Familia - Consultas

Me preocupa mi obsesión por el trabajo

Hermano amado, estamos en una sociedad de ‘trabajólicos’.

Si usted mira hacia el lado, verá gente que trabaja mucho.
El trabajo, para el hombre común, es un escape. Un paliativo. Una terapia.
Algo que le libera de pensar.
Algo que le tiene ocupado y aparentemente feliz.

El trabajar mucho le permite adquirir más.
Y adquirir más tal vez le permita ser feliz.

Ellos tienen una vana ilusión.

El trabajo no hace feliz, ni tampoco el fruto de ese trabajo.
¿No han leído el libro de Eclesiastés? No lo conocen, y tal vez, ni les interese.

Ellos tienen una vana ilusión.

Pero, usted, hermano, tiene una ventaja sobre ellos. Una gran ventaja.
Usted sabe que aquello es una ilusión.
El conocimiento de eso le hace a usted libre.
La verdad respecto de eso le hace libre.

Su Salvador es Jesucristo. Su esperanza es Jesucristo.

Usted encontró el sentido a su vida, usted tiene un Tesoro arriba en los cielos.
Usted tiene que seguir depositando arriba, no en la tierra.

¿Qué es una obsesión cualquiera – esta por el trabajo u otra – comparada con la excelencia de Cristo?
Suéltese de eso. Es basura. Usted es ciudadano del cielo.
Deje que los demás corran y se afanen vanamente tras la quimera del oro.

Ellos serán defraudados.
Sus tesoros se cubrirán de polilla, el orín los corromperá.

Pero usted tiene causas más nobles por las cuales vivir.

No espere a que venga un fracaso para soltarlo. Suéltelo ya. Sea libre para Cristo.

Declárele a su alma:
"Alma, aquiétate en Dios, reposa, mira cuánto bien te ha hecho.
No necesitas nada sino a Él. El es toda la porción de tu herencia y de tu copa.
Alma, suelta los chiches que te han entretenido vanamente.
Dios es la suma de todos los gozos y las realizaciones. Y ya lo tienes.
Disfrútalo".

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