Un ejemplo de nobleza y santidad en medio de la casa de Dios.

Príncipes en la casa de Dios

Mario Quidequeo

Lecturas: Daniel 1:3-8; 3:13-21.

Estos hechos están ocurriendo en Babilonia. El reino de Judá, su rey, el pueblo, y parte de los utensilios de la casa de Jehová habían sido llevados a Babilonia conforme a lo que Jeremías había profetizado en su tiempo.

El ejemplo de Daniel y sus amigos

Encontramos aquí a cuatro varones que durante toda la exposición del libro de Daniel son los varones representativos del testimonio de Dios en ese lugar de adversidad y de cautiverio.

En primer término figura Daniel. Daniel propuso en su corazón no contaminarse. De él se dice que, llegado el tiempo de cumplirse los setenta años de cautiverio, buscó diligentemente en las profecías de Jeremías acerca del tiempo en que este cautiverio había de terminar, para que el pueblo regresase nuevamente a la tierra. Cuando vino respuesta de parte del Señor, el ángel le dijo: "Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón ... fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido" (Dan. 10:12).

Aquí vemos cómo la disposición del corazón de un hombre puede influir positivamente sobre sus compañeros. Daniel representa la cabeza, y estos tres varones, cuyos nombres fueron cambiados –Sadrac, Mesac y Abed-nego–, representan el cuerpo. Individualmente y corporativamente, estos varones son sometidos a rigurosas pruebas durante el tiempo del cautiverio. Ellos eran príncipes de Judá, eran lo escogido, lo mejor.

Hoy quiero persuadirles a ustedes a que asuman su posición. Tú eres un príncipe en la casa de Dios. Eres un príncipe, eres un escogido, eres del linaje real: Nosotros no pertenecemos a la nobleza según la tierra; pero somos nobles, porque somos hijos del Rey. ¡Gloria al Señor! Hermano, sea cual sea la situación en que te encuentres hoy, tú eres un príncipe.

Somos príncipes en la casa de Dios. Jesucristo ha sido para nosotros sabiduría. Tenemos la sabiduría de Dios; no somos insensatos, sino entendidos. Por tanto, la suerte de estos varones es nuestra suerte. Ellos vivieron su tiempo, hoy día nos corresponde vivir nuestro tiempo.

Muchas de las cosas que están escritas en la Biblia son historias negativas, y fueron escritas para nuestro provecho, para que nosotros no caigamos en semejante ejemplo de desobediencia. Pero también, gracias al Señor, aquí tenemos ejemplos, modelos, a quienes podemos imitar. Que también en este tiempo nosotros seamos modelos, para que se imite nuestra conducta y nuestra fe, como hablaba el apóstol Pablo a Timoteo: "Tú sigue mi conducta y mi fe".

Somos príncipes del Rey. ¡Gloria al Señor! Como príncipes, tenemos que ser celosos, celosos de nuestra nobleza. No nos dejemos envolver ni contaminar, no cedamos ante las adversidades. Hermanos, Daniel dispuso su corazón y sus amigos aprendieron de él.

Otro evangelio

¿Cuál es la actitud de estos varones frente a la prueba? Hoy día estamos escuchando un evangelio de bajo perfil, un evangelio que ofrece muchas cosas. Los que se acercan a Dios, se acercan muchas veces con un corazón dividido y su prioridad no es santificar a Dios, sino ser favorecidos por él. Van en busca de la bendición y la prosperidad. Y muchos anuncian: 'Si Dios no te prospera, si Dios no responde conforme a lo que tú pides, entonces no está Dios allí'. Ese evangelio de bajo perfil ha considerado a Dios como un proveedor de la demanda de los hombres.

Pero el evangelio que nosotros hemos conocido no es así. En esta exposición vemos la actitud del corazón de estos tres varones y me llama mucho la atención lo que aparece en el versículo 18 del capítulo 3. En el versículo 17 ellos, como cuerpo, hablan: "He aquí nuestro Dios a quien servimos pude librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará". Y en el versículo 18: "Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses…".

¿Estamos dispuestos nosotros en este tiempo a decir esto? En esta expresión, ellos están declarando la soberanía de Dios. Somos propiedad de Dios; a precio de sangre hemos sido comprados. Dios cumplirá todo propósito con nosotros. Dios es misericordioso, Dios es fiel. No hay otro lugar mejor que estar bajo su autoridad. Sea lo que sea que nos acontezca, sea positivo o negativo, si proviene de Dios, es bueno.

Una actitud decidida

"Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado". Esta expresión: "Y si no…", juzga la actitud del corazón de muchos. "¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?". Eso dijo Job cuando su mujer le dijo: "Maldice a Dios, y muérete". Y, ¿qué dijo Job? "Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado ... Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito".

