.Una revista para todo cristiano · Nº 16 · Julio - Agosto 2002
PORTADA

"Bocetos" · Suplemento Juvenil
Para jóvenes dispuestos a servir

Tomando decisiones

Alvaro Soto V.

Cada día nos enfrentamos a decisiones, algunas más trascendentes que otras. ¿Qué comprar?, ¿qué comer?, ¿por dónde ir?, ¿qué hacer?. En la juventud se toman decisiones que afectarán todo el resto de la vida, para bien o para mal. Resulta paradójico que cuando recién salimos de la niñez, de una dependencia casi exclusiva de los padres, tenemos que elegir sobre cuestiones tan importantes. Por ejemplo, ¿qué tipo de colegio se ajusta a mis expectativas?, ¿qué carrera quiero seguir?, ¿quién es la persona que me acompañará toda mi vida?. Sí, toda la vida. Tarde o temprano chocaremos con esta pregunta: ¿y ahora qué?

Algún día, también, mientras caminemos por este mundo, nos encontraremos con Cristo. Existirán sólo 2 opciones. Seguirle o dejarle. Lo aceptaremos o lo rechazaremos. Seremos sus amigos o sus enemigos. No hay un punto medio, es este caso no puede haber equilibrio. Somos o no somos.

Jesús dijo: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”. (Mateo 7:24-27).

Si vemos a esa casa representando la vida del hombre, entenderemos lo imprescindible que es edificar nuestra vida sobre la roca que es Cristo. Todo lo que no es construido sobre Cristo, se derrumbará, se arruinará. Si no estamos basados en Él, si Cristo no es nuestro centro, nuestra vida carecerá de sentido.

La arena representa todo lo que no es Cristo, por muy atractivo o lógico que parezca. Una filosofía, una ideología política, una profesión o incluso el egocentrismo (nuestra vida centrada en nosotros mismos) no son suficientes para resistir una furiosa tormenta.

Recuerda: no hay muchas opciones, no hay muchos caminos como el mundo quiere hacer creer. Sólo hay dos materiales: roca y arena.

Hoy, Jesús sale a tu encuentro. Él quiere que lo aceptes como tu Señor y tu Salvador. Quiere vivir dentro de ti. Quiere por su Espíritu Santo guiarte, cada día, para que tomes las mejores decisiones. Para que no malgastes tu juventud en cosas vanas, sino que te inviertas en Él. ¡Jesucristo es la mejor opción! ¡Jesús es el camino, la verdad y la vida!


No hay compromiso bilateral,
estás dentro o no lo estás,
estás en la barca o te hundes en el mar,
no, no hay compromiso bilateral.

(Extracto de la canción “No hay compromiso” de Marcos Vidal).

Dentro o fuera

Alvaro Soto V.

Este artículo está dedicado a los “hijos de hermanos”, a quienes tienen familiares cristianos pero que no son creyentes en Jesucristo, en fin, a todos los jóvenes que “siguen de lejos” al Señor, tal como lo hacía Pedro antes de negarle. A esos que van obligados a las reuniones de la iglesia, que se levantan de mala gana los domingos por la mañana, o que simplemente no van con el pretexto de tener mucho que estudiar. Son esos cuyas caras de aburrimiento durante los cultos llaman la atención de muchos. Físicamente pueden estar, pero sus pensamientos y su atención se encuentran a años luz de distancia. De labios quizás confiesen al Señor, pero sus corazones están muy lejos del que murió y resucitó por ellos. Cristo también tiene una palabra para esa clase de jóvenes.

La fe no fingida
“Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.” (2 Timoteo 1:5)

La fe en el Señor Jesucristo es preciosa (2Pedro 1:1). ¿Habita en ti la fe del Hijo de Dios? La fe es personal. La fe no se transmite mágicamente, pero sí se aprende y se anhela por medio del ejemplo personal que padres y abuelos puedan dar a los hijos. La fe de nuestros padres no nos salvará. Sólo los que creen en Jesús tienen la potestad de ser hechos hijos de Dios. Cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas al Señor por lo hecho durante la vida. ¡Hay salvación en Jesucristo! ¡Sólo por fe! Una fe individual

Quizás podamos ser simpatizantes del cristianismo, quizás admiremos y estemos de acuerdo con sus ideales y su moralidad. Puede que te guste la música cristiana, o que encuentres muy simpáticos a los jóvenes de la iglesia. Puede existir mucha afinidad con estos elementos accesorios, pero no podemos descuidar esta verdad, el verdadero cristianismo no es una religión, es una persona, es Jesucristo mismo. El cristianismo consiste en tener comunión con Dios a través de un mediador, un puente, que es Cristo.

