Soli Deo Gloria (Sólo a Dios
la gloria). Pensé que si Bach pudo usar su gran habilidad para
ese fin, eso era lo menos que yo podría hacer con cualquier habilidad
o talento que el Señor me había dado. Era evidente que el
Señor quería que yo volviera a tocar la guitarra de nuevo,
pero esta vez con un propósito diferente: honrar y glorificar a
mi Señor y Salvador Jesucristo.
Poco después de tomar mi decisión de volver a tocar, vendí
mi rancho en Montana y regresé a California. Inicialmente, tuve
un rudo despertar cuando avisé a mi antiguo representante en Nueva
York. Él me dijo rotundamente que yo había tirado una carrera
muy valiosa y que sería sumamente difícil, si no imposible,
retornar al período de conciertos después de una ausencia
de cuatro años. Yo supe que todas las cosas suceden según
la voluntad de Dios y que sólo por Su gracia yo podría retomar
mi carrera de músico profesional. ¡Y así ha sido!
¡Desde mi retorno al mundo artístico, he tocado con las mejores
orquestas en la nación, he realizado innumerables giras de concierto
por el mundo, e incluso he tocado para el Presidente de los Estados Unidos
en la Casa Blanca!
Andrés Segovia fue la inspiración de mi desarrollo musical,
y todavía deseo seguir con excelencia la tradición musical
él nos dejó. Sin embargo, mi verdadera meta en la vida es
ahora ser un buen y fiel siervo del Señor Jesucristo. Mi carrera
es sólo un medio para un fin, y ese fin es glorificar al Señor
con mi vida y con la música que toco. Seguir esa meta me da gran
gozo y satisfacción; he encontrado por fin la plenitud que antes
no tuve.
***
Christopher
es también campeón mundial de pesca con mosca en el International
Gold Cup Tarpon Tournament (el Wimbledon de pesca con mosca)
en Florida.
Los
dalits o hindúes sin casta hallan nueva dignidad en la fe cristiana.
EL
CAMINO DE LA LIBERTAD
«Estoy
muy feliz de ser cristiano. Me siento liberado, me siento un ser humano»,
dice A. Sekar. Sus ojos se tornan húmedos y su voz se ahoga con
profunda emoción. «He nacido de nuevo».
Sekar (30), es un dalit (paria, sin casta) en Madurai, India. Cuatro de
los seis miembros de su familia se han convertido recientemente al cristianismo.
Su vecino Ilaiyaraja, también un dalit, ha estado yendo a la cercana
iglesia de Bethel a orar. «El próximo mes seré bautizado»,
dice. «En el hinduismo, usted ora a varias deidades, mientras en
la cristiandad hay sólo un Dios, que yo siento es el Dios original.
El sistema hindú de las castas es inhumano y opresivo».
En India sobre 250 millones de dalits son «intocables», relegados
por la casta superior de los brahmanes a una posición inferior
casi permanente. El sistema de castas, aunque ilegal, permanece vigente
socialmente. No se permite a los dalits entrar en las casas, ni en los
campos, ni en los templos de la casta superior. Permanecen pobres y sin
tierras. No pueden sacar agua de los pozos de una aldea ni usar zapatos
mientras transitan por áreas de la casta superior.
Los observadores de derechos humanos denuncian una creciente persecución.
En octubre fueron linchados cinco dalits por transportar cueros de vaca.
En las semanas subsiguientes, como señal de protesta, más
de 80 amigos y familiares de las víctimas se convirtieron al budismo,
al islam, y al cristianismo.
En septiembre, la policía y otros funcionarios en Uttar Pradesh
trataron de desalojar por la fuerza a una mujer dalit de su tierra. En
otro caso, hindúes de la casta superior golpearon a tres dalits
hasta matarlos. En el estado de Punjab, los agresores desnudaron a una
mujer dalit en un mercado, en pleno día. En Madurai, meses atrás,
algunos dalits fueron forzados a beber orina humana.
Llamados
a la conversión
Incapaces de reformar el hinduismo, los líderes dalits alientan
a sus seguidores a escapar de su miseria cambiando su religión.
Más de 50,000 se convirtieron al budismo en una sola ceremonia
en Nueva Delhi el año pasado, y muchos otros se han hecho cristianos.
John Dayal, secretario general del Consejo Cristiano Indio (AICC), llama
al movimiento de conversión de los dalits una «búsqueda
personal de la dignidad».
Udit Raj, presidente nacional de All-India Confederation of Scheduled
Caste, dice: «Todos los dalits deben dejar el hinduismo. El
hinduismo promueve el sistema de castas».
Richard Howell, de la Evangelical Fellowship of India, dice
que los cristianos están evangelizando a los dalits a pesar de
los riesgos personales y políticos. «El objetivo de todo
cristiano es dar testimonio. Nosotros predicamos el mensaje de Cristo
de amor e igualdad. Si usted hace esto, verá conversiones».
Dayal dice que la iglesia está en la mejor posición para
extender la mano. «No hay futuro para los dalits en el hinduismo»,
expresa.
De hecho, dos tercios de los 30 millones de cristianos de India vienen
de los dalits. Raj, aunque un converso budista él mismo, dice que
él sería feliz si más dalits llegan a ser cristianos.
«Queremos hacer de las conversiones un fenómeno nacional».
«Tengo mucho aprecio por los cristianos. Ellos cambiaron la vida
de los dalits. Los cristianos fueron los primeros en abrir un sistema
de educación para dalits, darnos una oportunidad de ser libres
y crecer. La gente se está convirtiendo al cristianismo. Los dalits
tienen el derecho de escoger su religión».
