Varios
libros
Aquí
se nos muestra lo que sucedió con nosotros antes de nacer;
en el período de gestación en el vientre de nuestra
madre. Se habla de un libro y de que en ese libro estaban escritas
aquellas cosas que fueron formadas en el vientre de nuestra
madre. Podríamos llamarle un 'libro de diseño'.
En este libro estaban escritas las características de
nuestra personalidad, de nuestro cuerpo, de nuestro carácter.
Estaban escritas las características íntimas y
las características externas de nuestra persona.
Es
interesante ver en las Escrituras esto de los libros. Se puede
ver también en Malaquías 3:16, donde dice: "Entonces
los que temían a Jehová hablaron cada uno a su
compañero; y Jehová escuchó y oyó,
y fue escrito libro de memoria delante de él para
los que temen a Jehová, y para los que piensan en su
nombre". Este es un libro de memoria donde se registran
los hechos, las cosas que suceden a los que temen al Señor;
un libro de memoria para que Dios pueda recordar las cosas que
hicimos.
Y
en Apocalipsis aparece otro libro, o 'libros', en plural: "Y
vi a los muertos grandes y pequeños de pie ante Dios
y los libros fueron abiertos: y otro libro fue abierto,
el cual es el libro de la vida: y fueron juzgados los muertos
por las cosas que estaban escritas en los libros, según
sus obras" (20:12) "Y el que no fue hallado escrito
en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego"
(20:15).
Aquí
en estos versículos se habla de dos clases de libros,
se habla de 'un libro' y de 'los libros'. ¿De qué
se trata 'el libro' aquí? Es el 'libro de la vida'. ¿Y
cuándo habla de 'los libros'? Dice: "Y fueron juzgados
los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros,
según sus obras". Es decir, esos 'libros' en plural
se refiere a los que no están en el libro de la vida.
En esos libros están escritas sus obras para ser juzgados
delante del trono de Dios.
Entonces
podemos ver que hay varios libros: Salmos 139 es el libro del
diseño de Dios, lo que Dios diseñó, lo
que luego nosotros fuimos en el vientre de nuestra madre. Malaquías
3:16 es el libro de memoria, donde queda constancia de las cosas
que hacen los que temen al Señor. Y en Apocalipsis 20
está el libro de la vida, donde están inscritos
los salvados y están los otros libros donde están
anotadas las obras de los impíos, por las cuales serán
juzgados en el tribunal del trono blanco.
El
libro de diseño
¿Qué
significa que hayan libros? Cuando alguien quiere recordar algo,
quiere que no se olvide. Entonces lo anota. Siempre lo que está
escrito en un libro tiene mayor seguridad, mayor firmeza, que
aquello que simplemente se dice y después se puede olvidar.
Quisiera
destacar este libro del Salmo 139, porque fue escrito antes
de que nuestros padres se conocieran; y en este libro Dios escribió
todo lo que nosotros seríamos. Es interesante que Dios
diseñó para cada uno de nosotros una conformación
sicológica y física. Todo lo que nosotros llegamos
a ser después estaba escrito en ese libro de diseño,
sin faltar nada. ¿Por qué unos somos altos, otros
bajos, por qué tenemos una conformación estilizada,
o menos estilizada, o por qué tenemos ojos claros u oscuros,
o la forma de la nariz, la boca, o la mirada, por qué
somos lo que somos?
Todo
eso estaba escrito en ese libro y este libro lo escribió
Dios. Él determinó las características
que habíamos de tener; y tan perfecto es su diseño
y tan maravillosa es la capacidad creativa de Dios, que no hay
ningún diseño igual a otro. No hay ninguna persona
igual a otra; todos nosotros somos únicos. Las huellas
digitales de cada uno de nosotros son absolutamente únicas
y revelan el diseño característico peculiar que
nosotros tenemos, y eso estaba escrito en el libro de diseño
de Dios.
En
otro pasaje de la Escritura, Romanos 8:29, dice: "Porque
a los que antes conoció, también los predestinó
para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para
que él sea el primogénito entre muchos hermanos".
