Proclamadlo
desde las azoteas
El
Señor
Jesús dijo a sus discípulos: "Lo que oís al oído, proclamadlo desde
las azoteas" (Mateo 10:27b). Hay un mensaje, una buena nueva que es
digna de ser voceada a los cuatro vientos.
La
salvación de Dios se ha manifestado y el reino de los cielos se ha acercado.
Pero
hay aquí también una orden. Una orden del Señor a su pueblo, y que cobra
más y más vigencia cuanto más se acerca el día de su Venida.
¿Podremos
callar este mensaje? No, antes bien, nos pararemos en toda azotea y
publicaremos la salvación de Dios para todo hombre.
Todos
cuantos hemos recibido el privilegio de conocerle, tenemos una triple
responsabilidad. Somos responsables ante Dios, ante los justos y ante
los impíos.
En
Ezequiel 3, el Señor advierte al profeta que él ha sido puesto como
atalaya, y que se le encomendará un mensaje. Su deber es notificar al
impío acerca de sus malos caminos, pero también tendrá que advertir
al justo. Si el profeta no obedeciere, entonces Dios demandará la sangre
de ellos de su propia mano.
Al
emprender la publicación de esta revista, queremos obedecer esta doble
encomienda: la que Dios dio en Ezequiel, y la que dio el Señor Jesús
a sus discípulos.
El
Señor nos sostenga con su diestra poderosa, y su gracia nos asista para
hacerlo bien.