Niños

Me cuesta obedecer a mis padres
¿Qué debo hacer?

La desobediencia es un gran problema para un niño (y también para un adulto).

Tú sabes que cuando Dios hizo a Adán le dijo que no comiera de cierto árbol. Tú sabes cuál fue la respuesta de Adán. ¡El comió exactamente de ese árbol! ¿Terrible, no?

Todos los que descendemos de Adán tenemos un gran problema: ¡¡¡Nos cuesta obedecer!!! Así que lo que a ti te sucede no es extraño. Y Dios lo sabe.

Bueno, pero ¿qué solución hay para esto? ¿Sabes? Dios nos ha dado la solución.

Tú sabes que el Hijo de Dios nació como hombre: se llamó Jesús. Él vino para hacer lo que Adán no pudo. Jesús vino para corregir el mal que Adán nos transmitió a todos. Jesús vino para obedecer en todo. Jesús fue perfectamente obediente al Padre.

¿Y sabes? Jesús vino para vivir dentro de nuestro corazón. Cuando Él está dentro de nuestro corazón, todo lo que es suyo pasa a ser nuestro. Así que, no sólo somos descendientes de Adán , el desobediente. Sino que también tenemos a Jesús, el Obediente.

¿Qué haremos cuando no podemos obedecer?
¡Simplemente esto! Diremos: ¡Señor Jesús, tú eres obediente, y tú vives en mi corazón; por tanto, yo también obedezco, en tu Nombre!

Si confías en el Señor Jesús, no sólo podrás obedecer a tus padres, sino también a tus profesores, y a todos los que el Señor ha puesto sobre ti.

¡Gracias a Dios, por su ayuda! ¡Gracias a Dios por su amado Hijo que vive dentro de nosotros!