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Desde el griego... Saber y conocer Rubén Chacón V. En
el número anterior, titulado la verdad y el corazón, dijimos
que es a los ojos del corazón que se revela la Verdad.
Esta vez, nos referiremos al tipo de conocimiento que proporciona la revelación.
Pues bien, Las Escrituras lo denominan como un SABER (gr. Joida): ...alumbrando
los ojos de vuestro entendimiento, para que SEPÁIS (joida en griego)...
(Ef. 1:18). Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo
no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de
hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios
nos las reveló a nosotros por el Espíritu...Y nosotros no
hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que
proviene de Dios, para que SEPAMOS (joida en griego) lo que Dios nos ha
concedido (1Cor. 2: 9-12). De
manera que revelación, corazón,
Espíritu y saber, son términos que
se relacionan entre sí. En efecto, la revelación nos permite
saber la Verdad. Saber, es ser informado por el Espíritu en el
corazón acerca de la Verdad. Este saber es por el Espíritu;
es un saber espiritual. Nada tiene que ver con concientización,
ni memorización, ni racionalización. Por
lo tanto, si seguimos en una concordancia griega el término joida
(saber), podremos tomar conciencia de algunas verdades que debemos saber
por revelación del Espíritu. Por ejemplo: Rom. 5:3; 8:28;
1Cor. 3:16; 2Cor. 5:1; 1P. 1:18; 1Jn. 5:15. Ahora
bien, saber la Verdad por revelación no equivale a conocer la Verdad
(2Jn. 1). Conoce la Verdad, no aquel que la sabe, sino aquel
que la experimenta. Saber por el Espíritu es ver la Verdad; conocer,
en cambio, es vivir la Verdad. CONOCER (gr. Guinosko) no indica
conocimiento intelectual, sino conocimiento experimental o experiencial.
Esto es lo que quiere decir la expresión conoció Adán
a su mujer Eva, la cual concibió... (Gn. 4:1; también
Mt. 1:25; Lc. 1:34). Saber es una cosa; conocer es otra. Es como la diferencia
que hay entre saber cómo se conduce un vehículo y hacer
la experiencia concreta de conducirlo. Según las Escrituras, conoce
el que hace la experiencia de algo. En el ejemplo anterior, el que aprendió
a conducir un auto en la práctica, conoce cómo
manejar un auto. Por
lo tanto, si para saber la Verdad las palabras claves son revelación
y fe; para conocer la Verdad, las palabras claves son: comunión
y amor. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados
a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor
(1Cor. 1:9). ...lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos,
para que también vosotros tengáis comunión con nosotros;
y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo
Jesucristo (1Jn. 1:3). Todo aquel que ama, es nacido de Dios,
y conoce (gr. Guinosko) a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios...
(1Jn. 4:7-8). Pero si alguno ama a Dios, es conocido (gr. Guinosko)
por él (1Cor. 8:3). En definitiva, saber es el soporte para conocer; la revelación es el fundamento para la comunión; y la fe hace posible el amor. *** |