El peligro de la tibieza

“ Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!. Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. (Apoc. 3:15-16).

En este pasaje vemos las severas palabras del Señor Jesucristo a una iglesia tibia. El peligro de la tibieza también ha llegado a nuestros días. Sí, ha llegado al siglo XXI.

En la actualidad, estamos siendo testigos de la proliferación de un cristianismo “light”, liviano, sensual. Que el Señor nos libre de ser jóvenes cristianos light. Sin compromiso. Con un pie dentro y con otro fuera de la iglesia. Que cuando estamos bien, nos olvidamos de Jesús, de sus palabras, viviendo una vida mundana. Pero que cuando tenemos problemas, cuando comprobamos que el mundo no nos puede ayudar, volvemos a la Casa de Dios, muchas veces manchados por el pecado y trayendo muerte a la Iglesia.

La vida cristiana no es un juego. La vida cristiana no es un hobbie. Ni siquiera elegimos ser cristianos, más bien, Cristo nos escogió a nosotros para que fuésemos sus siervos.

Al Señor le duele nuestra falta de compromiso, nuestra poca entrega. Estamos delante de Dios todo el día. No sólo unas 2 ó 3 horas un domingo, para que después nos vayamos a la casa a vivir “nuestra vida”. No, eso es sólo una religión “externa”. Dios dice: “Dame, hijo mío tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos” (Proverbios 23:26). No es un asunto de tiempo solamente. Se trata algo íntimo, de una actitud del corazón, de devoción, de temor reverente. En resumen, es amar a Dios por sobre todo lo demás.

Dios quiere hacer grandes cosas en estos últimos tiempos, pero necesita hombres y mujeres que le colaboren. Los jóvenes también somos llamados a servir al Señor. No sólo somos el futuro de la iglesia, también somos parte del presente de la iglesia.
Dios no nos usará si no nos comprometemos. Si aparecemos por la iglesia, como un cometa, un par de veces al año, de preferencia en algún paseo o un “evento” especial, no esperemos dar mucho fruto. Compromiso es la palabra clave,
COMPROMISO.

Sacudámonos de toda indiferencia. De alguna forma el Señor nos atrae. Si conoces aunque sea un poco de Él, te darás cuenta que optar por Cristo es la mejor decisión. Invertir la juventud en Jesús es la mayor bendición.

Es tiempo de resolución: “No hay compromiso bilateral, / estás dentro o no lo estás, / estás en la barca o te hundes en el mar”.


Testimonios

Los siguientes correos electrónicos han sido seleccionados del libro de visitas de una página web creada por un joven de Temuco.
Estos mensajes resumen, en parte, la comunión entre los jóvenes creyentes de Chile.

Escribo este mensaje a todos mis queridos hermanos que se encuentran desalentados, a los que esperan una respuesta del Señor, a los que se encuentran en problemas. Yo también era una de esas hermanas desalentadas; y digo era porque el Señor me ha socorrido en gran manera con esta pequeña palabra que espero que les ayude a esperar en Él que todo lo puede: «Haré descender la lluvia en su tiempo, lluvias de bendición serán» (Ezequiel 34:26). Yo tomé esta promesa del Señor como mía, los animo, amados hermanos, a esperar en Él. Sabiendo que todas las cosas nos ayudan a bien, que ninguna lágrima quedará sin consuelo y que ningún ruego quedará sin respuesta. Ahora el Señor nos está diciendo que todo a su debido tiempo.
Ocupemos nuestro tiempo en la obra del Señor para que la espera sea liviana y para que muchos más sean atraídos a los brazos de Jesucristo.
Denisse · Santiago, Chile

Hermanos:
Ya es tiempo de ser diligentes. Yo creo que el Señor nos ha hablado de varias formas, así que no nos desalentemos, y sigamos. Nosotros somos siervos de Dios, así que tomemos las responsabilidades.
Teniendo mayor comunión entre los jóvenes podemos mejorar muchas cosas. Juntémosnos lo más posible con los hermanos, jóvenes o no, y compartamos del Señor. Busquemos compañeros de batalla, para poder orar, alabar y adorar a nuestro Dios juntos. «Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo» (2 Pedro 1:11).
Hermanos, que el Señor los bendiga espiritualmente y haga fluir por nosotros ríos de agua viva.
Pablo · Santiago, Chile