Aquí
se habla de un conocimiento anticipado. "...a los que
antes conoció" se refiere seguramente a un período
anterior a la fundación del mundo. "...los predestinó",
eso significa que antes de que nosotros naciésemos ya
estábamos considerados en el corazón de Dios,
ya estábamos predestinados para que fuésemos hechos
conforme a la imagen de su Hijo, para que fuésemos dibujados,
diseñados según la imagen de su Hijo, para que
él sea el primogénito entre muchos hermanos. Todos
nosotros fuimos diseñados para ser hechos según
la imagen de Cristo.
La
iridiscencia de Cristo
Ahora,
esto parece contradictorio con lo anterior. Pues, si todos hemos
sido diseñados según un modelo común, un
patrón, ¿entonces significa que no deberíamos
ser diferentes unos con otros, que deberíamos ser todos
iguales? ¿Deberíamos ser todos como clones? ¿Cómo
es que somos diferentes, un diseño para cada uno? Y ¿cómo
es que aquí el propósito es ser hechos conformes
a una sola imagen, la de Cristo?
Aquí
es donde debemos entender que Cristo es tan maravillosamente
multiforme, es tan rico, es tan vasto, amplio en sus características,
en su hermosura, en su belleza que uno solo de nosotros no basta
para expresarlo; aun si todos nosotros fuésemos iguales
entre nosotros no sería suficiente para expresar todo
lo que Cristo es. Por eso es que en la Escritura se habla de
'multiformidad', de que Cristo es multiforme. "Para
que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a
conocer por medio de la iglesia á los principados y potestades
en los lugares celestiales" (Efesios 3:10).
"Para
que la multiforme sabiduría...". La palabra "sabiduría"
se refiere a Cristo, la sabiduría de Dios es Cristo;
para que la multiformidad de Cristo sea ahora dada a conocer
por medio de la iglesia. O sea, a través de cada uno
de nosotros se muestra la multiformidad de Cristo a los principados
y potestades en los lugares celestiales. El versículo
11 dice: "...conforme al propósito eterno que
hizo en Cristo Jesús nuestro Señor".
O sea, hay un propósito, y ese propósito fue hecho
antes de la creación del mundo.
La
palabra 'multiforme' aquí en español no expresa
la totalidad del significado que tiene la palabra griega, porque
el griego es un idioma más rico en significados que el
español. En realidad, lo que dice esa palabra en griego
es multicolor, y aun multicolor todavía se queda corta;
es un poco más que eso, es 'iridiscente'. Y la palabra
'iridiscente' se refiere a aquello que tiene muchos colores,
pero que brilla, que proyecta rayos de luz. Es decir, Cristo
es como una realidad de muchos colores y de muchos colores refulgentes.
Ahora
¿por qué somos tan variados? ¿Por qué
Cristo se va a expresar a través de personas con tan
diferentes características sicológicas y aún
físicas? Porque Cristo es tan múltiple, tan variado,
que se va expresar de una manera a través de uno, de
otra manera a través de otro, y el conjunto todos nosotros
vamos a mostrar la iridiscente sabiduría de Dios que
es Cristo Jesús.
Piedras
preciosas
Ahora,
existen en la tierra, en el reino mineral, lo que se llaman
las piedras preciosas. Y si hay algo que puede expresar la iridiscencia,
es decir, esta capacidad de despedir destellos de luz de colores,
son las piedras preciosas. También el arco iris, que
tiene color y tiene luz. Pero vamos a centrarnos un poquito
en las piedras preciosas.
Ustedes
saben que en el Antiguo Pacto el sumo sacerdote tenía
un pectoral y tenía hombreras en su atuendo. Y tanto
en el pectoral como en las hombreras tenía piedras preciosas.
Tenía 12 piedras preciosas en el pectoral, y cada piedra
diferente de otra, cada piedra distinta en color de otra, de
tal manera que cada piedra representaba a una tribu, y cuando
él se presentaba delante de Dios en el santuario, iba
con estas piedras ahí, y en cada piedra estaba escrito
el nombre de la tribu correspondiente.