La
ley anti-conversión
Algunos hindúes están exigiendo ese derecho. En octubre,
el gobierno del estado de Tamil Nadu aprobó lo que el AICC llama
«una draconiana ordenanza anti-conversión». La ley
prohíbe las conversiones por «la fuerza, atractivo, o medios
fraudulentos». El AICC dice que las autoridades han usado una terminología
semejante para acosar a cristianos en otros estados. Los que son encontrados
culpables podrían enfrentar duras multas o hasta tres años
de prisión.
Los observadores dicen que la ley fue incitada por la conversión
de 250 dalits durante una campaña de predicaciones en Madurai,
la segunda ciudad más grande del estado. Tales conversiones colectivas
siempre encienden controversias en India a pesar del derecho constitucional
para cambiar de religión. Los radicales hindúes dicen que
los cristianos usan la fuerza y el soborno para llevar a los Dalits pobres
a convertirse.
Raj, el líder dalit rechaza tales argumentos. «Los dalits
son estigmatizados, violentados, asesinados, y explotados, no por los
cristianos, sino por la casta superior». «¿Deben decir
los carroñeros e intocables con orgullo: Nosotros somos
hindúes? El Vishwa Parishad hindú y otros fundamentalistas
piden diálogo con cristianos sobre las conversiones. ¿Por
qué no les preguntan a los dalits por qué ellos se están
convirtiendo?»
Los líderes cristianos se ríen de los cargos de soborno.
Ellos indican que los dalits que llegan a ser cristianos pierden el patrocinio
educativo del gobierno y los beneficios del empleo. Dayal dice que los
cristianos, una de las comunidades más pobres de India, no están
en posición de sobornar a nadie. «Nosotros no podemos inducir,
no podemos ofrecer dinero, no podemos forzar», dijo.
Howell recuerda la historia de varios dalits que se acercaron a un obispo
local, pidiendo llegar a ser cristianos. Cuando él les dijo que
perderían sus beneficios, respondieron, «Cristo nos ha aceptado
en su corazón, y no estamos interesados en los beneficios dados
por el gobierno.»
Howell prevé muchos signos optimistas. «Los dalits han comprendido
que si se organizan pueden tener el poder político», dijo.
«Es un movimiento de liberación a través del cambio
de fe, que continuará y tendrá buenas consecuencias».
Dayal concuerda. «Todos los dalits saldrían del hinduismo
para llevar una vida de dignidad. ¿Por qué debemos negarles
nosotros una oportunidad?»
Sekar se complace con su elección. «En el cristianismo, encontré
la dignidad y la libertad. No hay otro camino».
Manpreet Singh.
Christianity Today, 2002.
Un
sentido de admiración cósmica sostuvo a Johannes Kepler
a través del profundo dolor.
MARAVILLA
LUMINOSA,
PESADA CRUZ
En
una noche inolvidable en 1577, una madre llevó a su hijo de 5 años
de edad a la cima de una colina para ver el sendero brillante de un cometa.
El chico era Johannes Kepler (1571-1630), y esa noche se decidió
el curso de su vida.
La reverente maravilla de esa experiencia brilla en la descripción
posterior de Kepler de la Cosmología de Copérnico, que él
fue el primero en publicar como libro de texto.
Kepler imaginó el universo helio-céntrico como un reflejo
de la Trinidad: El sol en el centro representando a Dios el Padre, la
esfera exterior de estrellas representando a Jesucristo, y el espacio
intermedio, al Espíritu Santo. Esta visión de las estrellas
como una ventana a lo eterno sostuvo al astrónomo luterano a través
de una vida de incesante sufrimiento.
Su padre, un soldado mercenario, desapareció en acción cuando
Johannes tenía 16 años. La primera esposa de Kepler murió,
y él perdió a varios hijos de su primer y segundo matrimonios.
Fue perseguido por la Iglesia Católica y excomulgado de la iglesia
luterana por ideas sobre la Cena de Señor que se cambiaron más
tarde. Soportó la muerte de su patrón y mentor, el astrónomo
danés Tycho Brahe, causada por la bebida; el descenso a la locura
y la muerte de su patrocinador, el emperador Rodolfo II; y el arresto
y amenaza de tortura de su madre (que su intervención evitó)
por la acusación de brujería.
Educado no sólo en matemáticas y astronomía, sino
también en teología, Kepler pensó inicialmente servir
como pastor. Sin embargo, en 1594 las autoridades luteranas le asignaron
trabajo como profesor de matemáticas en Graz, Austria.
En 1596, Kepler publicó su Misterio Cosmográfico, sobre
el espaciamiento de las órbitas planetarias. En vísperas
de su publicación, escribió a su maestro de astronomía
en la Universidad de Tubingen: Dedico mi esfuerzo
para la
gloria de Dios, quien quiere ser reconocido en el Libro de la Naturaleza.
Los esfuerzos de Kepler produjeron su más famoso fruto en sus primeras
dos leyes del movimiento planetario, publicadas en su obra maestra, La
Nueva Astronomía (1609), y en su tercera ley del movimiento planetario
(1618). Estas leyes prepararon el camino para la revolución científica
naciente. Cincuenta años después, la investigación
de Isaac Newton para una explicación fundamental de las leyes de
Kepler lo condujo a formular su propia ley de la gravitación universal.
Kepler murió en Regensburg el 15 de noviembre de 1630. Como si
Dios honrara la dedicación de toda la vida del astrónomo
a glorificarlo por el estudio de las estrellas, varios testigos informaron
que bolas de fuego ahora conocidos como meteoros cayeron del
cielo ese anochecer.
Joseph
L. Spradley. Christian History magazine.
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