¿A
qué compararé esta generación?
¿Cuál
es nuestra responsabilidad como la generación más privilegiada,
por la cantidad de revelación histórica acumulada, y por la cercanía
del retorno del Señor? ¿En qué tramo de la historia de la iglesia
nos encontramos?
El
hombre de Dios en tiempos peligrosos
En
nuestros días vivimos tiempos peligrosos. ¿Cuál ha de ser el equipamiento
de un hombre de Dios para poder pelear la buena batalla, correr
la carrera y guardar la fe?
Perfil
y obra de un restaurador
Siguiendo
el ejemplo de Juan el Bautista, el precursor de Cristo,
podemos obtener importantes lecciones acerca de cuál debe ser
el perfil y la obra de un restaurador en este tiempo.
La
iglesia como viuda
La
iglesia hoy en el mundo no es una reina. Ella es más bien como
una viuda, que, en su pobreza e indefensión, espera el regreso
de su Señor.
La
sabiduría de los sabios y la revelación de Dios
Lo
primero que todo hombre de Dios ha de saber es que la revelación
de Dios pone en jaque la sabiduría de los sabios, y que la voluntad
de Dios es derribar ésta para establecer aquélla en el corazón
del hombre. |
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Gedeón
y los trescientos
Gedeón,
el tímido juez de Israel, es una figura clara y precisa de los
tiempos que vivimos, y de la demanda actual de Dios para su pequeño
remanente vencedor.
Babilonia
y Jerusalén
Dos
ciudades, dos principios, dos orígenes y dos finales distintos
en la consumación de los siglos. ¿Qué significa cada uno de ellos?
Su constatación nos asombrará.
Los
ministros de la palabra
Una
de las mayores necesidades del Cuerpo de Cristo hoy es la de ministros
de la Palabra. ¿Cuál es la clave de un ministerio efectivo? ¿Qué
tipo de hombres usa Dios para este servicio? Las figuras de Moisés
y Pablo nos ayudan a verlo.
Cronología
de la restauración
La
restauración de los muros y del templo de Jerusalén luego del
cautiverio babilónico es una figura precisa y cabal de la restauración
de la iglesia en nuestros días.
Las
leyes del Reino
El
Sermón del Monte es la Carta Magna del reino de los cielos. Estas
leyes fueron dadas a los discípulos, no al mundo. Para su cumplimiento,
se requiere poseer una naturaleza especial: la naturaleza de Cristo
mismo: el Rey. |