Amados de Dios, siervos de Jesucristo, el único Rey eterno y verdadero Señor, meditad en esto: procuremos con DILIGENCIA, no con afán, con DILIGENCIA presentarnos a Dios aprobados. Hermanos, esto no depende de nosotros pero sí de Dios. En el Señor están los recursos.
¿Alguno está cansado, desalentado o triste?, DÍGASELO AL SEÑOR!!!, en Él están todos los recursos. Él es el dador de «toda buena dádiva y todo don perfecto». Afán, es un trabajo excesivo y penoso, pero diligencia, es el esmero en ejecutar una cosa. Un siervo diligente es cuidadoso y ACTIVO. El Señor muestra su voluntad a los más pequeños, ahora somos jóvenes y tenemos más tiempo que los viejos, y también más fuerzas.
Hermanos, cuando les vuelva a ver en el Campamento o antes, quiero tener mucho que contar sobre mi Señor, mucho que el Señor me haya mostrado y muchas obras de justicia, no mías, sino del Señor. Quiero que este año para todos sea lleno de la vida de Cristo. El Señor a todos nos ha dado testimonio de que este año es especial para los jóvenes. Hay mucho por hacer, y no nos podemos dar el lujo de estar perdiendo el tiempo. El Señor nos muestre SU OBRA a cada uno y estemos todos de acuerdo, en un mismo sentir para confirmación de ésta.
Amados, ruego para que el Señor nos de más discernimiento espiritual y más sabiduría, cada día .
Dámaris · Temuco, Chile

Queridos hermanos:
Sólo quiero decirles que les amo y que los necesito cada día. Le doy gracias al Señor por cada uno de ustedes, y los quiero animar a seguir corriendo esta carrera porque la meta que tenemos es preciosa. No quitemos NUNCA los ojos de nuestro Señor. Él jamás los quita de nosotros.
Por último, les quiero decir, aunque sé que ustedes lo saben, que tenemos una PRECIOSA REALIDAD, CRISTO ES NUESTRA REALIDAD. Cuántos jóvenes hoy en día no le ven ningún sentido a sus vidas, no están seguros de nada. En cambio nosotros, por la GRAN MISERICORDIA del Señor, sabemos que nuestro motivo para vivir es CRISTO y aun estamos seguros de que NUESTRO REDENTOR VIVE.
Ely · Temuco, Chile

Mis amados hermanos:
Les cuento que estoy sola en una oficina de mi trabajo, en compañía -por supuesto- de nuestro amado Señor y de ustedes. No se imaginan el gozo que siento al saber que estamos en un mismo sentir, y aun más, al ver que vamos adelante por el Señor.
Hermanos, gocémonos cada día en las misericordias del Señor, porque, ¿cómo no hacerlo, si Él es nuestro todo?
Jóvenes, sigamos adelante porque sin el Señor nada somos. Sólo me queda una cosa que decirles y es la que resume nuestras vidas: ¡Jesucristo es el Señor!
Valeska · Santiago, Chile

Amados hermanos:
Lo que está pasando con nosotros los jóvenes, es algo tremendamente maravilloso, ya que Dios, en estos ultimos tiempos, también se quiere mostrar a través de nosotros poderosamente. Así como en aquel tiempo le tocó a Daniel, a David, hoy nos toca a nosotros pelear la buena batalla de la fe, abrir el Mar Rojo, apagar fuegos impetuosos, tapar boca de leones. El punto es que Jesús, nuestro amado Señor, quiere que nuestros ojos estén puestos sólo en Él. Para caminar en este tiempo como siervos de Dios que viven únicamente para hacer su perfecta voluntad. ¡¡ Bendito es nuestro Rey Jesús!!
Cristián A., Jair, Cristián R. · Iquique, Chile


Una pregunta sencilla

¿Estás caminando con Jesús?

Andrew Webb

Déjame hacerte una pregunta sencilla: ¿Estás caminando con Jesús? Parece bastante fácil de contestar. Seguramente José y María serían unos de los primeros en responder. Sin embargo, Lucas 2:42-51 contiene una enseñanza importante para todos nosotros. Después de estar en Jerusalén para la fiesta de la pascua, la familia de Jesús empezó su viaje de regreso a Nazaret. Jesús, quien era un niño en ese tiempo, se quedó atrás, en el templo, «sin que lo supiesen» sus padres.