Y
si ustedes miran en Apocalipsis capítulo 21:14, cuando
se describe la ciudad de Jerusalén, dice: "Y
el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos
los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero".
O sea el muro tenía 12 cimientos -los cimientos son las
bases de una construcción-, y en cada cimiento había
un nombre. Ahora, fíjense ustedes en el versículo
19, que dice: "Y los cimientos del muro de la ciudad
estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento
era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, ágata; el
cuarto, esmeralda...".
Aquí
tenemos que ver no solamente las piedras, sino también
los nombres de los 12 apóstoles. Cada piedra es un apóstol.
El primer cimiento era jaspe, y se relaciona con Pedro; el segundo
era zafiro, que es Jacobo; el tercero era ágata y el
tercero en ser mencionado era Juan; el cuarto es esmeralda y
el cuarto en ser mencionado es Andrés; el quinto ónice,
y el quinto en ser mencionado es Felipe, y así seguimos
avanzando hasta llegar al último. (Normalmente las listas
de los apóstoles tienen un mismo orden).
Cada
apóstol está asociado con una piedra preciosa;
lo mismo las tribus de Israel están asociadas con una
piedra preciosa en el pecho del sumo sacerdote. Ahora, curiosamente,
cuando uno compara las piedras preciosas de las 12 tribus y
las piedras preciosas de los 12 apóstoles, coinciden:
son las mismas piedras preciosas. A veces aparecen con una variación
de nombres a causa de las traducciones diferentes, pero esencialmente
son las mismas piedras. Entonces, si uno es cuidadoso, puede
establecer las correspondencias; de decir, el primer apóstol
con la primera tribu, etc. Incluso, algunos suponen que cuando
el Señor dijo que los 12 apóstoles juzgarían
a las 12 tribus de Israel, esta correspondencia a las piedras
indica qué apóstol va a juzgar a qué tribu
de Israel.
Pero
lo que intentamos decir con esto, es que la sabiduría
de Dios, Cristo, es multiforme, multicolor, y más aun
es iridiscente, tiene color y tiene luz. Y de todo lo que existe
en el reino mineral las piedras preciosas es aquello que tiene
esas dos cualidades. Y, además, es de la más alta
calidad, porque una piedra preciosa solamente se forma a través
de un largo proceso.
El
hermano Gino Iafrancesco, en su libro "Aproximación
al Apocalipsis", explica que una piedra común y
corriente, como el carbón, cuando es sometido a ciertas
presiones y a temperatura, se convierte en un carbunclo, que
es una piedra preciosa; y si se somete a mayor presión
y a mayor temperatura, llega a ser un diamante. El diamante
es la piedra preciosa más dura, más resistente;
tanto, que puede rayar todos lo demás, pero él
no es rayado por otra piedra.
Ahora,
si vamos más atrás, todas las piedras preciosas
tienen su origen en un grano de arena; ¿cuál es
la diferencia entonces entre un puñado de arena y una
piedra preciosa? La diferencia la hace la presión a que
es sometida para que llegue a ser algo colorido, brillante,
duro, translúcido, precioso.
He
aquí un dato tomado de aquel libro: Un cm3 de carbón
necesita 53 toneladas de presión a 2760º C para
convertirse en diamante.
Entonces,
lo que Dios diseñó, lo que estaba escrito en el
libro de Dios para cada uno de nosotros, es una configuración
característica peculiar, para que nosotros, siendo polvo
de la tierra, naciendo como seres naturales de carne y hueso,
con un alma caída corrompida por el pecado; para que,
de esa condición, nosotros lleguemos a ser una piedra
preciosa.
Y
tal vez la característica principal de una piedra preciosa
es que no tiene luz propia; ellas fueron diseñadas para
reflejar la luz. Y hay piedras preciosas tan hermosas, tan nobles,
que cuando entra un rayo de luz por un lado, por el otro proyecta
todos los colores del arco iris.
