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Meditaciones diarias

 

Una maravillosa visión cuádruple
¿Eres el Cristo, el Hijo de Dios?
Los peces que acabáis de pescar
No toquéis las palomas
Lo que pides, recibes
Estar con él
En la mitad de sus días
El tributo de sus hermanos
La belleza del Hijo
Fuente y río
Gracia, misericordia y perdón
La presunción de Israel
La omisión de Moisés
Dios obtiene un hombre y un pueblo
Elección de un hombre y un pueblo
El reposo del Señor
Con la mano extendida
Jesús, el Príncipe de paz
Fe, justicia y promesa
El nuevo régimen del Espíritu
La gracia recurrente
"Los que me diste"
La pérdida de la libertad (2)
La pérdida de la libertad (1)
La luz de la comunión
De lo alto
Esperando en la gracia
El evangelio de la gracia
El evangelio para los cristianos
La fe contada por justicia
Talentos
Cristo, un misterio ahora revelado
Renovación de la mente
En el desierto
La mesa del Rey
Fruto que permanece
Por su propia cuenta
Espíritu de estupor
Perdonar y purificar
Los tres periodos de la salvación
La dimensión del cuerpo
Del muladar al trono
Entre la devoción y la traición
La conversión de Pedro
Tres epístolas en torno a la fe
Creer y esperar
Privilegios del Nuevo Pacto
La gracia, hoy
Dos ministerios gloriosos
Según el orden de Melquisedec
Hasta el fin
Perfeccionados
Cristo personal y Cristo corporativo
Abel, Enoc y Noé
Viviendo por la fe
Abraham y Pablo (2)
Abraham y Pablo (1)
Rey de justicia y Rey de paz
Justificado y agradable
Si oyereis hoy su voz
Esclavos otra vez
Incluidos en Cristo (2)
Incluidos en Cristo (1)
Un remanente escogido por gracia
Ira vs. paz y gozo
Anuncio y confesión del evangelio
La bendición de Abraham
Hijos según la carne...
Reinar en vida
El privilegio de Abraham
Un cambio lucrativo
Dos hombres
La experiencia cristiana en Efesios
La peor ceguera
Aceptando el examen de Dios
"Acuérdate de Jesucristo..."
El que es desde el principio
Las dos visiones de Jesús
La Roca que nos acompaña
El tiempo de la visitación
Perfil de un maestro aprobado
"Decid a Arquipo..."
Llanto por Jerusalén
Las abominaciones de Israel
En Cristo, para nosotros
Creí y hablé
Siete columnas
El siervo hebreo
¡Fuera con éste!
En manos de pecadores
Pastor y Rey
A otros, no a sí mismo
¿Quiénes son los bienaventurados?
La emoción de un anciano 
El Hombre
Entre la devoción y la traición
No hubo para él una voz
El ciego de Betsaida
La oreja de Malco
La triste suerte de los gadarenos
Dónde recostar la cabeza
La asombrosa justicia de Dios
El fracaso de Israel
El camino de la justicia
El centro del mensaje de Dios
Oyendo a Dios hoy
La vara de la vid
La delicadeza del Señor 
Afanes, riquezas y placeres
La depresión espiritual
Inversionistas en sabiduría
El sentido de las pruebas
Las señales de los tiempos
El diseño de la vida de Pablo
Cristo, el principio y el fin
Todo en común
Los dos hijos de Abraham
Abraham sin hijos
Obrar y creer
El oír de Abraham
El oír, la fe y las maravillas de Dios
¿Dónde está el tesoro?
Ministerio de una mujer de Dios (2)
Ministerio de una mujer de Dios (1)
No hacer del mundo nuestro hogar
El bien simple y el bien complejo
Perfeccionados por las aflicciones
Tres operaciones del dolor
El pecado básico
Cómo criar a sus hijos
Precocidad versus madurez
De truenos a silbos apacibles
Las consecuencias del ver
Todo comienza en Dios
Si no le amo lo suficiente...
El Señor tuvo que dar explicaciones
Viviendo con una sola meta
La diferencia está en los padres
Una nueva creación
El paralítico de Betesda
La mujer samaritana
Nicodemo
Dos revelaciones
La obra de Dios
Llanto amargo
Obreros a la mies
Juan, el Precursor
Esteban, el Precursor
Los que piden señales
La carne para nada aprovecha
El precio que hay que pagar
El perfecto amor
La maldad humana
El hombre no es el centro
El amor de Dios
Bondad y benevolencia
Rompiendo con el pasado
Reflejando la obra de Dios
El eterno propósito de Dios
La crianza de los hijos
Tres tipos del arrebatamiento
Cómo hallar el reposo (6)
Cómo hallar el reposo (5)
Cómo hallar el reposo (4)
Cómo hallar el reposo (3)
Cómo hallar el reposo (2)
Cómo hallar el reposo (1)
Guiados por el Espíritu
La madurez de Betania
Una nueva realidad
Así como Cristo
De su costado
De él, por él y para él
Perfeccionados

