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Al comenzar nuestro cuarto año de vida hemos querido replantearnos los objetivos y el camino a seguir con nuestra revista. Cada vez somos más conscientes del lugar privilegiado que ocupamos en la historia de la fe, y más conscientes de que nos queda poco tiempo. En estos tres años hemos ido entregando nuestro propio testimonio de fe, y damos gracias a Dios por permitirnos hacerlo. Pero desde el pasado nos llegan voces claras e inspiradas que quieren hacerse oír: son las voces de nuestros hermanos que tuvieron una visión muy clara de la gloria de Dios y de su voluntad en su tiempo. Sus voces no se están oyendo hoy, por causa del tráfago que nos rodea. Su mensaje no es muy atractivo para quienes buscan un camino fácil y una solución inmediata. Algunos de ellos jamás han sido publicados en español. Jamás aparecerían en las listas de libros más vendidos en las librerías. Su riqueza está casi oculta, destinada sólo para aquellos buscadores de tesoros espirituales. Quisiéramos unir nuestras débiles voces a las de ellos, porque ellos fueron antes que nosotros, y porque nosotros hemos bebido de ellos. Quisiéramos tomar la antorcha que ellos han dejado al partir y seguir sosteniendo el testimonio que ellos sostuvieron. No seremos los únicos; simplemente ocuparemos el lugar que el Señor reservó para nosotros en esta obra. Si su mensaje y el nuestro despiertan en ustedes algo dormido, o les abre un horizonte nuevo, escríbanos, y les daremos más, más de lo que estas pocas páginas pueden contener. Que el Señor nos socorra a ustedes y a nosotros, para llevar más allá la antorcha, hasta donde el Señor quiera. |
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Nuestra meta es servir a Dios y a los hombres
Nuestro único mensaje es JESUCRISTO, el don inefable de Dios