Estuve
hace unos días en Colombia con el hermano Gino. En su
casa tiene una hermosa colección de piedras preciosas.
Es asombroso ver, por ejemplo, una piedra sin pulir, que por
encima tiene una superficie opaca, oscura, como si fuese una
piedra del camino, pero al hacerle un corte por la mitad muestra
que adentro es de una belleza, de una luminosidad, de un colorido
asombroso.
La
luz del Señor, la luz blanca del Señor, se difunde
a través de las piedras preciosas que reflejan la plenitud
de los colores de Cristo. Ahora, cuando uno examina el carácter
de los 12 apóstoles, uno puede ver las diferencias entre
ellos, cada uno diferente a otro. Pedro diferente a Juan. Pedro
impulsivo, líder nato, hombre resuelto, que tiene la
capacidad para reunir en torno a sí a las personas. Juan,
en cambio, se esconde; él está siempre en un segundo
plano, siempre restándose a sí mismo; un carácter
al parecer más melancólico. Así, cada uno
de los otros tiene una característica peculiar.
El
hermano Gino sostiene que es posible encontrar similitud entre
las características de los apóstoles y las de
las piedras con las cuales se corresponden. Cada piedra es diferente
en su formación, en su colorido, en su expresión.
¿Por
qué razón los cimientos del muro de la ciudad
estaban adornados con toda piedra preciosa? En 1 de Corintios
3 dice que algunos edifican con madera, heno u hojarasca, y
otros edifican con oro, plata o piedras preciosas. En Apocalipsis,
cuando se da la descripción de la ciudad de Jerusalén,
encontramos oro y piedras preciosas. La plata no está,
porque la plata habla de la redención, y a esta altura
en la historia de la iglesia, de nuestra historia cuando estemos
en la nueva Jerusalén, no será necesaria la redención;
el pecado ya será un problema superado. Ustedes saben
que la salvación es un medio y no un fin; la salvación
es para levantarnos de la caída y ponernos en el propósito
original de Dios. Por eso sólo está el oro y están
las piedras preciosas en la construcción.
Hay
otra cosa interesante respecto de estas piedras. En Apocalipsis
21:11 se menciona la piedra de jaspe en la nueva Jerusalén,
diáfana como el cristal. Y en el versículo 21
se habla del oro transparente como vidrio. Y resulta que hoy
en la naturaleza el jaspe no es diáfano, y el oro no
es transparente. Eso significa que aun los metales como el oro,
y las piedras como el jaspe, cuando estén en la nueva
Jerusalén, experimentarán una plenitud, una belleza
que hoy no tienen.
Y,
como ya se habrán dado cuenta, el oro y las piedras preciosas,
siendo elementos de la naturaleza del reino mineral, en realidad
son metáforas para hablar de nosotros. Nosotros somos
las piedras preciosas.
¿Y
qué decir de las puertas de la ciudad, que son doce perlas?
¿Cómo se forma una perla? Se forma en el corazón
de una ostra, cuando algo la hiere. Entonces recubre aquello
con que fue herida, ya sea una arenita, una impureza, cualquier
cosa. Y al recubrir aquello, la ostra crea una perla. La perla
surge por el dolor de la ostra, y esto nos muestra cómo
nosotros, nuestro carácter, va siendo transformado, con
dolor a veces, para que lleguemos a ser algo valioso como una
perla.
Entonces,
en el libro de Dios estaban escritas todas aquellas cosas que
fueron luego formadas, sin faltar una de ellas. Si nosotros
nos miramos a nosotros mismos, probablemente no somos todavía
una piedra preciosa, somos todavía una piedra del camino.
Como cuando el Señor le dijo a Pedro que sería
una piedra, no todavía una piedra preciosa, sólo
una piedra; sin embargo, cuando miramos la nueva Jerusalén
observamos a Pedro convertido en jaspe. Cuánto tuvo que
pasar Pedro para llegar a ser un jaspe, y de todas las piedras
preciosas, el jaspe parece ser la más preciosa de todas.
