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y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
puestos los ojos en Jesús, autor y consumador de la fe».
(Hebreos 12:1-2).
(Claudio
Ramírez L.)
En alto va la antorcha
ligera y peregrina;
de bronce empuñadura,
bruñida y combativa.
Así va por el mundo
siguiendo al Invisible:
¡Quienquiera la levante,
levanta en ella a Cristo!
En
alto va la antorcha,
irradia fe su lumbre;
por duros pedregales
se arrima hasta la cumbre.
Algunos desmayaron,
mas otros, prosiguieron:
¡Quienquiera la levante,
levanta en ella a Cristo!
En
alto va la antorcha,
de mano en mano, viva,
tenaz en su carrera
tras galardón de gloria,
a tierra prometida,
a herencia venidera:
¡Quienquiera la levante,
levanta en ella a Cristo!
En
alto va la antorcha:
hay múltiples testigos,
gran nube de creyentes
sin patria ni dominio,
indignos para el mundo,
prosiguen a la meta:
¡Quienquiera la levante,
levanta en ella a Cristo!
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