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Los
secretos de la oración personal.
Apuntes
sobre la oración
Madame
Guyon* (1648-1717)
Del
corazón
Debes aprender a orar de tu propio corazón y no de tu cabeza.
La mente de un hombre es tan limitada en su operación, que sólo
puede enfocarse sobre un objeto a la vez, pero la oración que sale
del corazón no puede ser interrumpida por la razón.
Más
fácil que respirar
Necesitamos conocer cómo buscar a Dios, y esto es más
fácil y más natural que respirar. Por medio de la oración
podéis vivir en la presencia de Dios con tan poco esfuerzo, como
vivís con el aire que ahora estáis respirando.
La
actitud correcta
Derrama el deseo de tu corazón delante del Padre, y espera
en silencio delante de Él. Siempre deja un tiempo en silencio al
orar, no sea que el Padre celestial quiera revelarte su voluntad. Ven
al Padre como un hijo indefenso, herido por diversas caídas, destituido
de la fortaleza para permanecer en pie, o del poder para limpiarte a ti
mismo.
Sin
repeticiones
Nos os carguéis a vosotros mismos con repetición frecuente
de formas ya hechas u oraciones estudiadas. Es mucho mejor ser totalmente
conducido por el Espíritu Santo.
Sequía
No seas impaciente en tus momentos de sequía, espera con
paciencia a Dios; al hacer esto, tu vida de oración aumentará
y será renovada. En abandono y contentamiento aprende a esperar
el regreso de tu Amado.
Abandono
Una fe grande produce un abandono grande. El abandono significa
despojarse de todas las cuitas o preocupaciones egoístas, con objeto
de estar totalmente a su divina disposición. Debes entregar tanto
las cosas externas como las internas. Olvídate de ti mismo; sólo
piensa en Él. Al hacerlo, tu corazón permanecerá
libre y en paz.
El
lactante
Cuando un niño saca leche de su madre, comienza moviendo
su pequeña boca y sus labios; pero una vez que su alimento comienza
a fluir con abundancia, se queda quieto tragando sin ningún esfuerzo.
Es así como nosotros debemos de actuar en el comienzo en nuestra
oración. Mueve tus labios en alabanza y en sentimiento, pero tan
pronto como la leche de la divina gracia fluya gratuitamente, en quietud,
trágala. Cuando deje de fluir, aviva tu afecto otra vez, como el
niño mueve sus labios. No lo estropees forzando la multiplicidad
del yo en este acto maravilloso de gracia. ¿Quién podría
creer que suavemente y sin esfuerzo podemos recibir nuestro alimento como
un bebé recibe su leche? Sin embargo, cuanto más en paz
se queda un niño, más alimento recibe. Incluso, quizá
duerma mientras mama. Es así como tu espíritu debería
estar en la oración, apacible, relajado y sin esfuerzo.
Quietud
Estar internamente ocupado con Dios, es totalmente incompatible
con estar ocupado con un millar de trivialidades. Deberías repetir
el proceso de estar internamente en quietud tan a menudo como te vengan
distracciones.
Indignidad
Tened cuidado de no dejar que vuestra mente se detenga mucho en
vuestra debilidad y en vuestro inmerecimiento.
Estos sentimientos excesivos surgen de una raíz de orgullo, y de
un amor a nuestra propia excelencia.
Devoción
interior
La decadencia de la santidad interna es incuestionablemente el origen
de muchos pecados que han aparecido en el mundo. Todos estos desaparecerían
si la devoción interior fuese restablecida. El pecado toma posesión
del alma deficiente en fe y oración.
Jóvenes
Enseñad a los jóvenes a orar, no mediante razonamiento
o método, sino por medio de la oración que sale del corazón,
la oración que sale del Espíritu de Dios, en vez del invento
del hombre. Dirigirlos a orar en formas pre-elaboradas creará enormes
obstáculos; al esforzaros en enseñarles el lenguaje refinado
de la oración, los habréis descarriado. Y entonces, vosotros,
niños, hablad a vuestro Padre celestial en vuestro lenguaje natural.
Aunque sea simple para ti, no lo es para Él. Un padre se agrada
más de que le hablen con amor y respeto, porque viene del corazón,
en vez que con palabras elaboradas secas y estériles.
Avanzar
hasta el final
¿No sería una cruel injusticia conducir a un hombre
sediento a un fresco manantial, y después atarle para que no pudiera
alcanzarlo, y verle cómo muere de sed? Sin embargo, esto es lo
que nosotros hacemos a diario. Nuestro viaje hacia Dios tiene su comienzo,
su progreso y su término. Cuanto más cerca llegamos del
final del camino, más atrás queda el comienzo. Debemos dejar
el comienzo para llegar al final. Avanzad, avanzad, avanzad para conocer
a Dios.
***
*Madame
Guyon (1648-1717), de nacionalidad francesa, sufrió persecusión
a causa de su fe. Estuvo más de siete años encarcelada en
la Bastilla. Sus libros han servido de inspiración a muchos cristianos
en su búsqueda de una vida espiritual más plena. Los textos
aquí incluidos son extractos de su libro Experimentando a Dios
a través de la oración.
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