¿En qué punto estamos nosotros? ¿Estamos
avanzando para cumplir este diseño? Quisiera decir lo
siguiente: este libro que aparece en el Salmo 139 es el libro
de diseño, anterior a nuestro nacimiento. '¿Por
qué soy tan sensible?', dirá una hermana, o '¿Por
qué soy tan rencoroso?', dirá un hermano; '¿Por
qué soy tan tímido?', o '¿Por qué
soy tan impulsivo?'. Dios te diseñó para que esa
timidez, esa impulsividad, todo eso, al pasar por la cruz, se
transforme; al ser sometido a presiones, se transforme en un
carácter probado, un carácter a la semejanza de
Cristo.
El
poder de la presión
Hay
una frase que me ha llamado la atención al leer sobre
este asunto: "Sólo la presión hace a las
piedras preciosas". Cuando un cuarzo es sometido a temperaturas
mayores de 1470º, se transforma en una cristobalita; que
es una piedra tan dura, tan noble, que nada del medio ambiente
puede afectarla, ni el frío ni el calor; ni el ácido,
por más fuerte que sea, la puede afectar. Por cuanto
más temperatura resistió, más noble es,
y más perfecta es. ¡Cuántas presiones hay
sobre nosotros, presiones de todo tipo, familiares, escolares,
laborales, espirituales! ¡Presiones, presiones! A veces
parece que usted va a reventar, que no es posible seguir. A
veces se sume en una depresión, o en una explosión
de ira, quiere terminar con todo, ¡son las presiones!
Hay
un librito del hermano Nee que se llama "El poder de la
presión"; él dice que nada espiritual puede
ser producido si no es a través de la presión.
La presión es lo que produce frutos espirituales.
Probablemente
usted está pasando por problemas, por aprietos grandes,
hace ya un mes, dos meses, un año. Ya está agobiado,
no soporta más, todo está en contra, parece que
todo lo aprieta por todos lados. De pronto se pelea con la mamá,
con los hermanos, en el trabajo; está molesto con todo,
no cabe en ninguna parte, está molesto consigo mismo,
no tiene paz con nadie. ¡Presión!
Ahí
está Dios trabajando la piedra. Estas son las altas temperaturas,
los 1000 ó 2000 grados. Hay personas que no soportan
las presiones, mejor dicho, las soportan hasta un cierto grado,
y luego dicen: '¡No más, Señor, hasta aquí
no más, yo no sigo más, no camino más,
me olvido de este asunto! ¡Me voy a dedicar a mis estudios,
me voy a dedicar a mi trabajo, me olvido de los hermanos, me
olvido de la iglesia, me olvido de la Biblia, me olvido de la
oración, me olvido de reunirme, me olvido de todo!'.
Muy
bien, puedes hacerlo, eres libre. Se acabaron las presiones.
Pero si tú eres uno que ha sido llamado, apartado, si
Dios trazó un diseño para ti en su libro, entonces
no podrás escapar por mucho tiempo. Pues allí
en ese ambiente donde no tienes ninguna presión aparente,
va a empezar a aparecer otro tipo de presión, diferente
pero también asfixiante, y de nuevo vas a tener que escapar,
escapar para el Señor, escapar para los hermanos, para
la iglesia, tendrás que volver a aquel lugar del cual
habías huido.
¡Hay
presiones acá y presiones allá, hay presiones
por todos lados! No te escapas. No tienes escapatoria, ¿por
qué? Porque Dios quiere formarte a ti, transformarte
a la semejanza de su Hijo, y está empeñado en
hacer de ti una piedra preciosa. Y ¿cuál es la
característica de una piedra preciosa? 1º, no tiene
luz propia, sino que releja la luz que recibe, y 2º, recibe
una luz blanca y expresa esa luz en un haz de colores, y esos
colores son la belleza de Cristo. Hay unas piedras que son verdes,
verdes como agua, otras como azul verdoso, otras anaranjadas,
¡hay unos colores indescriptibles! Es la iridiscencia
de la sabiduría de Dios, que es Cristo Jesús.
¿Cuál
es el modelo?