Paciencia, consolación, esperanza
Cómo ser aceptado por Dios
La estatua y la iglesia
Un extraño modo de salvar
Volviendo el corazón a los hijos
El sólido fundamento de Dios
Para la gloria de Dios
Avanzando hacia la perfección (3)
Avanzando hacia la perfección (2)
Avanzando hacia la perfección (1)
Dejando la niñez (3)
Dejando la niñez (2)
Dejando la niñez (1)
Restaurando la visión
Marta y María
Secretos de la oración personal

Si no tengo fe, ¿podré ser salvo?
Avanzando hacia la madurez

Perder para ganar
De niños a hijos maduros
Restauración personal
Fe no fingida
Desocupados
Cristo, cabeza de la iglesia
Cristo, el misterio de Dios
El Verbo fue hecho carne
Vivir como pajaritos
Si Él está
Escogido en la debilidad
Las vírgenes prudentes
La locura de la predicación
Reposando sin temor
La batalla de la fe
¿Quiénes son los hijos de Dios?
Un antiguo mandamiento
El ministerio sacerdotal
Aflicción y gozo
La gloria del hombre celestial
Recomendando a Cristo
Las prioridades de un creyente
Metáforas de un obrero
Luchas espirituales
Algunos secretos de Mateo
Cuerdas de amor
Cristo en nosotros
Primeramente al Señor
Zarandeados
Había estado con él
Urim y Tumim
Tiempos de arrepentimiento
Ejemplos en el sufrimiento
Fortalecidos con poder
Recibiréis poder
El querer de Cristo
El pan de vida
La puerta de las ovejas
Piedad y mujer
Piedad y familia
Piedad y juventud
Piedad y doctrina
Piedad y contentamiento
El ciego de nacimiento
Tres aspectos del reino
Creer y esperar
Necesidades presentes (5)
Necesidades presentes (4)
Necesidades presentes (3)
Necesidades presentes (2)
Necesidades presentes (1)
Al Señor antes que a los hombres
¿Por fe o por vista?
Dos potrillos
¿Creer en Dios o creerle a Dios?
Los gritos de Dios
Canaán como tipo de Cristo
Dos clases de personas
El Buen Pastor
Enemigos de la cruz
Palabras de vida
La parábola de las diez vírgenes
Oración: Venciendo obstáculos (4)
Oración: Venciendo obstáculos (3)
Oración: Venciendo obstáculos (2)
Oración: Venciendo obstáculos (1)
La fe y la incredulidad
La Tierra Prometida
Autoayuda
Exhortación a los varones
Tomando nuestra cruz
La viuda de Sarepta 
Un nuevo corazón
Sabiduría, ciencia y gozo
No la mente, sino el corazón
Dos voces concordantes
Zacarías
El propósito de las parábolas
Establecerse o salir
Desechada y exaltada
El lenguaje de la esclavitud
La llanura y el monte
"Vivifícame..."
Cobarde y valiente
De lo individual a lo colectivo (2)
De lo individual a lo colectivo (1)
Iguales, pero distintos
Nada del propio corazón
Los pobres de la tierra
El temor de Dios
Extraña forma de santificarse
Aunque demore un poco
El firme fundamento
La espada que traspasa el alma
El problema de la ira
Desnudos 
Por Él son todas las cosas
No florero, sino canal
"No me pidan más"
Hermoso para Dios
La fe, las obras y el testimonio
Los sueños
Cinco mujeres  
"Colar el mosquito"
Acusación y perdón
La sal necia y sin fuerza
Manantiales en el desierto
La justicia de Job
En su presencia
Durmiendo sobre el cabezal
Desatando al pollino
En un día sombrío
Detrás y no adelante
¿Por qué sufren los cristianos?
El pecado en el creyente
La soledad
Volviendo al principio
El misterio del matrimonio
Las lecciones de la higuera
La vida que sirve
La oración
Decadencia inconsciente
Volviendo a la Fuente
La necesidad de presión
Iridiscencia
Conocerlo y entenderlo
Separación
Comunión
Abogado tenemos
Crecimiento espiritual
El sello de Dios
La paloma de Dios
El aceite de Dios
El agua de Dios
El soplo de Dios
El fuego de Dios
Canaán como figura de la iglesia
Más allá del alma
El temor de la muerte
¿Salvos sin fe?
La Biblia de Caín y Abel
Ni señales ni sabiduría
Expresando a Cristo
Volviendo el corazón a los hijos
El nuevo nacimiento
Separación
Cristo, satisfacción plena
Oír su voz y seguirle
Betania
Escogido por gracia
No están solos
Espíritu de arrebatamiento
Cristo hace la diferencia
Del polvo a piedra preciosísima
Sellados
Un nuevo morador
Desde más arriba
El dolor del corazón de Dios (3)
El dolor del corazón de Dios (2)
El dolor del corazón de Dios (1)
Tres clases de agua
Un doble milagro de amor
Ni pobreza ni riquezas
Los que se pierden la fiesta (2)
Los que se pierden la fiesta (1) 

