|
|
|
Tomando decisiones Alvaro Soto V. Cada día nos enfrentamos a decisiones, algunas más trascendentes que otras. ¿Qué comprar?, ¿qué comer?, ¿por dónde ir?, ¿qué hacer?. En la juventud se toman decisiones que afectarán todo el resto de la vida, para bien o para mal. Resulta paradójico que cuando recién salimos de la niñez, de una dependencia casi exclusiva de los padres, tenemos que elegir sobre cuestiones tan importantes. Por ejemplo, ¿qué tipo de colegio se ajusta a mis expectativas?, ¿qué carrera quiero seguir?, ¿quién es la persona que me acompañará toda mi vida?. Sí, toda la vida. Tarde o temprano chocaremos con esta pregunta: ¿y ahora qué? Algún día, también, mientras caminemos por este mundo, nos encontraremos con Cristo. Existirán sólo 2 opciones. Seguirle o dejarle. Lo aceptaremos o lo rechazaremos. Seremos sus amigos o sus enemigos. No hay un punto medio, es este caso no puede haber equilibrio. Somos o no somos. Jesús dijo: Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. (Mateo 7:24-27). Si vemos a esa casa representando la vida del hombre, entenderemos lo imprescindible que es edificar nuestra vida sobre la roca que es Cristo. Todo lo que no es construido sobre Cristo, se derrumbará, se arruinará. Si no estamos basados en Él, si Cristo no es nuestro centro, nuestra vida carecerá de sentido. La arena representa todo lo que no es Cristo, por muy atractivo o lógico que parezca. Una filosofía, una ideología política, una profesión o incluso el egocentrismo (nuestra vida centrada en nosotros mismos) no son suficientes para resistir una furiosa tormenta. Recuerda: no hay muchas opciones, no hay muchos caminos como el mundo quiere hacer creer. Sólo hay dos materiales: roca y arena. Hoy, Jesús sale a tu encuentro. Él quiere que lo aceptes como tu Señor y tu Salvador. Quiere vivir dentro de ti. Quiere por su Espíritu Santo guiarte, cada día, para que tomes las mejores decisiones. Para que no malgastes tu juventud en cosas vanas, sino que te inviertas en Él. ¡Jesucristo es la mejor opción! ¡Jesús es el camino, la verdad y la vida! No
hay compromiso bilateral, Dentro o fuera Alvaro Soto V. Este artículo está dedicado a los hijos de hermanos, a quienes tienen familiares cristianos pero que no son creyentes en Jesucristo, en fin, a todos los jóvenes que siguen de lejos al Señor, tal como lo hacía Pedro antes de negarle. A esos que van obligados a las reuniones de la iglesia, que se levantan de mala gana los domingos por la mañana, o que simplemente no van con el pretexto de tener mucho que estudiar. Son esos cuyas caras de aburrimiento durante los cultos llaman la atención de muchos. Físicamente pueden estar, pero sus pensamientos y su atención se encuentran a años luz de distancia. De labios quizás confiesen al Señor, pero sus corazones están muy lejos del que murió y resucitó por ellos. Cristo también tiene una palabra para esa clase de jóvenes. La
fe no fingida La fe en el Señor Jesucristo es preciosa (2Pedro 1:1). ¿Habita en ti la fe del Hijo de Dios? La fe es personal. La fe no se transmite mágicamente, pero sí se aprende y se anhela por medio del ejemplo personal que padres y abuelos puedan dar a los hijos. La fe de nuestros padres no nos salvará. Sólo los que creen en Jesús tienen la potestad de ser hechos hijos de Dios. Cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas al Señor por lo hecho durante la vida. ¡Hay salvación en Jesucristo! ¡Sólo por fe! Una fe individual Quizás podamos ser simpatizantes del cristianismo, quizás admiremos y estemos de acuerdo con sus ideales y su moralidad. Puede que te guste la música cristiana, o que encuentres muy simpáticos a los jóvenes de la iglesia. Puede existir mucha afinidad con estos elementos accesorios, pero no podemos descuidar esta verdad, el verdadero cristianismo no es una religión, es una persona, es Jesucristo mismo. El cristianismo consiste en tener comunión con Dios a través de un mediador, un puente, que es Cristo. El peligro de la tibieza Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!. Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. (Apoc. 3:15-16). En este pasaje vemos las severas palabras del Señor Jesucristo a una iglesia tibia. El peligro de la tibieza también ha llegado a nuestros días. Sí, ha llegado al siglo XXI. En la actualidad, estamos siendo testigos de la proliferación de un cristianismo light, liviano, sensual. Que el Señor nos libre de ser jóvenes cristianos light. Sin compromiso. Con un pie dentro y con otro fuera de la iglesia. Que cuando estamos bien, nos olvidamos de Jesús, de sus palabras, viviendo una vida mundana. Pero que cuando tenemos problemas, cuando comprobamos que el mundo no nos puede ayudar, volvemos a la Casa de Dios, muchas veces manchados por el pecado y trayendo muerte a la Iglesia. La vida cristiana no es un juego. La vida cristiana no es un hobbie. Ni siquiera elegimos ser cristianos, más bien, Cristo nos escogió a nosotros para que fuésemos sus siervos. Al Señor le duele nuestra falta de compromiso, nuestra poca entrega. Estamos delante de Dios todo el día. No sólo unas 2 ó 3 horas un domingo, para que después nos vayamos a la casa a vivir nuestra vida. No, eso es sólo una religión externa. Dios dice: Dame, hijo mío tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos (Proverbios 23:26). No es un asunto de tiempo solamente. Se trata algo íntimo, de una actitud del corazón, de devoción, de temor reverente. En resumen, es amar a Dios por sobre todo lo demás. Dios
quiere hacer grandes cosas en estos últimos tiempos, pero necesita
hombres y mujeres que le colaboren. Los jóvenes también
somos llamados a servir al Señor. No sólo somos el futuro
de la iglesia, también somos parte del presente de la iglesia.
Sacudámonos de toda indiferencia. De alguna forma el Señor nos atrae. Si conoces aunque sea un poco de Él, te darás cuenta que optar por Cristo es la mejor decisión. Invertir la juventud en Jesús es la mayor bendición. Es tiempo de resolución: No hay compromiso bilateral, / estás dentro o no lo estás, / estás en la barca o te hundes en el mar. Testimonios Los
siguientes correos electrónicos han sido seleccionados del libro de visitas
de una página web creada por un joven de Temuco. Escribo
este mensaje a todos mis queridos hermanos que se encuentran desalentados,
a los que esperan una respuesta del Señor, a los que se encuentran
en problemas. Yo también era una de esas hermanas desalentadas;
y digo era porque el Señor me ha socorrido en gran manera con esta
pequeña palabra que espero que les ayude a esperar en Él
que todo lo puede: «Haré descender la lluvia en su tiempo,
lluvias de bendición serán» (Ezequiel 34:26). Yo tomé
esta promesa del Señor como mía, los animo, amados hermanos,
a esperar en Él. Sabiendo que todas las cosas nos ayudan a bien,
que ninguna lágrima quedará sin consuelo y que ningún
ruego quedará sin respuesta. Ahora el Señor nos está
diciendo que todo a su debido tiempo. Hermanos: Amados de Dios, siervos
de Jesucristo, el único Rey eterno y verdadero Señor, meditad
en esto: procuremos con DILIGENCIA, no con afán, con DILIGENCIA
presentarnos a Dios aprobados. Hermanos, esto no depende de nosotros pero
sí de Dios. En el Señor están los recursos. Queridos hermanos: Amados hermanos: Una pregunta sencilla ¿Estás caminando con Jesús? Andrew Webb Déjame hacerte una pregunta sencilla: ¿Estás caminando con Jesús? Parece bastante fácil de contestar. Seguramente José y María serían unos de los primeros en responder. Sin embargo, Lucas 2:42-51 contiene una enseñanza importante para todos nosotros. Después de estar en Jerusalén para la fiesta de la pascua, la familia de Jesús empezó su viaje de regreso a Nazaret. Jesús, quien era un niño en ese tiempo, se quedó atrás, en el templo, «sin que lo supiesen» sus padres. Mirando esta situación desde fuera, podríamos preguntarnos, ¿cómo podrían sus padres ser tan descuidados? La Biblia señala que viajaron un día entero sin darse cuenta de la ausencia de Jesús, su hijo mayor, el primogénito, y lo más importante de todo, el Hijo de Dios. Si consideramos el origen divino de Jesús, lo lógico sería suponer que sus padres lo cuidarían