Mirando esta situación desde fuera, podríamos preguntarnos, ¿cómo podrían sus padres ser tan descuidados? La Biblia señala que viajaron un día entero sin darse cuenta de la ausencia de Jesús, su hijo mayor, el primogénito, y lo más importante de todo, el Hijo de Dios. Si consideramos el origen divino de Jesús, lo lógico sería suponer que sus padres lo cuidarían diligentemente. Sin embargo, el versículo clave de este pasaje nos dice, «le buscaban entre los parientes y los conocidos». Esta es la razón por la cual José y María pudieron pasar un día sin hablar con Jesús, pensaron que él estaba con otra gente.

Mirando atrás

Volviendo a la primera pregunta, ahora, ¿estás seguro que estás caminando con Jesús? El problema inicial podría ser que tienes que mirar atrás para ver si Él está contigo. Hebreos 12:2 dice, «Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe». Nuestro Señor, en muchas ocasiones hizo la siguiente invitación: «Venid en pos de mí». Si Jesús no está delante de nosotros, ¿cómo podremos seguirle? ¿Cómo podremos saber que estamos caminado en la dirección correcta? ¿Cómo podremos saber que Él verdaderamente está con nosotros?

Dependiendo de otros

Cuando María y José se dieron cuenta que Jesús no estaba a su lado, ni delante de ellos, lo buscaron entre su familia y sus amigos. Es posible que pienses que tu relación con Cristo está bien porque, por ejemplo, tus padres tienen una fe sólida o porque todos tus amigos pertenecen a la iglesia.

Existe un peligro muy grande al vivir por la fe de otros. Con todo, lo peor es no reconocer tu necesidad personal de Cristo. Quizás, estamos expuestos todo el tiempo a canciones y libros cristianos, sermones y a la crianza de nuestros padres creyentes. Quizás asistamos a todas las reuniones de la iglesia, pero, estas cosas nunca van a llenar nuestra necesidad de Cristo.

¿Una causa para quejarse?

Uno podría, en este momento, preguntar lo que María preguntó: “¿Por qué nos has hecho así?” “¿Cristo no me ama bastante para quedarse a mi lado? Claro que sí, su amor es perfecto para cada uno de nosotros, él nos amó primero, pero hay un elemento recíproco en la vida cristiana. Jesús dijo, “Pedid y se os dará, buscad, y hallaréis, llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7).

El amor nunca puede ser obligatorio, Jesús no puede exigirnos el seguirle ni quedarnos en el mismo camino en que él anda.

Razones para buscar

Entonces Jesús nos hace una pregunta muy importante, «¿Por qué me buscábais?». No podemos seguir a Cristo porque sentimos una obligación hacia nuestros padres, ni porque tenemos miedo de lo que otros piensan o digan, tampoco por sentirnos culpables de algo en nuestro pasado. Aunque estas cosas pueden dirigirnos a la puerta correcta, no mantendrán nuestra relación con Jesús por el «camino angosto» (Mateo 7:13). Cristo sólo puede ser seguido por un fuerte deseo del corazón y un anhelo por su amor.

Poniendo a Dios en una caja

María y José, “no entendieron las palabras que les habló”. No entendieron los misterios de Dios. Jesús estaba diciendo implícitamente que Él era el Hijo de Dios y que tenía una relación íntima con Dios. Hoy, Cristo sigue mostrando a Dios, su Padre. Él está dándonos a conocer el misterio de la voluntad del Padre (Efesios 1:9). Sin embargo, aunque Cristo anhela que vivamos en el conocimiento de su voluntad para nuestras vidas, como templos vivientes de Dios, muchos de nosotros limitamos su poder y no dejamos que trabaje en nosotros.

María y José tuvieron una idea preconcebida del papel de Jesús en sus vidas, lo veían sólo como un hijo obediente. Jesús fue obediente como hijo, como se ve en el versículo 51, «descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos». Pero Jesús era mucho más que un hijo en la tierra, era Dios encarnado. Él sanó, Él libertó a los cautivos, y hoy, ¡está resucitado y victorioso! No podemos limitar lo que Dios quiere y puede hacer en nosotros. No podemos poner al Dios grande y Todopoderoso en una caja.

Jesús quiere que andes con Él. Que no tengas que mirar hacia atrás sino hacia adelante. Que no dependas de otros, sino que tengas una fe propia. Jesús quiere que le pidas, busques y le llames en amor. Que le sigas por el camino angosto, confiado en el Dios todopoderoso que no tiene limitaciones para ayudarte.

¿Estás caminando con Jesús?


EQUIPO DE REDACCIÓN: Alvaro Soto V. · Andrew Webb · Bernardo Hermosilla M. · Rodrigo Calderón U.
DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN: Dámaris Apablaza A. · Rocío Soto V. · Andrés Contreras L.

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