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Desde el griego... Verdad y revelación Rubén Chacón V. El vocablo
verdad, que en griego es alétheia, deriva del verbo lanthano que
significa ocultar, esconder, pasar inadvertido, desconocer, ignorar, no
darse cuenta. Sin embargo, el prefijo a de la palabra a-létheia
es aquí privativo, es decir, da al término létheia
el significado contrario. Lo mismo ocurre con las palabras moral y a-moral
en castellano. Por lo tanto, a-lanthano y a-létheia significan
etimológicamente hablando, des-ocultar o des-tapar. Desde
este breve análisis etimológico se puede decir, entonces,
que la Verdad es aquello des-cubierto o des-tapado. La Verdad no se halla
a simple vista ni se encuentra en lo superficial. La Verdad está
más allá de las apariencias. Por eso, Las Escrituras registran:
No juzguéis según las apariencias, sino juzgad
con justo juicio (Juan 7:24). (Ver también 1 Co.7:31;
Mc.12:14; 2 Co.5:12; 10:7). Por su
parte, el concepto revelación, apocalipsis en griego, es -desde
la perspectiva etimológica- equivalente al sustantivo verdad. En
efecto, apocalipsis significa correr el velo. Es como cuando
se corre el velo para mostrar una obra de arte. Lo revelado, entonces,
es aquello que se descubre o destapa. Revelación y verdad son,
pues, términos equivalentes o sinónimos. A partir
de estas consideraciones podemos concluir que la verdad es aquello que
es revelado. Dicho con otras palabras, la verdad para ser conocida debe
ser revelada. Sin revelación no hay conocimiento de la verdad.
A menos que se le quite el velo a la realidad, la verdad no puede ser
vista ni encontrada. Cuidado
entonces con la advertencia de Jesús de que algunos... Viendo
no ven, y oyendo no oyen, ni entienden (Mt. 13:13) La carne
de Jesús, al mismo tiempo que lo manifestaba, actuaba como un velo
que lo ocultaba. Por lo tanto, sin una revelación del Padre, resultaba
imposible acceder a la verdad sobre el hombre Jesús. La verdad y la revelación van de la mano. Si bien, en general, podemos decir que aquello revelado es lo verdadero, no obstante, el clímax de la revelación esto es, la contemplación de la Verdad última- es ver que Jesucristo mismo es la Verdad acerca de Dios, del hombre y de todas las cosas ¡Aleluya! *** |