diligentemente. Sin embargo, el versículo clave de este pasaje nos dice, «le buscaban entre los parientes y los conocidos». Esta es la razón por la cual José y María pudieron pasar un día sin hablar con Jesús, pensaron que él estaba con otra gente. Mirando atrás Volviendo a la primera pregunta, ahora, ¿estás seguro que estás caminando con Jesús? El problema inicial podría ser que tienes que mirar atrás para ver si Él está contigo. Hebreos 12:2 dice, «Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe». Nuestro Señor, en muchas ocasiones hizo la siguiente invitación: «Venid en pos de mí». Si Jesús no está delante de nosotros, ¿cómo podremos seguirle? ¿Cómo podremos saber que estamos caminado en la dirección correcta? ¿Cómo podremos saber que Él verdaderamente está con nosotros? Dependiendo de otros Cuando María y José se dieron cuenta que Jesús no estaba a su lado, ni delante de ellos, lo buscaron entre su familia y sus amigos. Es posible que pienses que tu relación con Cristo está bien porque, por ejemplo, tus padres tienen una fe sólida o porque todos tus amigos pertenecen a la iglesia. Existe un peligro muy grande al vivir por la fe de otros. Con todo, lo peor es no reconocer tu necesidad personal de Cristo. Quizás, estamos expuestos todo el tiempo a canciones y libros cristianos, sermones y a la crianza de nuestros padres creyentes. Quizás asistamos a todas las reuniones de la iglesia, pero, estas cosas nunca van a llenar nuestra necesidad de Cristo. ¿Una causa para quejarse? Uno podría, en este momento, preguntar lo que María preguntó: ¿Por qué nos has hecho así? ¿Cristo no me ama bastante para quedarse a mi lado? Claro que sí, su amor es perfecto para cada uno de nosotros, él nos amó primero, pero hay un elemento recíproco en la vida cristiana. Jesús dijo, Pedid y se os dará, buscad, y hallaréis, llamad, y se os abrirá (Mateo 7:7). El amor nunca puede ser obligatorio, Jesús no puede exigirnos el seguirle ni quedarnos en el mismo camino en que él anda. Razones para buscar Entonces Jesús nos hace una pregunta muy importante, «¿Por qué me buscábais?». No podemos seguir a Cristo porque sentimos una obligación hacia nuestros padres, ni porque tenemos miedo de lo que otros piensan o digan, tampoco por sentirnos culpables de algo en nuestro pasado. Aunque estas cosas pueden dirigirnos a la puerta correcta, no mantendrán nuestra relación con Jesús por el «camino angosto» (Mateo 7:13). Cristo sólo puede ser seguido por un fuerte deseo del corazón y un anhelo por su amor. Poniendo a Dios en una caja María y José, no entendieron las palabras que les habló. No entendieron los misterios de Dios. Jesús estaba diciendo implícitamente que Él era el Hijo de Dios y que tenía una relación íntima con Dios. Hoy, Cristo sigue mostrando a Dios, su Padre. Él está dándonos a conocer el misterio de la voluntad del Padre (Efesios 1:9). Sin embargo, aunque Cristo anhela que vivamos en el conocimiento de su voluntad para nuestras vidas, como templos vivientes de Dios, muchos de nosotros limitamos su poder y no dejamos que trabaje en nosotros. María y José tuvieron una idea preconcebida del papel de Jesús en sus vidas, lo veían sólo como un hijo obediente. Jesús fue obediente como hijo, como se ve en el versículo 51, «descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos». Pero Jesús era mucho más que un hijo en la tierra, era Dios encarnado. Él sanó, Él libertó a los cautivos, y hoy, ¡está resucitado y victorioso! No podemos limitar lo que Dios quiere y puede hacer en nosotros. No podemos poner al Dios grande y Todopoderoso en una caja. Jesús quiere que andes con Él. Que no tengas que mirar hacia atrás sino hacia adelante. Que no dependas de otros, sino que tengas una fe propia. Jesús quiere que le pidas, busques y le llames en amor. Que le sigas por el camino angosto, confiado en el Dios todopoderoso que no tiene limitaciones para ayudarte. ¿Estás
caminando con Jesús? EQUIPO
DE REDACCIÓN:
Alvaro Soto V. · Andrew Webb · Bernardo Hermosilla M. · Rodrigo Calderón
U. Suplemento
"BOCETOS" en versión PDF (Acrobat Reader). |