Entonces,
cuando tú estás creciendo, cuando estás
llegando a los 15, a los 18 años, te preguntas: '¿Quién
soy? ¿Qué soy?'. Y uno empieza a mirar a los padres
y dice: 'Sí, me parezco a mi padre en esto, pero me parezco
a mi madre en esto otro'. Y surge el deseo: 'Yo quiero ser como
mi mamá en esto', o 'Yo quiero ser como mi hermano mayor',
o 'Yo quiero ser como este cantante, este actor, este filósofo,
este político'. Pero rara vez uno tiene conciencia como
para decir esto: 'Padre celestial, ¿cuál es el
diseño tuyo para mí? ¿Qué es lo
que tú diseñaste para mí aun antes de que
yo estuviese en el vientre de mi madre? ¿Cuál
es el diseño que está escrito en tu libro para
mí?'.
Cuando
uno comienza a caminar en la vida, empieza a hacer intentos
de cosas. Por ejemplo, si creo que yo tengo el perfil de un
profesor o de un abogado, o de un artesano, o de un artista,
uno empieza a conformarse a ese perfil, para ser lo que yo entiendo
que debe ser un abogado, lo que yo entiendo que debe ser un
profesor, o un artista, o un músico, o lo que sea. Y
me empiezo a construir a mí mismo en eso que yo pienso
que es lo que yo debo ser, que es la vocación a la cual
yo me siento llamado. Y uno empieza a leer libros que tienen
que ver con ese asunto, a estudiar una carrera que tenga que
ver con ese asunto, a relacionarse con gente que tenga que ver
con ese asunto; empieza a tener conciencia que se está
formando para eso que cree debe llegar a ser.
Pero
en ese 'construirme a mí mismo' muchas veces dejo de
lado a Dios, y dejo de lado este libro de diseño. Entonces
empiezo a intentarlo por aquí, y fracaso. Y llego a la
conclusión: '¡Ah, no era nada de esto! ¡Ah,
me equivoqué! ¡Pasé dos años en eso
y me equivoque! ¡Intenté cuatro años en
otra cosa y me volví a equivocar! ¿Qué
es lo que debo ser?'.
Al
mirar la biografía de los grandes siervos de Dios, encontramos
una gran variedad de casos. Algunos de ellos parece que luego
que tuvieron conciencia, ellos ya empezaron a forjarse en eso
que Dios había diseñado en su libro. Por ejemplo,
C. H. Spurgeon predicó su primer mensaje a los 16 años,
a los 17 años ya era pastor, a los 21 años ya
estaba predicando en una de las catedrales londinenses más
famosas. Cuando uno lee la vida de Spurgeon, piensa: 'Pero aquí
no hubo conflicto, este hombre nació para eso, entendió
el diseño de Dios para su vida tempranamente y lo puso
en acción'. Y cuando él muere tempranamente a
los 57 años, ya lo había hecho todo, lo había
completado todo. Murió feliz. Entendió tempranamente
el diseño de Dios para su vida y lo realizó, todo
lo que hizo lo hizo apuntando a eso. ¿Fácil, no?
Pero
hay otros que dan vueltas y vueltas, y van para allá
en la vida, y luego vuelven, pasan los 20, 30, 40 años,
llegan a los 50 años de edad y recién parece que
descubren cuál es el diseño de Dios para ellos.
Porque así como vemos en el Salmo 139 que en aquel libro
están escritas todas aquellas cosas que luego fueron
formadas, así también en otro versículo
dice que Dios preparó de antemano ciertas obras para
que nosotros anduviésemos en ellas (Efesios 2:10).
Ahora,
¿dónde están escritas estas obras que Dios
preparó de antemano para que anduviésemos en ellas?
¿Habrá algún libro en que están
escritas aquellas cosas que nosotros debemos hacer? No me extrañaría
nada que hubiera un libro sobre eso, puesto que ya vimos que
en la Biblia hay varios libros y cada libro va consignando ciertas
cosas respecto a nosotros. Aquí dice que esas obras él
las preparó de antemano, antes de que nosotros naciésemos.