Pan y agua
El nombre de la verdadera riqueza
Limpiándonos del espíritu de violencia
La lucha de Jacob
La honra de servir al Hijo
La lección del perdón
La aurora cristiana
El primero y el postrero
La levadura de los fariseos

Ananías
Ciudades de refugio
Dos formas de riego
Mefi-boset
Creer y confiar sin ver
A nadie vieron
Visión y prueba 
El reloj de Dios
El ciclo de la muerte
Especiales e insignificantes
La clave del reposo
Una vida perfectamente vivida
El desaliento
Servicio espiritual (2)
Servicio espiritual (1)
La verdad del evangelio
La promesa del Espíritu

La fuente de bronce

El altar del incienso
Consagración de los sacerdotes

Las vestiduras sacerdotales

El atrio
El altar de bronce
El tabernáculo (Los velos)
El tabernáculo (Los materiales)
El tabernáculo (Las cubiertas)
El candelero
La mesa de los panes
El propiciatorio
El arca
El tabernáculo
Casa espiritual y sacerdocio santo
Hombres que colaboran con Dios
Preparativos solemnes
¿Quiénes pueden levantarle Casa?
Juntamente con él
La libertad de la Palabra
La gracia y la verdad (4)
La gracia y la verdad (3)
La gracia y la verdad (2)
La gracia y la verdad (1)
La gracia recurrente
El camino del quebrantamiento
¿Jueces o libertadores?
¿Quién se acomoda a quién?
Responsables
El segundo hombre
Los caminos de Dios... (2)
Los caminos de Dios... (1)
Gozo en la tribulación
La alegoría mayor
Tres alegorías
Alabanza, poder de Dios
Desde temprano y sin cesar
Volver al principio (2)
Volver al principio (1)
El hombre que Dios usa
La viña (2)
La viña (1)
El corazón de Elías
"Consumado es"
El afán de ser el mayor
Una elección correcta
Barriendo el espíritu sectario
Cristo en el corazón del Padre
En el camino de la cruz
La hora de la revelación (2)
La hora de la revelación (1)
No hay profeta con honra en su tierra
Tiempos de salvación
Participando del conocimiento íntimo
Un llamado a la verdadera libertad
Enyugados
La cruz en el matrimonio
Valorando las palabras del Señor
Aceptando al que Dios acepta
La verdadera unidad
Descubriendo la suficiencia de Cristo
"Jehová no estará con vosotros"
Corrigiendo las motivaciones
Acciones proféticas
Conocidos de antemano
Ornamento convertido en soberbia
La salvación de la familia
"Esto tampoco os saldrá bien"
En defensa del amor fraternal
El mar Rojo y el Jordán
Dios de pactos
Puestos los ojos en Jesús
¿Es la muerte el fin de todo?
Tres hombres representativos
La viuda y el profeta
Moisés como tipo de Cristo
La capacitación necesaria
La necesidad de ser enviado
Restaurando todas las cosas
Un testimonio laudatorio
