Familia
- Consultas
"Estoy
lleno de deudas"
Antes que nada, vea estas preguntas:
¿Qué quería hallar usted en las cosas que le endeudaron?
¿Qué arrebato le llevó a comprar lo que no podía pagar?
¿Qué insatisfacción más profunda sentía en ese momento?
Antes de contraerlas, ¿lo consultó con Dios?
Un corazón turbado,
una mente seducida,
un consejo precipitado,
dejan secuelas difíciles de pagar.
Lo primero que necesita es ordenar su corazón delante de Dios.
Cualquier otro propósito que usted se haga es demasiado bajo.
Cualquier promesa de autodominio y austeridad son vanos,
lo que vale es que ponga su corazón delante de Dios
Y reconozca que ha estado tratando de suplantarlo a Él…
Olvidarse de Él…
Evadirlo a Él.
Dígale que usted no puede con su corazón engañoso,
que está cansado, que no tiene excusas, que haga algo definitivo.
El vacío que deja Dios no se puede llenar ni con todas las cosas del
mundo.
Tendría que comprarlo todo, almacenarlo todo, tenerlo todo,
Pero aun su alma gritaría dentro de usted.
Las cosas no sirven.
Olvídese de eso.
Las cosas no le sirven.
Su mayor problema no es estar endeudado en la tierra
(aunque es ya un problema bastante grande)
su mayor problema es estar endeudado con Dios.
Le ha robado su tiempo,
le ha descuidado sus dones;
muchos hablarán contra usted mañana.
¿Quién le podrá salvar?
Para saldarla no le sirve su dinero malamente ganado,
ni los argumentos por consistentes que sean.
Con Dios no sirven artilugios, ni subterfugios, ni resquicios; no
hay trampas que sirvan.
Ningún abogado le puede servir contra tal Fiscal.
Póngase a cuenta hoy, y verá cómo algo comienza a suceder.
Aunque demore un poco o mucho tiempo más en pagar lo que debe aquí
abajo, tendrá su corazón en paz.
Saliendo de este cuello de botella, de verdad estará libre.
¡Libre!
Sabrá lo que es ser libre de las cosas
Sabrá cómo Cristo le hace libre.
Y comenzará a saldar la más grande deuda.
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