Alguien
pudiera decir: 'Bueno, si nosotros fuimos predestinados, si
Dios es todopoderoso, soberano; si él gobierna todas
las cosas, entonces lo que él diseñó anticipadamente,
y lo él que dispuso que haríamos tendría
que hacerse, aunque yo no quiera, aunque yo no haga nada; así
es que puedo estar tranquilo, y ver si Dios cumple o no su propósito
en mí'. Si nosotros tuviésemos esa actitud creo
que estaríamos errando gravemente, porque si bien es
cierto Dios diseñó algo para nosotros, ese diseño
sólo se cumplirá si es que nosotros estamos de
acuerdo; sólo se realizará si nosotros descubrimos
ese diseño, y pedimos al Señor: 'Yo quiero que
se cumpla, así como se cumplió tu diseño
para mi carácter, para mi conformación física
porque de hecho ya se cumplió, ya soy como soy
Señor, cúmplase también ese propósito
que tú tuviste cuando decidiste crearme así como
soy'.
Entonces,
es importante si queremos o no queremos. O nos convertimos a
nosotros en "arquitectos de nuestro propio destino",
buscando qué estudiar, en qué trabajar, en qué
ocupar el tiempo, a que dedicarnos; o aceptamos que hay algo
que Dios preparó para mí.
Lo
que yo podría decirle es que si usted le dijo al Señor:
'Dirige mi vida, guíame, llévame por tu camino;
no permitas que me aparte de ti, no permitas que se frustre
tu propósito para mí'; si usted oró así,
entonces le voy a decir que cualquier cosa que usted haga fuera
del propósito de Dios, lo dejará inquieto, lo
dejará intranquilo, insatisfecho, porque usted mismo
se comprometió con aquella oración que hizo en
algún momento de su vida. Dios sólo avanza con
nosotros cuando nosotros nos ofrecemos, cuando damos lugar a
que él actúe.
El
yo real y el yo ideal
Quisiera
terminar con una historia que de alguna manera ayuda a entender
esto.
Había
cierta vez un pastor predicando un mensaje, y hablaba sobre
el Juicio final. Estaba describiendo en forma muy detallada
el momento en que los hombres tendrían que comparecer
ante el gran trono blanco. Detrás de Dios había
una cortina y delante, parados en línea, estaban los
que serían juzgados. Entonces Dios hace una señal
con la mano y de detrás de la cortina aparecen seres
de una belleza indecible, radiantes de esplendor. Cada uno de
ellos se para frente a los que estaban siendo juzgados, uno
con cada uno. Los que estaban siendo juzgados nunca habían
visto seres como esos, tan preciosos, tan refulgentes. Entonces
le preguntan a Dios: '¿Quiénes son estos?'. Y
Dios les dice: 'Estos son ustedes, tal como hubiesen sido si
hubiesen escuchado mi voz'. En ese momento ellos se dan cuenta
de lo que han perdido, y, avergonzados, huyen al infierno para
no ver la oportunidad que perdieron por rechazar la voz de Dios.
Existe,
hermanos jóvenes, un 'yo real' y un 'yo ideal'; la persona
que yo soy y la persona que Dios concibió y se propuso
que yo fuese. Yo puedo vivir la vida diaria a nivel de lo inmediato,
no mirando más allá, o puedo proseguir a la meta,
mirando lo que está delante, al yo ideal, al yo perfecto,
que Dios de antemano diseñó para que yo fuera.
¿Cómo será mi yo ideal? Necesariamente
es un yo muy parecido a Cristo, que muestre a Cristo, pero que
también muestre tus características peculiares,
porque Pedro transformado siguió siendo Pedro, la piedra
de jaspe, y los otros siguieron siendo ellos, según el
tipo de cada piedra, pero todos, en conjunto, pueden expresar
la luz perfecta que es Cristo Jesús.
Síntesis
de un mensaje impartido a los jóvenes en julio de 2007.
Transcripción: Pedro Alarcón (hijo).