La Carta Magna del Reino
Arrebatado
La justicia de la ley
¿Por qué Jacob?
La tragedia de Lot
El matrimonio mayor
Juan era la voz, Cristo es la Palabra
La batalla y la carrera
La amplia provisión de Dios
Aprobados delante de Dios
Ver y oír al Padre
Enviado y amigo
Apeles, aprobado en Cristo
Experiencias con el Espíritu Santo
Tapices tejidos por Dios
La visión de Juan 
Tres altares
Con un vestido en su mano
El dilema de Moisés
Mateo ejemplar
Habitar en Cristo
Enderezando los caminos torcidos
Cada uno
El camino de Juan
A espaldas del mundo
Una hermosa figura de la iglesia
La persistencia de Dios
Ante la disciplina de Dios
Humillándonos
Pilato, el político
Las frases de cordura
Luminares en el mundo
Conocer el amor de Cristo
Todos los santos
Miembros los unos de los otros
Testigos (2)
Testigos (1)
Vida en el Espíritu
Generosidad
Yo, mi peor enemigo
El disco 'Pare'
Dos formas de esperar
Nimrod y Babilonia
Un corazón quebrantado
La ley del Espíritu
Azotados por las olas
La multiforme sabiduría de Dios 
Poema de Dios (2)
Poema de Dios (1)
¿Eres salvo?
La plenitud de Cristo
Dos oraciones
Los tres evangelios
El peor pecado
Santificación pasada, presente y futura
Yo y lo mío
Entre el Nilo y el Éufrates
Un hombre sin discernimiento
¿Caín o Abel?
Ser santo es ser separado
Separación: el estándar de Dios
Nuestra santificación
El vino nuevo
Los cielos se abrieron para Él
Betania, un tipo de la iglesia
Señor del sábado
Severo con su alma
La pregunta de Pilato 
No abrió su boca
El tiempo del Señor
El primer súbdito
El sordo y tartamudo
La desgracia de Capernaum
La piedra herida
El delicado toque de su mano
Restaurando a Pedro
Desconocido
Contraste
Dos niños
No sólo montes, también valles
Recuerdos inolvidables
La reina que vino del sur
Jesús: nuestra resurrección
Mirando la muerte cara a cara

El hombre del dedo mutilado
Los buscadores de milagros
¿Quién cae sobre quién?
A César y a Dios
La fe, el oír y la Palabra
Purificando el templo
La Trinidad presente
Tres frases
Las medidas de Cristo
Recibir a los que Cristo ha recibido
La buena voluntad de Dios

Perfeccionar a los santos
La función de cada miembro
Tres tipos de obediencia
El testimonio de Dios
El testimonio de un discípulo
Las excusas para no ir
Redimiendo el tiempo
Hombre de verdad...
Una gran diferencia
Logos y Rhema
Cristo, nuestra ofrenda de paz
La verdad en lo íntimo
Para siempre es su misericordia
Recibir para reinar
Hijo de David e hijo de Abraham
El amor por la Palabra
Despojado y humillado

Tres aspectos de la cruz de Cristo