¿Solamente el bien recibiremos? Si estamos en las manos de Dios, hemos de tener pureza de corazón, para aceptar todo lo que provenga de él. Frente a las necesidades del tiempo presente, hay muchos que se inclinan en pos de lo favorable, solamente de lo favorable. Lo que importa es que mis problemas sean resueltos, no importa cómo.

Hermanos, en este tiempo, el diablo se levantará con gran poder y con señales mentirosas. Muchos irán en pos de él, y caerán aquellos que buscan el favor, que buscan el beneficio, que buscan lo que a ellos le interesa, y que no están dispuestos a santificar al Señor. Estamos en este peligro, hermanos amados.

Muchos milagros serán hechos, muchos prodigios y señales que no provienen de Dios. Muchos enfermos serán sanados, pero esa sanidad no proviene de Dios. Muchos serán prosperados, muchos serán enriquecidos; pero esa riqueza y prosperidad no provienen de Dios. Lo importante es de dónde procede la bendición. Necesitamos estar apercibidos.

Estos hombres no aceptaron ningún otro tipo de rescate. 'Si Dios nos salva, amén; y si Dios no nos libra de esta prueba de fuego, amén'. Esta es la actitud de un príncipe de Dios, este es el carácter noble de un hombre de Dios. Necesitamos desarrollar el carácter de nobleza, especialmente en los tiempos difíciles que estamos viviendo.

No nos conformemos a este siglo. Conformarse significa adaptarse. "No nos conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento", dice el Señor (Rom. 12:2). El Señor Jesucristo, frente a la hora más difícil de su permanencia en la tierra, dijo: "Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú" (Mat. 26:39). ¿Le fue privado al Señor Jesucristo la copa? No.

Ese es el carácter de este linaje. Somos linaje escogido, somos una nación santa, somos un pueblo adquirido por Dios, y tenemos que transitar en esta vida como príncipes; no para gloriarnos, no para exaltarnos, no para creernos superiores a los demás, sino para mantener la actitud correcta frente a todas las pruebas y todas las dificultades que nos corresponda vivir como iglesia y como creyentes.

Se dice que un príncipe se puede reconocer hasta por su forma de caminar. Hay algunos príncipes que son llevados a hacer cosas que no son propias de un príncipe, son sometidos a prueba. Sin embargo, a un príncipe, aun cuando vista andrajosamente, es fácil distinguirlo. Se te tiene que notar que eres un príncipe. Tu testimonio tiene que hablar de ti. Y como príncipe, como sabio, como conocedor, es muy probable que seas muy cotizado. Puedes ser muy útil para el mundo. El mundo quiere sacar ventaja de ti, pero tú tienes que mantenerte firme en lo que eres y en lo que has aprendido.

Comprometidos con Cristo

Hermanos, no nos dejemos deslumbrar por las estrellas fugaces de este mundo, no nos dejemos deslumbrar por sus ofrecimientos, no nos contaminemos con la comida del mundo. Si eres invitado por algún señor, el te dirá: 'Come y bebe', pero su corazón estará lejos de ti. Hay muchos ofrecimientos, hay una larga lista de ofertas; pero nosotros hemos asumido un compromiso con el Señor. Estamos comprometidos con Cristo, estamos comprometidos con su gloria.

El Señor necesita en este tiempo hombres como éstos que figuran en el libro de Daniel. A ellos se les cambió sus nombres, pero su corazón no fue cambiado. Muchas cosas externas pueden parecer cambiadas, porque aun estamos en este mundo; pero no somos del mundo. Nos podemos parecer al resto en muchas cosas: aún tenemos que trabajar, aún estamos sujetos a las autoridades de este mundo. Esas cosas pueden significar que nuestros nombres han sido cambiados; pero nuestro corazón es para Dios, nuestro corazón es para Cristo.

Por tanto, hermano, tu testimonio cuenta en este tiempo. Siempre Dios usará a unos pocos. Él contó con su único Hijo, Jesucristo, con uno solo, para llevar a muchos hijos a la gloria. Así también tu testimonio puede conducir a muchos a la victoria. ¡Gloria al Señor! ¿Quieres ser tú un ejemplo de pureza, de santidad, de nobleza, en medio de la casa? Muchos te seguirán.

Necesitamos, en este tiempo, modelos a quienes imitar. Sé tú un modelo, sé tú un ejemplo a quien los más pequeños, los que recién están empezando esta carrera, puedan imitar. Estos varones eran muchachos, eran jóvenes. ¡Oh, hermanos, qué esperanza tiene el Señor con los jóvenes de este tiempo!

Amados jóvenes, les bendecimos, les alentamos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Varones preciosos, doncellas, príncipes y princesas en medio de la casa de Dios, este es un mensaje para ustedes y también para nosotros los mayores. Vamos hacia la perfección, hacia la madurez. ¡Bendito el Señor!

Síntesis de un mensaje impartido el 30.09.07
Transcripción: Denisse Cabello.

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