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La
experimentación genética: uso y abuso
Pese
a las buenas intenciones de la ciencia, los logros en materia de experimentación
genética podrían resultar desastrosos.
Excusas
que suelen darse para no seguir a Cristo
¿Es
la suya alguna de éstas?
¿Por
fe o por vista?
Más
allá del plano de lo visible, existe otro plano de realidad, cuyo mayor
atractivo es el Señor Jesucristo.
Resurrección
y rapto
De
los hechos portentosos que ha presenciado la humanidad, ninguno como éstos
que están a punto de ocurrir.
Los
que tienen la Palabra
Cuatro
son los ministerios de la palabra; cada uno de ellos tiene una voz y un
acento particular.
Los
ministros y el propósito de Dios (I)
Los
ministros de la palabra no son llamados a ser figuras rutilantes, sino
servidores por medio de los cuales la iglesia es capacitada para cumplir
"la obra del ministerio".
Los
ministros y el propósito de Dios (II)
El
camino hacia la plenitud.
Oír
a Dios
Para
poder hablar de parte de Dios, es preciso primero oírle a Él. No sólo
es un deber moral de quien ministra la Palabra, sino que es, además, un
honor y un deleite.
El
predicador de la cruz
La
cruz está en el centro de la vida y la predicación del ministro cristiano.
Legado
¿Qué
consejos darían a los predicadores del presente algunos de los más conocidos
ministros de la palabra del pasado?
Heraldos
que destilaban sangre
La
vida de los grandes predicadores de otro tiempo estuvo plagada de hechos
que desafían toda lógica.
Guardando
nuestro huerto
El
buen uso de la autoridad que Dios ha delegado sobre el varón es la base
de una familia estable y armónica.
«¿Por
qué tengo que ir al Colegio?»
Los
jóvenes cristianos también se preguntan: "¿Por qué y para qué tengo que
ir al Colegio?"
«¿Dónde
está el Dios de Elías?»
Un
impactante testimonio de fe... El poder de las tinieblas burlado y quebrantado
por la fe de un puñado de jóvenes creyentes. Una experiencia que dejó
una huella imborrable en quienes la vivieron...
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El valor de la Palabra
Al
presentar este séptimo número de "Aguas Vivas", que cumple así un año
de vida, nos invade un sentimiento de honda gratitud hacia nuestro bendito
Dios. Lo que comenzó como un pequeño sueño destinado a bendecir a unos
pocos cientos de creyentes en Chile, se ha convertido, por la misericordia
de Dios, en un instrumento de bendición más amplio, que está alcanzando
a hermanos de 27 países en cuatro continentes.
Esto, en lo referente a la versión escrita de nuestra revista; pero,
¿cuántos más son alcanzados a través de la versión digital en la Web?
No lo sabemos. En esto, y en todo lo que Dios nos ha dado, ¡a Dios y
sólo a Dios sea la gloria!
Queremos dejar en claro, a todos quienes con tan buena voluntad nos
han leído el año pasado, que si han encontrado alguna bendición en esta
revista, si han hallado algún consuelo; si se ha despertado en su corazón
algún noble afecto hacia nuestro Señor Jesús; si se ha suplido alguna
necesidad; si se ha enjugado alguna lágrima, si ha servido para que
huyan el desamor y la desesperanza, es sólo porque Dios está empeñado
en bendecir a su pueblo, porque Dios le ama, porque es infinitamente
bueno, y porque para siempre es su misericordia. Él tiene pensamientos
de bien para su pueblo, y desea que pueda colaborar con Él en sus altos
propósitos. Para este fin, Dios, en su gracia, puede usar aun instrumentos
muy frágiles, para que en todo quede claro que es suyo el poder. Nada
nuestro vale la pena mencionarse, excepto el Tesoro anidado en nuestro
corazón.
En
este número, hemos querido referirnos a los ministros de la Palabra,
a su llamamiento, formación y propósito en la obra de Dios. En la hora
que nos ha tocado vivir es especialmente importante su labor. A ellos,
Dios les ha dado su Palabra. Y es a través de la Palabra que Dios realiza
sus obras. El mismísimo Hijo de Dios es la Palabra encarnada (Jn.1:14).
Por la Palabra fueron hechos los cielos y la tierra (2 P.3:5); por la
Palabra predicada viene el oír, y por el oír viene la fe (Ro.10:17);
es por el oír con fe que Dios obra prodigios e imparte sus bendiciones
(Gálatas 3:5).
¡Oh, maravilla de Dios, puesta al alcance de viles hombres! Que Dios
en su gracia conceda a esta generación el privilegio de culminar la
obra que ha venido haciendo en los 20 siglos de esta dispensación, hasta
que la iglesia sea plenamente restaurada y Dios cumpla a través de ella
todo propósito de amor, para la gloria de su santo Hijo Jesús.
¡Los ministros de Dios tienen la palabra!
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