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Un
Justo gobernará entre los hombres
¿Esperamos
que nuestra sociedad mejore, o que Dios intervenga?
Excusas
que suelen darse para no seguir a Cristo
¿Es
la suya alguna de éstas?
¿Hombre,
profeta, o Hijo de Dios?
Dios
confronta a todo hombre con esta pregunta acerca de Jesús. De su respuesta
depende su vida entera
El
hombre de Dios
Una
semblanza del carácter del hombre de Dios en días de decadencia espiritual
Los
nuevos labradores
Los
judíos en días del Señor Jesús fueron los labradores malvados que rechazaron
al Heredero, y no entregaron el fruto de la viña. De esta parábola surgen
dos preguntas acuciantes para todo hijo de Dios:
"¿Qué hemos hecho con el Hijo?" y, "¿Qué
hemos hecho con la Viña?"
¿Qué
estamos haciendo con los dones?
Todo
creyente tiene, al menos, un don; su responsabilidad delante de Dios es
proporcional al don recibido
21
principios para el servicio
Para
servir al Señor con eficacia se requiere que ciertos principios sean considerados.
He aquí algunos de ellos
Servir,
servir, servir
Tres
pasajes del evangelio de Marcos nos ilustran acerca de la necesidad de
servir
Sirviendo
a Dios en espíritu
La
clave de un verdadero servicio no reside en la cantidad de cosas que pueden
realizarse, sino en el origen y los medios utilizados para hacerlas
El
matrimonio: Una expresión de cosas eternas
El
matrimonio es más que un contrato civil: es una metáfora de Cristo y la
iglesia
Cómo
vencer la soledad
La
soledad es una oportunidad que tiene el joven creyente de crecer delante
de Dios
¿Qué
hacer si un cristiano peca?
La
voluntad de Dios es que los cristianos no pequen. Con todo, si un cristiano
peca, hay provisión en Dios para recuperar su comunión con Él
Las
maravillas de la creación
Testimonios
irrefutables de una Voluntad creadora y sustentadora del Universo
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Tiempo de trabajar
El
Señor Jesús dijo: "Me es necesario hacer las obras del que me envió,
entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar."
(Juan 9:4). Es imperativo para los hijos de Dios aprovechar el tiempo
que queda de esta dispensación. No sabemos cuánto queda, pero es poco.
Por eso, no hemos de escatimar esfuerzos en hacer la obra de Dios, predicando
la Palabra, instando a tiempo y fuera de tiempo, redarguyendo, reprendiendo,
exhortando con toda paciencia y doctrina (2 Timoteo 4:2).
Es preciso hacerlo con diligencia, para poder decir al final de este
día, como el Señor en su oración de Juan 17, que hemos acabado la obra
que el Padre nos dio para hacer. Esforcémonos en la gracia que es en
Cristo Jesús, despojándonos de todo peso que nos asedia. Si somos diligentes
en lo poco hoy, el Señor podrá ponernos sobre lo mucho mañana.
Apremiados por esta demanda, hemos querido dedicar varios artículos
de este número al importante asunto del servicio al Señor. La urgencia
de servir mientras el día dura, la responsabilidad que nos cabe como
labradores de su viña, el fruto que se espera por los dones recibidos,
y las claves del verdadero servicio, están aquí esbozados. La obra de
Dios espera por nosotros, pero ella no se hará mediante un activismo
desordenado, con herramientas carnales e inútiles, sino pacientemente,
con armas espirituales, poderosas en Dios para destruir las obras de
las tinieblas y edificar la casa de Dios.
No pretendemos con cuatro o cinco estudios agotar este importante tema;
pero si ellos contribuyen a despertar alguna conciencia dormida y a
levantar algunos brazos caídos, entonces entenderemos que Dios los quiso
usar para su gloria.
Que el Señor bendiga a su amado pueblo para que cumpla su ministerio
antes de que Él venga, no sea que otros siervos u otra generación sean
llamados a ocupar su lugar.
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